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JUEVES 17

de octubre de 2019

RECURSOSHUMANOS

El éxito, ¿una ilusión o un anhelo?

15/6/2019


Rafael Zavala BatlleDocente del Programa en Gestión del Talento Humano de la Universidad de Piura

¿Soy exitoso? ¿A quién no le interesa serlo? Quizá una de las preguntas más trascendentales de nuestra vida no la estamos enfocando por el camino correcto.

En la actualidad, la gente vive de afuera hacia adentro, tienen un error de enfoque. Les importa más hacer creer a los demás que son exitosos, que son felices, que en tratar de serlo realmente. Todo lo tienen en la vitrina y nada en el inventario.

En estos casos es muy importante definir para nosotros qué es el éxito, y hacernos las preguntas correctas para estar alineados con lo que queremos finalmente conseguir. Una primera y gran pregunta es, ¿para qué? Ayuda mucho preguntarse, ¿para qué hago lo que hago? ¿Para qué le dedico tanto tiempo a esto? ¿Vale la pena?

Mucha gente me dice que lo más importante en su vida es su familia, sin embargo, se han preguntado: ¿Cuántas horas trabajo al día? ¿Cuántas horas le dedico a mi familia al día? ¿Cuántas horas tengo para mí al día?

Tener una familia bien constituida ayuda a ser más productivos en el trabajo. No son posiciones excluyentes, sino, por el contrario, complementarias. Muchas veces, las causas de la baja productividad son los problemas familiares. Otro de los principales males que nos tratan de vender gato por liebre y nos hacen perseguir metas falsas es el “workaholismo” o adicción al trabajo, mal del que sufro, pero que poco a poco estoy tratando de salir. Al final, no es la cantidad de horas, sino la forma de utilizarlas el que lo hace a uno adicto al trabajo.

Recordemos que al final uno trabaja para ser feliz, ser feliz implica vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer en ese momento, y la mejor forma de encontrar un trabajo que nos haga felices es aquel que nos ayude a maximizar la remuneración emocional, es decir, la remuneración relacionada con la calidad de vida que queremos vivir para ser exitosos; y la calidad de vida no es el número de cosas que tienes, sino un conjunto de variables que incluyen la felicidad que puedes dar a los demás, el porcentaje de cosas que disfrutas, el tiempo que puedes dedicarle a tus seres más queridos y a ti mismo, y el nivel de retos que puedes trazarte.