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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 19

de octubre de 2019

EDITORIAL

Una cultura laboral con equidad

Valorar los puestos de trabajo de forma objetiva, sin sesgo de género, impacta además positivamente en el clima laboral y en la productividad.

1/7/2019


El Estado peruano, por medio de las autoridades del sector Trabajo, ha asumido el firme compromiso de promover la igualdad y no discriminación en el empleo, para evitar que se vulnere la dignidad de las personas, principalmente de las mujeres y los grupos de especial protección. 

De ahí que, desde esta semana, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) dará inicio a las inspecciones para verificar el cumplimiento de las obligaciones en materia de igualdad salarial contenidas en la Ley Nº 30709.

Es imperativo, de este modo, que, a partir de la fecha, todas las empresas o aquellas que no califiquen como micro o pequeñas empresas (Mypes) avancen en la aplicación de políticas salariales y el diseño de cuadros de categorías y funciones para promover la no discriminación salarial, es decir, que los empleadores garanticen salarios libres de prejuicios y revaloricen el trabajo de las mujeres. De incumplirse estas obligaciones, se podrían imponer multas de hasta 189,000 soles.

En ese sentido, los inspectores de trabajo procederán a fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones en materia remunerativa, y corroborar que no se haya establecido la remuneración de los sujetos inspeccionados teniendo como sustento la diferencia salarial, el embarazo, la maternidad, la paternidad, la lactancia, las responsabilidades familiares ni la condición de víctima de violencia.

Valorar además los puestos de trabajo de forma objetiva permite que una organización cuente con los elementos necesarios para ejecutar una política salarial que reconozca el aporte de los trabajadores y trabajadoras sin sesgo de género y con ello impactar positivamente en el clima laboral y en la productividad.

Se trata pues de una importante respuesta del Estado para anteponer el principio de igual remuneración por trabajo de igual valor. Esto es, que los trabajos pueden tener contenidos, responsabilidades, calificaciones y condiciones diferentes, pero generar el mismo valor para la organización. Por tanto, la remuneración debería ser la misma, como bien lo justifica el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) al fomentar relaciones laborales más equitativas e inclusivas.

Esfuerzo por la gobernabilidad que además está alineada a los convenios internacionales ratificados por el Perú sobre igualdad de remuneración y no discriminación. Incluso la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su reciente declaración por el futuro de las relaciones laborales hace énfasis en la promoción de los beneficios que la transformación del mundo del trabajo brinda a las personas, sobre la base del fortalecimiento de las instituciones laborales, a fin de velar por una protección adecuada de los trabajadores, la promoción de un desarrollo duradero, inclusivo y sostenible, y del empleo pleno y productivo.

Así, se insta a las empresas a valorizar adecuadamente el desempeño laboral de las mujeres a fin de lograr la igualdad salarial y desterrar la discriminación remunerativa gracias a la calificación de los puestos en mérito a las capacidades del personal y al valor que esas labores representan para la organización.

Por todo lo anotado, avanzar hacia la igualdad resulta también una tarea fundamental en toda sociedad comprometida a eliminar la discriminación que perjudica el ejercicio efectivo de la ciudadanía; vulnera la unidad de la comunidad y la estabilidad política; y hasta en lo económico afecta la productividad empresarial y el crecimiento, al desaprovechar las capacidades de las personas para aportar a los procesos productivos del país.