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DE CACAOTEROS Y CAFETALEROS

Historias de Sabor

La próxima semana empezará el 10° Salón del Cacao y Chocolate 2019. Conozca las historias de vida de algunos de sus protagonistas.

6/7/2019


“Por tener chacras desde pequeña, gracias a mi papá, me incliné a estudiar agronomía”, recuerda Esperanza Dionisio, la primera mujer en ocupar un cargo de gerencia en una cooperativa del sector cafetero.

Desde hace más de dos décadas es gerente general de la Cooperativa Agraria Cafetalera Pangoa. Nació en el distrito de Muquiyauyo (Jauja, Junín), donde aprendió en darle valor a la participación de la familia en los trabajos comunales.

Encarar el machismo

El mundo ha cambiado mucho desde que Esperanza empezó su vida como agrónoma. En 1968 postuló a la Universidad Nacional Agraria La Molina y solo 13 mujeres ingresaron a la casa de estudios. En las aulas le enseñaron a hacerse fuerte. “Nuestros profesores siempre nos decían que nadie nos iba a ayudar por ser mujeres. Esa presión y cero engreimientos nos ayudaron a enfrentar el machismo”.

Al terminar sus estudios regresó a Satipo y se especializó en la “agricultura tropical”, en la Selva, un ecosistema activo que para ella es sinónimo de vida. Tenía 22 años.

“Ingresé por desafiar a un ingeniero que no había cumplido el trabajo. Los de la cooperativa eran personas mayores y me dieron la oportunidad. Al comienzo fue duro porque tenía que convencerlos de que podía ayudarlos en la parte técnica porque pensaban que por ser hombres sabían más que yo”, recuerda Dionisio, ganadora del premio internacional de sostenibilidad de la Specialty Coffee Association, que alienta el crecimiento de la industria sostenible del café.

Dice que en Satipo y Pangoa no sintió el machismo, pero cuando el terrorismo llegó obligó a su familia a migrar a la ciudad de Ica, donde para sobrevivir compraron un microbús. Ella se encargaba de administrar el vehículo. “Para mí resultó impresionante que en una asamblea me nombraran dirigente de economía y fuera la única mujer, aunque ya estaba acostumbrada a las reuniones de las cooperativas, en las que siempre era la única mujer”.

En 1995 regresó a Pangoa; dos años más tarde se incorporó a la cooperativa y asumió la gerencia en el peor momento, endeudados, con un balance en rojo. Con esfuerzo, Esperanza convirtió a su cooperativa en uno de los líderes en exportación con certificación orgánica y de comercio justo, que hoy da trabajo a más de 700 personas, y creó el Comité de Mujeres (Codemu) de la Cooperativa Pangoa, promoviendo su liderazgo, empoderamiento y capacitación.




Bendito cacao

Gracias al cacao, la señora Ortensia Bautista (de 54 años) cuenta con un ingreso económico estable con el que ha podido educar a sus hijos –la mayor ya es universitaria–. Dice doña Ortensia que sin el cacao, la piscicultura y la artesanía no hubiera podido sacar adelante a su familia.

Vive en Santa Rosa de Chuchurras, una de las 16 comunidades nativas y anexos integrantes de la Asociación para el Manejo y Conservación de la Reserva Comunal Yanesha (Amarcy). En su parcela de tres hectáreas, ella, junto con sus tres menores hijos, produce cada año 900 kg/ha en grano seco, gracias a la capacitación sobre la importancia de la fermentación y el secado de granos, que ha recibido.

Genes en el campo

Desde que el ingeniero José Luis Arroyo tiene uso de razón, siempre estuvo vinculado con la agricultura. Por generaciones, su familia ha cultivado café y cacao. Aprendió de su padre el trabajo en el campo, y de su madre, la paciencia para cultivar. “Ella me enseñó a ser centrado y tranquilo; principalmente, a hablar con los agricultores, a tener paciencia”.

Para Arroyo, el campo le da libertad. Ya estudiando Ingeniería Agrónoma en la Universidad del Centro de Huancayo tuvo la convicción de promover la calidad de vida de los agricultores y hoy, a sus 29 años, es administrador de comités zonales de la Cooperativa Agraria Cafetalera (CAC) Pangoa.

Siempre le pareció que los agricultores vendían sus productos a muy bajo costo y se enfocó en el trabajo del capital humano y la mejora de la calidad del producto. Se ha dedicado a trabajar con agricultores jóvenes, de 17 a 38 años. Y ha dirigido más de 70 capacitaciones a 500 hombres del campo.

Los superárboles

CAC Pangoa es una iniciativa que tiene dos años de desarrollo y trabaja sobre 780 hectáreas de cacao. Busca el rescate de material genético mediante la identificación de árboles de cacao nativo de este distrito de la provincia de Satipo. Para 2021 se tendrá material genético disponible para incrementar las plantaciones de cacao en nuevas áreas, en modelos de producción sostenibles en sistemas agroforestales (SAF) y resilientes al cambio climático. Los llaman los superárboles.