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FIORELLA CUEVA, LA LEVANTADORA QUE SUEÑA CON TRIUNFAR EN LOS PANAMERICANOS

Fuerza total

Intentará imponer su experiencia y condición en la categoría femenina de 53 kilogramos.

6/7/2019


La fuerza en sus brazos es la mejor presentación. A pesar de su baja estatura, Fiorella Cueva es tan aguerrida como esos fierros pesados que se resisten a ser elevados. La exponente de la halterofilia nacional no se impacienta y cada disco que carga la ilusiona con ganar la medalla en los Juegos Panamericanos Lima 2019.

A sus 21 años, Fiorella cuenta con un vasto recorrido en la disciplina del levantamiento de pesas. En su hoja de vida se halla la actuación en los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero eso no la llena y está a la búsqueda de nuevos retos , como la de triunfar en su casa.

Nacida deportivamente hablando en el Centro Deportivo Experimental (Cede), el único existente en el Perú, donde las clases escolares se llevan a la par con la enseñanza deportiva, Cueva considera que en su casa de estudio le nació la pasión por las barras.

Como requisito básico para obtener una beca en el Cede, Fiorella debía pasar por pruebas físicas en siete disciplinas. Durante estas fuertes evaluaciones, el profesor Eduardo Protolongo le encontró habilidades para la halterofilia. A pesar de que al principio se resistió, la adrenalina y el esfuerzo impuesto en cada movimiento terminaron que se encantase con este deporte.

Su avance fue vertiginoso, demoró tan solo dos años en llegar a la selección nacional.

“No esperaba ingresar tan rápido a la selección, porque cuando me inicié en este deporte estaba más enfocada en los estudios. Pero al presentarse esta oportunidad, no la iba a desaprovechar. Sabía que esto me iba a llevar a algo grande”, indicó la deportista.

Desde que se sumergió a la halterofilia, la deportista siempre pregona la frase “fuerza y voluntad” antes de hacer un arranque y envión. Estas palabras grafican su constancia diaria en pos de quebrar su marca.

Razón de ser

Detrás de cada movimiento de la levantadora está la familia, aquella que tuvo que dejar a los 14 años para irse a vivir sola a Chiclayo, ilusionada con hacerse un camino en lo deportivo. Hoy vive en la Villa Deportiva Nacional (Videna) respirando los fierros, pero pendiente de cada uno de los suyos, quienes la impulsan a seguir cuando sus problemas personales interfieren en lo deportivo o cuando las lesiones la acechan.

“Desde los 14 años viví sola, sin mi familia. Me tuve que ir Chiclayo por la selección, después me mudé a la Videna en Lima, pero no es lo mismo. A veces mis padres me llaman y me dicen que me extrañan, y eso me pone un poco triste porque sí quisiera compartir un poco más con ellos. Les agradezco porque siempre me apoyaron y nunca me cortaron las alas”, expresó.

Ansias de ganar

Fiorella se resiste a creer que ya llegó a su techo deportivo. Cada día se convence más de que pueda lograr resultados insospechados porque tiene un compromiso con el país.

“Yo tengo un compromiso con mi patria. Gracias a ella he podido demostrar quién soy y cada vez que voy a la plataforma a hacer un intento pienso que debo dejar al Perú en lo más alto. Es mi forma de demostrarle mi amor”.

Falta poco para el inicio de los Juegos Lima 2019 y las ansias por estar en acción van calando. Son sus primeros Juegos Panamericanos y se concentra en no fallar en el debut. Mientras eso sucede, observa con emoción sus tatuajes de anillos olímpicos alusivos a los grandes pasos que dio hasta el momento y le recuerda lo duro que fue llegar.

“Los hice tras haber competido en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Naijing 2014 y en los Juegos de Río 2016. Cuando lo veo, recuerdo cada momento y lo duro que fue llegar a Río. Tengo que dar más si quiero volver”, concluyó.