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APROXIMACIONES

Guillain-Barré, precios de medicamentos y bioética

9/7/2019


Edwin Vásquez, SJ

Coordinador del Diplomado en Bioética de la UARM

En las últimas semanas, el norte de nuestro país ha experimentado un número alto de casos del síndrome de Guillain-Barré, lo que llevó al Gobierno a decretar emergencia sanitaria en estas localidades. Si cada enfermo tuviese que pagarse el tratamiento, los medicamentos le costarían más de 6,000 soles. Felizmente, se anunció que el Ministerio de Salud asume el gasto en sus centros de salud.

Al mismo tiempo que entraba en escena el Guillain-Barré, Oxfam publicaba los resultados del estudio Manipulación en la oferta de medicamentos. Disponibilidad y precios en Lima y Callao. Me parece encontrar una conexión entre ambos eventos. Por un lado, es una buena noticia que el Estado salga al frente y atienda las necesidades de la población afectada; pero, por otro lado, es lamentable que no hayamos avanzado en implementar mecanismos que aseguren competencia de mercado o la pluralidad de la oferta, como concluye el informe de Oxfam.

Ahora no podemos afirmar si con estas medidas el costo del tratamiento del Guillain-Barré disminuiría, pero es evidente que en muchos otros casos veríamos caer drásticamente los costos de los medicamentos.

Oxfam revela que en las farmacias se ofrece como primera opción un medicamento de marca. Solo si el cliente pregunta es posible que encuentre medicamentos genéricos.

Estamos delante de dos problemas: el precio de los medicamentos de marca y los genéricos. Veamos un caso. El antibiótico ciprofloxacino de marca cuesta, en promedio, tres soles la unidad, pero es altamente probable que en los países vecinos el costo sea menor. Este es el primer problema: las medicinas de marca son muy caras en el Perú, más caras en general que en países vecinos. Y la razón principal es que el Estado no interviene para garantizar la competencia de mercado. Ojo, competencia de mercado no es control de precios.

El otro problema es que las farmacias ocultan al público los medicamentos genéricos. En el caso del ciprofloxacino, la unidad cuesta en promedio veinte centavos de sol, entre trece y quince veces menos que el medicamento de marca.

La salud es un bien social y un bien público y los medicamentos también deberían serlo. La realidad, sin embargo, es otra. La venta de medicamentos es un negocio altamente rentable. Aunque en principio no estamos en contra de que la venta de medicamentos sea un negocio, sí creemos que la comercialización de un bien que tiene una función social no debería guiarse por el único criterio de la alta rentabilidad. Y aquí hace falta la participación de la autoridad y el Estado de una manera más decidida, como ocurre en varios países de la región.

La bioética ayuda a reflexionar en la necesidad de políticas de salud pública en función del principio de justicia, de tal manera que el Estado vele por la salud de sus ciudadanos y el acceso universal a la atención en salud. ¿No deberíamos conocer cómo se fijan los precios de los medicamentos?