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APROXIMACIONES

Los 35 años del Código Civil Peruano

El 24 de julio de 1984 se promulgó el tercer Código Civil Peruano. Los anteriores fueron los de 1852 y 1936. Las juventudes comprenderán que los anteriores códigos, pese a ser obras maestras, representaban a la antigua sociedad peruana.

17/7/2019


Carmen Meza Ingar

Abogada, Catedrática y Periodista

De todos modos, es necesario reconocer que los juristas decimonónicos nos dieron el primer código binacional de la Confederación Peruano-Boliviana en 1836; y el primer código nacional de Sudamérica en 1852, el que influyó en varios Estados de la región.

Es de justicia mencionar al maestro Carlos Fernández Sessarego, ministro de Justicia en 1965, quien instaló las Comisiones Codificadoras, trabajo que fue interrumpido por los hechos de 1968.

Sin embargo, gracias a la comisión presidida por Ernesto Perla Velaochaga continuaron las sesiones referidas a la reforma del Código de Procedimientos Civiles de 1912; y por mérito de Felipe Osterling continuaron los trabajos del Libro de Obligaciones del Proyecto de Código Civil, bajo el patrocinio del Poder Judicial. A ello se sumaron los esfuerzos de los maestros Héctor Cornejo Chávez, en Derecho de Familia, y Rómulo Lanata, en Sucesiones.

El texto se presentó al Congreso de la República, que nombró una Comisión Revisora en 1980, presidida por Javier Alva Orlandini. Alva convocó a colegas de todas las generaciones a los debates de especialistas; luego presidió la comisión Edmundo Haya de la Torre, pero en 1984, el ministro de Justicia apresuró la promulgación, publicándose la autógrafa en El Peruano sin exposición de motivos.

Los expertos advirtieron la diferencia con el Código de 1936, cuya comisión, presidida por Juan José Calle, publicó la exposición de motivos en siete tomos.

El Código Civil de 1984 fue reconocido por sus aportes como el estudio del “comité no inscrito” y por la defensa del concebido, cuyo texto ha sido perfeccionado por el Código de los Niños y Adolescentes de 1992, en su revisión en el 2000.

El código ha sufrido numerosas enmiendas, como la derogatoria del Título VIII, Registros de Estado Civil, que fue reemplazado por la Ley N° 26497 que creó el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), desarrollando el concepto de identidad en armonía con los preceptos constitucionales en vigor.

También se modificó la admisión de pruebas científicas sobre investigación de la paternidad y, algo importante, la reforma del artículo 21º que impedía la inscripción de niños no reconocidos por su padre. En el mundo entero todo recién nacido tiene derecho a ser inscrito con sus apellidos, los que da la madre o, si ella muere, el responsable del menor. Es un derecho civil que no obliga al padre no casado si no participó en la declaración de paternidad, pero es un derecho civil que se ejerce ante la sociedad. Pese a las enmiendas, todavía quedan pendientes algunas reformas, como la del artículo 396º sobre el derecho a la igualdad ante la ley.