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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
MIÉRCOLES 16

de octubre de 2019

Todos contra la anemia

“Reducir los indicadores de la anemia a 19% para el bicentenario de nuestra independencia es una meta ambiciosa, sin duda, pero absolutamente alcanzable si todos los actores suman esfuerzos y dejan de lado colores políticos”.

12/9/2019


Disminuir la prevalencia de la anemia, especialmente en los niños y niñas de nuestro país, es una de las prioridades del gobierno del presidente Martín Vizcarra en el ámbito social.

Trabajar para alcanzar ese objetivo está plenamente justificado. De acuerdo con cifras oficiales, el 43% de niños menores de 3 años en el Perú presenta esta condición, causada por la producción inadecuada o pérdida de glóbulos rojos y que se asocia, sobre todo, a la falta de hierro en el organismo, derivada, a su vez, de una alimentación deficiente.

El problema se acentúa por las desigualdades económicas, sociales y culturales, es decir, por la pobreza y el desconocimiento de las familias sobre la importancia de una alimentación saludable, entre otros factores.

Los resultados son graves y comprometen el desarrollo futuro de los menores de edad. Un niño anémico ve afectado su evolución cognitiva y motora, con el riesgo de que las consecuencias sean irreversibles si no recibe atención oportuna.

Por ello, reducir los niveles de anemia resulta vital para el desarrollo del Perú. Es imposible pensar en un país moderno con una alta prevalencia de este mal entre la población.

En ese contexto, el Gobierno aprobó el 2018 el Plan Multisectorial de Lucha contra la Anemia, documento que declara de prioridad nacional el combate contra esta condición y que sirve de marco para la cruzada emprendida con ese objetivo.

La meta establecida es disminuir los índices de anemia de 43% a 19% en el 2021, en que celebramos el aniversario de nuestra independencia.

El plan articula el trabajo de diferentes ministerios, a fin de que las medidas por ejecutarse tengan una orientación integral. Por ejemplo, Salud provee suplementos de hierro a los afectados; Educación busca instruir en el consumo de alimentos ricos en hierro; Vivienda garantiza agua accesible para la población; y Producción proporciona alimentos fortificados en hierro; entre otras acciones en las que también juegan un papel fundamental los gobiernos regionales y locales, con particular interés en las zonas más lejanas de nuestro país.

Un componente esencial en estas medidas es la prevención. Las familias, y en el interior de ellas, los padres, son la primera línea de defensa frente a la anemia; por ello, el Gobierno apunta a brindarles información necesaria para que los miembros del núcleo familiar se comprometan en esta lucha.

No es adecuado que el Perú registre altos niveles de anemia cuando en las últimas décadas experimentó un notorio crecimiento económico. Por ello, el reto implica también ampliar los efectos positivos de la expansión de nuestro producto bruto interno a la población más sensible y vulnerable, es decir, a los niños.

Reducir los indicadores de la anemia a 19% para el bicentenario de nuestra independencia es una meta ambiciosa, sin duda, pero absolutamente alcanzable si todos los actores suman esfuerzos y dejan de lado colores e intereses políticos. El norte de todos debe ser garantizar a nuestros niños, es decir, al futuro del Perú, posibilidades de desarrollo pleno.