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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
VIERNES 6

de diciembre de 2019

ADMINISTRACIÓN DEL RECURSO

Buscan aumentar presencia femenina en las juntas de usuarios del agua en la Amazonía

Contrario a lo que se cree, en las chacras de la Selva peruana escasea el agua. El mal estado de la infraestructura, la falta de compromiso de los usuarios o la mínima participación de las mujeres en las organizaciones son algunos problemas que perjudican la gestión de los recursos hídricos. Si bien las 12 Juntas de Usuarios del agua en la Amazonía agrupan 47,987 usuarios; solo hay 3 mujeres que integran sus directivas. En la subcuenca del Bajo Mayo, en San Martín, un grupo de usuarias quiere romper estereotipos.

28/10/2019


Hasta antes de la creación de la Junta de Usuarios de Tarapoto (hoy Junta de Usuarios del Bajo Mayo-Mishquiyacu), en 1986, en los asuntos relacionados con el agua en los alrededores de la ciudad de Tarapoto, región San Martín, regía la informalidad: los agricultores regaban sin coordinar con las autoridades. Se producían demasiados conflictos sociales.



La acuicultora Amanda Flores recuerda que por entonces no existían las organizaciones de usuarios de riego y sembraban más tabaco y algodón que arroz. Los terrenos llanos, al estar inundados, eran muy baratos y casi nadie los quería. Los migrantes andinos los compraron y fueron los que construyeron los canales más antiguos.

Amanda fue una de las pocas mujeres que participaron activamente en la transformación del paisaje productivo de Tarapoto. Quizá la única. En esa época, las mujeres estaban relegadas a un segundo plano porque “el derecho al agua correspondía a los titulares del terreno y estos siempre habían sido de los varones”, aclara la empresaria.



Fue de las primeras usuarias de la Comisión Cumbaza y asumió diversos cargos de responsabilidad. Actualmente, es consejera de la junta, la organización de usuarios del agua más importante de este sector, que reúne a 1,012 agricultores, la mayoría productores de arroz. Ellos trabajan en 3,739 hectáreas.

“Las mujeres son más responsables y puntuales que los hombres. Tienen una mirada amplia de los problemas y se preocupan más por el cuidado del agua”, reconoce el presidente de la Junta de Usuarios del Bajo Mayo-Mishquiyacu, Manuel Coba.

Alta morosidad

Cerca de la mitad de usuarios no pagan la tarifa por utilizar el agua de riego, y los que sí, lo hacen cuando termina la cosecha. Sin dinero, la junta no puede planificar tareas básicas como la limpieza y el mantenimiento de los canales o la distribución adecuada del agua.

Al alto porcentaje de morosidad –en el 2013 era 70%, y en el 2018, 40%– se suma el mal manejo de lo recaudado.



“Muchos usuarios no quieren ir a las reuniones, para librarse de los compromisos. La mayoría no son puntuales ni honestos y solo piensan en obtener beneficios personales”, aclara la presidenta del Comité Alto Chupishiña, Mercedes Armas.

El director de la Autoridad Administrativa del Agua (AAA) Huallaga, Jaime Huamanchumo, admite que en la Selva estas organizaciones son débiles debido a que los técnicos no han sido correctamente capacitados y el nivel educativo de los usuarios es muy bajo.

Además, en este tramo del río Huallaga, los agricultores son desconfiados porque la cuenca fue muy castigada por el terrorismo y el narcotráfico.

“Las mujeres estamos preparadas para liderar las comisiones. Somos más confiables y nuestra palabra es ley. Cuando los hombres se toman unas cervezas de más, no respetan los acuerdos”, dice Crescencia Campos, del Comité Primero de Octubre.

Aunque sus problemas son antiguos y muchos están enquistados, el director de la AAA-Huallaga confía en que la región mejorará a mediano plazo porque “la junta ha comenzado un trabajo serio para lograr una adecuada gobernanza del agua; y la ANA estará presente para ayudarlos a conseguirlo”.

Si un aspecto caracteriza a los actores del Bajo Mayo es su aspiración a ser más eficientes con los recursos hídricos. “Pero es muy difícil llegar a acuerdos porque necesitamos, para preservar y controlar las aguas del río Huallaga, coordinar hasta con seis gobiernos regionales”, explica Huamanchumo.



Coordinación pionera

La puesta en marcha de la Coordinación Técnica del Comité de la Subcuenca Mayo es una experiencia piloto pionera que se repetirá, de tener éxito, en el resto de la Amazonía. La creación del Grupo Especializado de Trabajo Multisectorial (Getram) de San Martín, que ha reunido a 82 instituciones públicas y privadas, es otro de los aciertos de la AAA Huallaga.

En el 2015, la Junta de Usuarios del Bajo Mayo-Mishquiyaku firmaron un convenio con cuatro comunidades quechua-lamistas para asegurar el caudal de los ríos en la temporada seca. Un año después, impulsaron nuevos compromisos con los 20 comités que forman parte de la junta, estableciendo un sistema de control de compuertas en cada terreno para evitar que los usuarios desperdicien el agua.

Plan de capacitaciones

“Todas nuestras acciones influyen en la calidad del agua”, señala el ingeniero Huamanchumo, quien ha planteado, como parte del plan que impulsa la DOUA, una estrategia de sensibilización y capacitación centrada en jóvenes y mujeres líderes para generar el gran cambio.

Su equipo de técnicos, en coordinación con la junta y 15 usuarias, ha diseñado un programa de temas variados –derechos de uso del agua, cultura del agua, trabajo en equipo, medioambiente, etcétera– que son impartidos durante el 2019, con un lenguaje sencillo y bajo el enfoque práctico de “aprender haciendo”.

Mujeres y jóvenes

Jessica Córdova pertenece a una nueva generación de usuarios que ha crecido viendo cómo sus madres batallaban por el acceso al agua y sus derechos como mujeres.

“Las mujeres debemos empoderarnos, aprender a querernos y a valorarnos para mejorar las organizaciones desde el interior”, apunta Jessica, ahora con 34 años.

Manuel Coba lamenta que la mayoría de los jóvenes no se comprometan con las organizaciones de usuarios del agua, que asuman responsabilidades y empujen la nueva gestión integrada de los recursos hídricos.

El deber de empoderar

“La Autoridad Nacional del Agua impulsa el empoderamiento de hombres y mujeres en las OUA, para que fortalezcan sus capacidades, confiando entre ellos, buscando una sola visión y que sean protagonistas de su gestión en igualdad de oportunidades”, explica la directora de la Dirección de Organización de Usuarios del Agua (DOUA) de la ANA, Laura Silva Rojas. 

Recuerda que el uso y las decisiones que se tomen respecto al recurso hídrico concierne a todos. Por ello, ANA impulsa el “Plan de Fortalecimiento de capacidades para la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres en las organizaciones de usuarios de agua”.

Cifra

97%  del agua del Perú se va a la vertiente amazónica, en la que habita el 35% de la población. Sin embargo, el cambio climático genera un estrés hídrico difícil de revertir.