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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

RESPONSABILIDAD SOCIAL

Promueven economía circular

Especialistas de Brasil, España y de los países andinos dan sus puntos de vista sobre el avance de las políticas en reciclaje, las facilidades normativas y una conducta ciudadana a favor de un sistema eficiente y bajo en consumo.

29/10/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Girar el timón. Ir de una “economía lineal” a una “economía circular”. Pasar de una actividad económica donde la materia prima se transforma en productos, que se consumen y se desechan, a otra donde los desechos vuelven al ciclo de la producción, combinándose o, inclusive, reemplazando a las materias vírgenes. Es la economía circular. Es el reto. 

El jueves último, la ministra del Ambiente, Fabiola Muñoz, inauguró el simposio “Reciclando hacia una economía circular”.

Invitó entonces a los sectores público y privado, la academia y a la ciudadanía, a impulsar acciones para promover la “economía circular”.



Nuevos ciudadanos

“Todos los países estamos uniendo esfuerzos para trabajar en la economía circular y el reciclaje”, recuerda Luz Aristizábal, miembro de Cempre Colombia.

La especialista en los países andinos opina que, en materia ambiental, el Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia tienen buenas prácticas, articuladas, y “se empiezan a compartir las experiencias de los otros países”.

Sostiene que los consumidores hoy se preocupan más del tema de lo que hacían antes. “Los mileniales o centeniales, como ciudadanos, quieren saber dónde pueden poner sus residuos, consultan a sus autoridades. Hoy tenemos ciudadanos mucho más conscientes que antes”.

Sistemas complejos

Si bien hay elementos “positivos” como el papel de los medios de comunicación y las redes sociales, que dan espacio a la temática de la economía circular, Aristizábal resalta que lo vital es que el sistema funcione y sea menos complejo.

“En el reciclaje, hay temas sin control. Pero tenemos que trabajar para que el propio ciudadano sea un vigilante del sistema; ser un vigía de lo que pasa en mi edificio, en mi urbanización; liderar y preguntar a la municipalidad”.



Otro ejercicio, agrega, es del consumo responsable de lo que compro y lo que consumo. “Tenemos que ser conscientes y apropiarnos de nuestra vida y los impactos que generamos por vivir”, dice Aristizábal.

Por su parte, Sergio Escalera, director de Economía Circular y Asuntos Públicos para América Latina de Tetra Pak, eleva el reto. Opina que gobiernos, consumidores e industria son centrales en el proceso, pero se debe de especificar y hablar de una economía circular “baja en consumo”.

“Si los procesos son demasiado ineficientes, usaremos recursos no renovables y generaremos impactos ambientales importantes ante lo cual no interesa que el producto se pueda reinsertar”, subraya.

Sistema de “catadores”

André Vilhena, director ejecutivo de Cempre Brasil, cuenta que en su país el “sistema inclusivo” que han desarrollado demoró años. “Para trabajar la responsabilidad extendida o posconsumo pasamos a valorizar y hacer inversión directa en capacitación y mejorías en los ‘catadores’ o recicladores de base”.

Los catadores se organizaron en asociaciones (10% del millón de recicladores se formalizó) y se mejoró la logística de transporte de sus materiales reciclados. El proceso se inició en la década de 1990 y recién en el 2010 se aprobó la Política Nacional de Residuos Sólidos que permitió ampliar las inversiones privadas en el mencionado sistema.

Porque no es suficiente recolectar sino continuar el desarrollo de la industria de la transformación. En la actualidad, en el país carioca se discute si debe haber un tratamiento tributario diferenciado entre quienes trabajan con materia virgen y los que usan material reciclado, que, entre reciclaje, transformación y acopio, suman más de 6,000 empresas. Sin esta diferenciación tributaria, el consumidor final no siente aún la diferencia sustantiva entre uno y otro producto.

El peso de la data

Julio López, gerente de Relaciones Institucionales de Ecoembes, España, recuerda que si bien países como Colombia o el Perú están incorporando normativas, el desafío es contar con la data que permite un diagnóstico correcto sobre cómo se gestiona, dónde va a parar, cuál es la trazabilidad y el coste para los ciudadanos de la gestión de los residuos.

En la Unión Europea (UE), a fines del 2015 se lanzaron las 54 medidas del primer Plan de Economía Circular. Cuatro años después, los 28 países miembros de la UE tienen la obligación de incorporarlos a cada legislación, con objetivos ambiciosos en reciclado, el vertido y prevención.

“Con la Nueva Comisión Europea saldrá el segundo plan de acción, que regulará el tema del sobreenvasado, incorporará un nuevo paquete de normas y una inversión millonaria en innovación para acompañar la transición hacia la economía circular. Se habla de impuestos verdes, de una fiscalidad verde; de pagos incentivados para que los ciudadanos trabajen en los sistemas de recogida. Estamos ante un punto de inflexión”.

Data y volúmenes

Marco Mejía, presidente de la asociación Recíclame, opina que en el Perú se necesita que el sistema de reciclaje funcione, sea transparente y sostenible, “llegando a las industrias y regresen al consumidor”. Porque para que el sistema de reciclaje funcione, debe de ser rentable, con mayores volúmenes por reciclar. Mejía cree que una carencia que tenemos es la falta de data: no conocemos realmente cuántas familias viven de la industria del reciclaje en el Perú.

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