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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de abril de 2020

HISTORIA

Los varios nombres de la Plaza Bolívar

La céntrica Plaza Bolívar, una de las más importantes de la capital, es conocida también como Plaza del Congreso y Plaza de la Inquisición. Sin embargo, no son esos los únicos nombres que ha tenido durante su larga historia conocida desde poco después de la fundación de Lima en 1535.

8/2/2020


José Luis Vargas Sifuentes

Periodista

Se trata de un lugar con historia propia y rebautizada una decena de veces, según los pasajes históricos de los que fue escenario.

Referencias documentales señalan que tenía forma trapezoidal debido a la existencia de un estanque de agua y acueductos de origen incaico; era conocida como Plaza del Estanque, y en ella Francisco Pizarro tenía una huerta. También se la llamaba Plaza de Nicolás de Ribera El Mozo, quien tenía una propiedad en el lugar allá por 1560.

A comienzos de 1800, a su alrededor se erigieron edificios e instituciones coloniales, que la convirtieron en la segunda plaza en importancia de la ciudad, después de la Plaza Mayor, y antes de la de Santa Ana, como refiere Bernabé Cobo en su Historia de la Fundación de Lima.

Durante el gobierno del virrey Andrés Hurtado de Mendoza, se dispuso la construcción de la casa de mestizas San Juan de la Penitencia; y su sucesor, el virrey Conde de Nieva, construyó una caja de agua como parte de su proyecto de proveer a la ciudad con agua potable.

En 1562 se construyó en ese mismo solar la iglesia y hospital de Santa María de la Caridad, donde se curaba a mujeres enfermas; y en 1577 se ubicó el local de la Universidad de San Marcos, por lo que le correspondieron los nombres de Plaza de la Caridad y Plaza de la Universidad.

Al iniciar sus actividades en el Perú el Tribunal del Santo Oficio (circa 1570), el lugar sería conocido como Plaza del Santo Oficio o de la Inquisición.

Hacia fines del siglo XVI se la denominó Plaza de las Tres Virtudes Cardinales, según el cronista Fray Antonio de la Calancha, y se la llamaba Plaza de la Fe, Esperanza y Caridad. La Fe la representaba el palacio y casa del Santo Tribunal de la Inquisición; la Caridad, el hospital, “erario de misericordias, salud, estado y remedio de doncellas y mujeres pobres”; y la Esperanza, por la universidad, donde los estudiantes esperaban “unos las guarnachas, otros las mitras, y todos esperan onras o premios...”

Con la pérdida de autoridad del tribunal inquisitorial y su clausura a principios del siglo XIX, seguida de su saqueo por grupos de limeños indignados, la plaza fue convirtiéndose en un amplio mercado, donde imperaba el desorden y el hacinamiento en condiciones poco higiénicas. Y se la llamó Plaza del Mercado.

Un viajero de la época, el inglés Robert Proctor, decía: “Los mercados son las partes más sucias de la ciudad y están atestados de negros que cocinan platos al aire libre…. Traen el pescado en canastas mujeres indias, principalmente de Chorrillos. Los vendedores de fruta y legumbres los extienden por el suelo bajo paraguas de lona, y son traídos por esclavos desde las chacras y huertas de los arrabales...”

Tras proclamar la independencia, San Martín convocó al primer Congreso Constituyente, y eligió las amplias instalaciones de la Universidad de San Marcos para su instalación el 20 de setiembre de 1822.

Por ello, el 18 de junio del mismo año el ministro de Gobierno Bernardo Monteagudo dispuso trasladar el mercado a otro punto de la ciudad; el 6 de julio le cambió su nombre por el de Plazuela de la Constitución, y dispuso colocar un monumento a San Martín en su centro para resaltar la fecha de instalación del Congreso y los actos de mérito que en él se desarrollasen.

Ninguna de esas disposiciones se llevó a cabo: Monteagudo fue destituido poco después.

El 12 de julio de 1825, el Congreso Constituyente cambió las disposiciones de Monteagudo y acordó erigir un monumento al Libertador Bolívar en medio de las celebraciones por la victoria de Ayacucho (el 9 de diciembre del año anterior), aunque su ejecución sería postergada por razones políticas y presupuestarias hasta que el presidente Echenique decidió hacerla realidad el 5 de octubre de 1852; fue inaugurada por el mariscal Castilla el 9 de diciembre de 1859.

Los siguientes años sería conocida como Plaza de la Independencia, hasta inicios del siglo XX, cuando fueron demolidos los edificios de la iglesia y el hospital de la Caridad y parte de la UNMSM para construir el actual Palacio Legislativo, con lo que la plaza volvió a cambiar de nombre, como lo recordamos al inicio de esta crónica.

Las anécdotas que rodearon la construcción del monumento son historia aparte.




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Hacia fines del siglo XVI se la denominó Plaza de las Tres Virtudes Cardinales.