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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de abril de 2020

ENFOQUE

No más silencio cómplice

El Perú es uno de los países de América Latina con las cifras más altas de violaciones. Así lo advierten el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, las ONG e instituciones que han asumido una labor de defensa ante la violencia sexual hacia la mujer y otros grupos vulnerables.

9/2/2020


José Luis Bravo Russo

Periodista

Hace algunos días, durante un conversatorio en la radio local online Conecta2, las especialistas entrevistadas coincidieron en que seis de cada diez mujeres que reciben terapia, en promedio, han sido agredidas sexualmente en nuestro país.

La psicóloga clínica Bertha Gálvez expresó su preocupación por que esta violencia contra la mujer no se detiene. No obstante que las denuncias se han incrementado, aún existen incontables casos que no son denunciados. Lo más lamentable es que han sido agredidas, en la mayoría de los casos, por miembros de su familia.

Ellas acuden a terapia porque están dañadas emocionalmente, se sienten heridas porque no son apoyadas por sus familiares, explica la psicóloga educativa Milagros Rubio.

El silencio cómplice de algunas familias hace que sea más difícil la efectividad de las estrategias de prevención y sanciones que se desarrollan desde el Estado.

Cerca del 50% de las víctimas se concentra en adolescentes de 12 a 17 años. Así, en una de cada dos denuncias de violación contra mujeres en el Perú la víctima es menor de 18 años.

La Fiscalía investiga 18,959 delitos contra la libertad sexual registrados solo hasta la mitad del año pasado. En el mismo período del 2018, el Ministerio Público registró 14,939. Es decir, hubo un incremento de 4,020 casos.

Las fiscalías de Lima Metropolitana concentran la mayor cantidad de casos.

Cada vez hay más adultos que miran a las niñas y niños como objetos y no sujetos de derechos; por ello, la mayoría de las agresiones sexuales se dan dentro del espacio familiar y por personas del entorno, que en vez de cuidarlas los agreden.

Preocupa el notable incremento de estas violaciones y por eso es importante adoptar medidas desde el hogar. Si queremos detener este flagelo, hay que denunciar el caso ante las autoridades.

El trabajo de prevención y sanciones debe ser integral, desde el Gobierno central hasta los gobiernos locales, policía, colegios, universidades. Las especialistas han considerado, además, que no se trata de una competencia, sino de una estrategia conjunta que permita, desde el hogar y los centros educativos, prevenir y denunciar cualquier acto delictivo que se cometa contra la sexualidad de nuestros hijos.

Se debe trabajar desde la etapa escolar porque cuando un niño, niña o adolescente es víctima de violencia sexual evidencia señales de alerta y para ello los profesores deben estar preparados. Corresponde al Estado intervenir si el medio familiar resulta nocivo para el niño.




El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.