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LUNES 30

de marzo de 2020

APROXIMACIONES

¿Por qué es esquiva la primavera de Kondrátiev?

10/2/2020


Jose Luis Jaramillo

Editor de Economía de la Agencia de Noticias Andina

Cuando todo estaba encaminado a retomar el ciclo creciente que mostraba el mundo a inicios del 2018, y que fue frustrado por las amenazas de Donald Trump de aplicar aranceles a diversas economías del planeta, llegó el coronavirus.

Los datos publicados hace unas semanas mostraban que las exportaciones chinas habían crecido por primera vez en cinco meses en diciembre y que las importaciones fueron superiores a las estimaciones. La publicación de un PBI estable días después (6.1%) también contribuyó a mejorar el optimismo de los mercados teniendo en cuenta la disputa comercial con Estados Unidos.

Se sumaron otros datos inclusive que mostraban que la producción industrial y las ventas al por menor crecieron en China en diciembre. Adicionalmente, se dieron pasos importantes para encontrar una solución a la guerra comercial entre China y Estados Unidos con el acuerdo fase uno.

La Bolsa de Valores de Lima (BVL) ganaba 1.02% para su índice general al 20 de enero y 1.82% para su índice selectivo, y parecía que continuaría la tendencia al alza iniciada en el último trimestre del 2019, ante las perspectivas de una solución progresiva de la guerra comercial.

Las condiciones estaban dadas para retomar los vientos a favor de la cuarta revolución industrial y salir del ciclo decreciente de la economía, de la estación invernal en términos del genio Nikolai Kondrátiev, e ingresar al ciclo primaveral. El genio ruso postuló que la economía se mueve en ciclos aproximados de cincuenta y cuatro años (divididos en primavera, verano, otoño e invierno), y según algunos economistas estamos en la estación invernal.

Claro que los récords en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) podrían desestimar las presunciones de atravesar por un invierno económico; no obstante, debemos incluir en los modelos econométricos el impacto de la expansión cuantitativa de la FED, sobre todo en Estados Unidos. El aumento de la masa monetaria no produjo inflación en la economía real, pero impulsó los precios del NYSE, generando una burbuja que debería ser la propulsora del siguiente crac bursátil, que se produciría en esta década para luego dar pase a la estación primaveral del crecimiento.

Qué duda cabe que estos factores están retrasando la llegada de la primavera y del crac bursátil norteamericano previamente. Así que vivimos en vilo permanente.

En este escenario global, nuevamente alterado, la BVL revirtió sus ganancias y presenta, al 6 de febrero, una pérdida de 2.07% para su índice general y 0.39% para su índice selectivo. Por lo tanto, cabe preguntarse, ¿qué más podría presentarse y por qué es tan esquivo el ciclo primaveral de Kondrátiev?

Felizmente, el Perú tiene municiones fiscales y monetarias para hacer frente al actual invierno, que se habría iniciado en el 2008 tras la caída de Lehman Brothers.




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