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Año de la Universalización de la Salud
SÁBADO 30

de mayo de 2020

Reconocimiento al esfuerzo

“La valoración positiva de los organismos internacionales no debe llevarnos a la autocomplacencia, en lo absoluto. Por el contrario, debe convertirse en un poderoso incentivo”.

11/2/2020


El Perú ha recibido un nuevo reconocimiento internacional. Esta vez proviene del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas por la continuidad operativa de los programas sociales cuando ocurren desastres naturales en el país, y por esa línea de acción que implica una ayuda rápida, oportuna y eficaz para toda aquella persona que ha quedado en estado de vulnerabilidad ante un evento climático de proporciones.

Y es que la aptitud del Perú para enfrentar situaciones críticas se ha fortalecido. De allí que la capacidad de rápida respuesta, el enfoque de salvaguarda de los derechos de la persona y la estrecha coordinación entre las autoridades son elementos destacados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como fortalezas para atender la emergencia generada por un fenómeno natural con consecuencias imprevisibles como el Niño Costero. Es un reconocimiento invalorable al trabajo desempeñado no solo por el Poder Ejecutivo, sino también por el Estado en su conjunto, el empresariado y la población civil.

En esta oportunidad, la evaluación de esa labor social brindada, a través de los programas Juntos y Cuna Más, es positiva porque, a diferencia de un sismo, por ejemplo, el Niño Costero es una anormalidad sostenida en el tiempo y del mismo carácter fortuito que otras manifestaciones de la naturaleza, pero con igual efecto devastador si no se aplican medidas apropiadas para sostener a la población damnificada.

¿Por qué es importante el reconocimiento de la ONU? Porque el organismo tiene experiencia en la atención de este tipo de catástrofes, y posee un referente para determinar cuándo se presentan soluciones acordes con la magnitud del daño ocasionado por la naturaleza. Además, se trata de la máxima institución global que reúne a la mayoría de naciones y su balance es objetivo, carente de todo tipo de interés que pueda obnubilar su apreciación respecto al manejo de un gobierno sobre una emergencia de estas características.

Naciones Unidas también se encuentra bastante cercana a la atención del Niño Costero porque movilizó un equipo para el peritaje y el análisis de necesidades que, junto a especialistas sectoriales, estima y valora la situación de las comunidades de las regiones más afectadas con el objetivo de dar una respuesta rápida e integral, poniendo en el centro de esa labor a las personas.

No es la primera vez que el Estado peruano obtiene este tipo de espaldarazos. La propia ONU, la Organización de los Estados Americanos y el Banco Mundial han expresado, por ejemplo, su satisfacción de que el Perú sea uno de los países que más haya reducido los niveles de pobreza en los últimos diez años, convirtiéndose en un paradigma para la región latinoamericana particularmente.

La valoración positiva de los organismos internacionales no debe llevarnos a la autocomplacencia ni a dormirnos en nuestros lauros, en lo absoluto. Por el contrario, debe convertirse en un poderoso incentivo para alcanzar metas más ambiciosas ante el advenimiento del bicentenario.