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UN SUPLEMENTO DE DIARIO OFICIAL EL PERUANO

Nicolás Seclén (1926-2017), fue el líder y fundador de Los Mochicas. Foto: Archivo familia Seclén

¿Quién cantaba “El guayacán”, la marinera favorita del papa León XIV?

La popularizaron Los Mochicas. Conmemoramos los 100 años de su líder y vocalista, don Nicolás Seclén Sampén.
21/09/2026 - En Chiclayo suenan ritmos que suman muchos orígenes, capaces de recorrer el tiempo y el espacio. Ellos han incorporado sonidos y letras escritas en cada pueblo del departamento de Lambayeque. Ha sido un camino tan largo que tal vez en algún momento se escribió en idioma muchik.

El conjunto Los Mochicas apareció en los escenarios en noviembre de 1955, en una ciudad que ya construía lo que hoy conocemos como identidad. Su líder, Nicolás Seclén Sampén (1926-2017), llevaba consigo los sueños de quienes vivieron una infancia campesina. 

En su campiña natal, ubicada en la carretera a Pimentel, aprendió letras que ya sumaban otros cien años. Las puso en su alforja, “de infinita variedad, que se lucen en mi acogedora tierra”, como dice una de sus populares marineras.

Nicolás Seclén celebra sus 80 años junto con su compadre Óscar Avilés. Foto: archivo familia Seclén.  

Con banjo y checo

Instrumentos como el arpa, el banjo y el checo llegaron por primera vez a los estudios de grabación gracias al trabajo de Seclén. Acompañaron temas como “Chiclayo de mis amores”, “Caballito de totora” y “El parral”, que entre cuerdas, pañuelos y dichos lograron que la música popular norteña se difundiera en costa, sierra y selva. Fue un estilo capaz de imponerse por su potente sonoridad, tal como hizo tras su llegada a Lima a mediados de los años sesenta.

Sean serenatas o cumpleaños, Seclén llegaba como una anhelada presencia, testimonio de que los pueblos tenían voz y melodías propias. 

El 10 de setiembre se cumplieron 100 años de su nacimiento. Con solemne misa y una romería en el cementerio El Carmen, de Chiclayo, amigos y familiares se unieron para recordar a tan querido artista. “Entra con tu poncho al hombro, mueve la cintura más, juega tu pañuelo blanco y dile ¡chiclayano soy!”, cantaron y bailaron como él siempre quiso que fuera, en este o en otro mundo.


Legado norteño

“Había que conocer mucho al Perú para cantar así: sus sonidos, sus silbidos, sus olores. Nicolás Seclén es la voz de la tierra”, contaba Alicia Maguiña (1938-2020) recordando una amistad marcada por la mutua admiración. 

Juntos grabaron “La pacorana”, típica marinera campesina, como también lo fue “El guayacán”, grabada por Susana Baca. Es, tal vez, la canción más representativa de Los Mochicas; un homenaje a la fe y la identidad: “En Motupe está mi cruz, se celebra con anhelo, ella bajará del cerro, es la cama de Jesús”. 

La formación más conocida de Los Mochicas. Foto: archivo familia Seclén.

Marinera favorita del papa 

Fue el mismísimo papa León XIV, cuando fue el obispo Robert Prevost y dirigía su querida diócesis de Chiclayo, quien inició la costumbre de hacer sonar esta marinera en las misas que celebraba cada 5 agosto en la plaza de Motupe. La tradición se ha mantenido fiel y jaranera. ¿Qué fuerza o designio ha podido mantener viva esa llama que conocemos como tradición? ¿Será que “recordar”, “aprender”, “ser” y “estar” son todos verbos que se conjugan cantando? Tal vez la belleza de nuestra música radique en la posibilidad de ser entendida, de que el público la identifique como propia. Ese fue el gran mérito de Nicolás Seclén Sampén. Cuando sonaban Los Mochicas, los pueblos del norte no descubrían algo nuevo, solo lo reconocían. Entonces, cual algarrobo, lo seguían cultivando. Seguía creciendo. 

Por eso, el recuerdo de su trayectoria continúa en la memoria de tantos paisanos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Hablar del caldo de iguana, la chicha de jora, las aves y las festividades religiosas: todo nos recuerda que hubo música que fue capaz de definir el lugar donde nacimos. 

“Los Mochicas no eran seguidores, tenían su estilo, porque de eso es de lo que se trata, de ser, ¡y Nicolás Seclén era!”, decía la maestra Alicia Maguiña, feliz. Tanto que hasta se animaba a cantar: “Me dices que no me quieres, ya lo voy viendo, zamba, cómo no. Marinera pacorana, a las cuatro de la mañana, marinera pacorana, chiquitita y palangana”.

¿Cómo serán los siguientes 100 años?, ¿qué otro mundo podrá llegar a ser? Nadie lo sabe. Pero tal vez la música sobreviva. Desde el norte, hay melodías que podrían acompañar el camino de los que vengan, con sus nuevas inquietudes y creaciones. Entonces será el triunfo de la alegría ante toda incertidumbre. A 100 años de su nacimiento, las canciones de Nicolás Seclén Sampén renacen una vez más. En tiempos inefablemente digitales, serán la inspiración de quienes decidan seguir haciendo música con sus propias manos. Con arpegios de luna. Achica, achica, ¡mochica!

Don Nicolás Seclén durante una grabación en Radio Nacional del Perú. Foto: archivo familia Seclén.

Volver al Teatro Segura

El centenario de Nicolás Seclén Sampén se celebrará el 26 de setiembre con el espectáculo El último mochica: cien años después, en el teatro Manuel A. Segura (Jr. Huancavelica 265, Lima), desde las 20:00 horas. El ingreso es libre previa inscripción. Luego de iniciarse con la cantata al Señor de Sipán y un gran desfile de artistas (ver detalle en Datos), el show promete un recorrido musical con rumbo norte. Es una gran casualidad recordar que, en 1979, Los Mochicas ya habían llegado al histórico escenario con el espectáculo Estampas lambayecanas. Hoy serán sus hijos mayores, Segundo y Ricardo, quienes lideren este regreso.


Datos:

- En El último mochica: cien años después participarán Bartola, Lucy Avilés, Julie Freundt, Jorge Villanueva, Alfredo Valiente, Juan Chafloque, Pamela Abanto, Sandra Seclén, Jorge Luis Jasso, Lalo Llanos, Peña Lambayecana y Trinar Norteño, bajo la dirección musical de Willy Terry.

- En Chiclayo se prepara un nuevo homenaje, con la inauguración de un parque epónimo y una jornada cultural

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(FIN) ESN/JVV