“Julia se revela” es el trabajo de cinco mujeres quienes rescataron la memoria y registraron el testimonio de quienes conocieron a la fotógrafa cusqueña. ANDINA/Difusión
“Julia se revela” es el trabajo de cinco mujeres quienes rescataron la memoria y registraron el testimonio de quienes conocieron a la fotógrafa cusqueña. ANDINA/Difusión
Martín Chambi (1891-1973), “Papá Martín”, fue el fotógrafo que inmortalizó al Perú andino y se convirtió en referente de la fotografía peruana y latinoamericana. Su sombra era tan grande que, inevitablemente, opacó el talento de su hija Julia. Ella prefirió encargarse del archivo familiar en silencio mientras tomaba sus fotografías, ajena a los reflectores que siempre prefirió evitar.
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Claudia, hoy de 35 años, fotógrafa, comunicadora y profesora de la PUCP, creció entre su casa y el estudio fotográfico familiar en el Cusco. En el árbol genealógico de los Chambi, Julia era una rama que permanecía en la sombra. “Yo creía que era solo mi abuela que me compraba dulces y veía televisión por las tardes”, recuerda. Pero a los 21 años, en una clase de Antropología Visual, en Brasil, proyectaron las fotos de su “Papá Martín” y comprendió de mejor manera el peso de su apellido.
Al volver, la “Cuquita” de su infancia se transformó en una artista que merecía justicia. Mientras el mundo celebraba a su bisabuelo, Julia, quien le había enseñado a revelar y a encuadrar fotografías, había sido relegada a un simple pie de página. El orgullo y la indignación se convirtieron en su motor: ¿por qué nadie hablaba de Julia Chambi? ¿Por qué su mirada era invisible para la historia?
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Así nació el documental Julia se revela, que busca resignificar a la mujer que se quedó atrás. Para lograrlo, Claudia unió fuerzas con su mejor amiga de la facultad, Andrea Quiroz (codirectora del documental), y formó un equipo solo de mujeres con Carmen Cirilo, Paula Benites y Elizabeth Flores, convencida de que desde esa sensibilidad femenina podría capturar mejor la esencia del personaje. Cinco mujeres, dos cámaras y una carrera contrarreloj que no conocían aún.
Para llegar al corazón de Julia Chambi, Claudia necesitaba de un puente: su propia abuela Mery, la hija menor de Martín Chambi y hermana inseparable de Julia. Mery, de 96 años, se convirtió en arista fundamental del documental: conocía el territorio de la memoria mejor que nadie; sacó nombres y direcciones de amigas que no veían a Julia desde hacía 20 años, quienes prestarían voz a su historia.
Durante tres meses armaron un rompecabezas de recuerdos. Cada foto del estudio o de los cajones era un portal hacia un nuevo lado de Julia: campeona de básquet, egresada de contabilidad, etcétera. La abuela Mery ponía así la primera piedra para que el patrimonio de su hermana no se perdiera, tal como, en su momento, había hecho con el legado de su padre.
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En marzo de 2023, el equipo viajó a Cusco. Mery las acompañó. Grabaron en Chinchero, Paucartambo y en Machu Picchu, el lugar favorito de Julia. Por un momento, a través del lente, Julia volvía a caminar por los Andes.
“Anda a ver cómo están las fotos, fíjate si les ha pasado algo”, le repetía Mery constantemente, como si supiera que el tiempo se le acababa. En marzo, Mery sonreía frente al lente; en junio, el frame quedó vacío y el micrófono, en silencio. Claudia se encontró en un doble duelo: la pérdida de su tía abuela que intentaba reconstruir y la partida de Mery, su propia abuela, quien le había dado las llaves para esa historia.
Editar las 25 horas de grabación se convirtió en un proceso terapéutico y doloroso a la vez. Sentía que Mery solo la había esperado para dejar ese testimonio antes de irse. Terminar el documental fue como revelar una foto en la oscuridad. El trabajo audiovisual cambió de sentido: ya no era exclusivamente sobre Julia, sino un homenaje póstumo a ambas, el sello del pacto de amor entre tres generaciones de mujeres de la familia Chambi.
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Cuando finalmente el documental se estrenó en agosto de 2024, las nonagenarias amigas de Julia avalaron con lágrimas que esa era la historia que su amiga merecía. La escena se daba en salones de colegios de Puno y Ocongate (Cusco).
El equipo femenino optó por que el documental circulara de forma gratuita por espacios comunitarios, colegios y plazas donde las personas ni siquiera tienen una sala de cine cerca. Para ellas, el objetivo no fueron los premios de los grandes festivales, sino ver cómo niñas con rasgos andinos se acercaban a la pantalla, fascinadas al ver que una mujer como ellas había sido fotógrafa hacía décadas.

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“Yo quiero ser como Julia”, le dijo una de las niñas de un colegio en Puno. En ese momento, Claudia se dio cuenta de que lo había logrado. “He aprendido que el legado debe ser un motor que me permita abrir espacios para otras mujeres en el arte y la cultura”.
Julia se revela es hoy una iniciativa que busca preservar el archivo, realizar festivales y seguir investigando las tradiciones que sus ancestros fotografiaron para que no se pierdan.
Claudia cree que Julia Chambi se sentiría un poco avergonzada, pues no le gustaba hablar de sí misma, pero también está convencida de que sentiría un profundo alivio. El tesoro que ella cuidó con tanta delicadeza, sus fotografías y las de su padre, están a salvo en las manos de una generación que no ha dejado que la luz se apague.
Dato:
- Descargue en este enlace el número 22 del suplemento La Crónica Universitaria.
(*) El suplemento La Crónica Universitaria es una apuesta del Diario Oficial El Peruano y la Agencia de Noticias Andina para poner en valor los textos de periodismo narrativo elaborados por estudiantes de las diferentes universidades de todo el país.
(FIN) CB/JVV