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El cuadro donde se encontraron los detalles de la firma del artista del Renacimiento. ANDINA/Difusión

Las pistas sobre un cuadro de san Francisco de Asís firmado por El Greco

Se conmemoran 800 años del fallecimiento del santo italiano. En Lima existe una pintura firmada “El Greco” que data de 1577.
Dany Seminario C. Periodista
20/10/2026 - El domingo 4 de octubre se conmemoraron los 800 años del fallecimiento de Giovanni di Pietro di Bernardone, san Francisco de Asís, el santo que tuvo una vida muy parecida a la de Cristo, nacido en 1182 en Asís, ciudad de la región de Umbría, en el centro de Italia. En el año 2000, la Unesco declaró Asís como Patrimonio de la Humanidad por ser un ejemplo único de “continuidad histórica” donde una ciudad medieval interactúa con un entorno natural conservado extraordinariamente.

En 1209, el papa Inocencio III otorgó a Francisco y sus hermanos la aprobación verbal de su primera regla para fundar la Orden de los Frailes Menores. En 1223, el papa Honorio III oficializó la orden mediante una bula. Tres años más tarde, en 1226, Francisco falleció. 


En el Nuevo Mundo 

Su legado llegó al Perú entre 1531 y 1532, en pleno proceso de conquista y evangelización del Nuevo Mundo, cuando tales territorios eran conocidos como la Gobernación de Nueva Castilla. En 1553, se creó formalmente la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles, que consolidó la presencia de la orden. Actualmente, su sede principal es la basílica y convento de San Francisco de Asís, en el Cercado de Lima, donde se resguarda una copia fidedigna del cuadro Meditación y estigmatización de san Francisco de Asís, atribuido recientemente al artista Doménikos Theotokópoulos, el Greco (1541-1614).


Espiritualidad vigente 

Un grupo de investigadores financiados por la organización Wanna Film otorga la autoría de la pintura de san Francisco de Asís al Greco. El equipo está conformado por la historiadora del arte Beatriz Franco Córdova; el restaurador y conservador de bienes culturales Fabián Martínez; el director de la Dirección Extensión Cultural del Museo San Francisco y Catacumbas de Lima, Cayetano Villavicencio; y la directora de Gestión Cultural de dicha ONG, Camila Cornejo.


En conversación con Variedades, Franco advierte que ocho siglos después la humanidad continúa hablando del santo italiano, y la pintura en cierne pone sobre la mesa la espiritualidad franciscana en un país fervorosamente religioso. 

“Las líneas sinuosas y la estilización de las formas se observan en el alargamiento de las figuras. Estas son características del manierismo y también propias del Greco. En cualquier pintura de este artista se puede hallar esos detalles”, explica la historiadora.

La pintura está fechada en 1577, año en que el Greco se encontraba en Toledo, España. En lo narrativo, el cuadro presenta dos escenas importantes de la vida del santo: la de mayor tamaño representa el encuentro con la “hermana muerte”, mientras que la de menor dimensión muestra el momento en que recibe los estigmas de Jesucristo. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes de los estudios fue el descubrimiento de la firma del pintor en una pequeña Biblia de apenas tres centímetros.


La grafía de 0.25 centímetros que aparece tiene una similitud en el ligamento que existe entre las letras “s” y “t”. “La expresión fue escrita en árabe. Pero ¿por qué? Puede ser que se refiera al encuentro de paz que san Francisco de Asís tuvo con el sultán Al-Kamil”, refiere. Por lo demás, esta historia se encuentra relatada en las Florecillas de san Francisco, de la edición clásica de Salvat (dentro de la serie de libros RTV).


¿Cómo llegó la pintura al Perú?

En la parte posterior del lienzo se observa un sello aduanero de la ciudad de Ruán, en Francia. Según el profesor Cayetano Villavicencio, es razonable plantear que la obra fue comercializada a través de este puerto, que concentraba un importante flujo de compraventa de obras de arte. En el Nuevo Mundo, los principales compradores de piezas de temática sacra y mística eran los conventos y las órdenes religiosas (franciscanas, dominicas, mercedarias, agustinas, jesuitas, juandedianas y carmelitas, entre otras más).

“Las órdenes religiosas no adquirían las obras únicamente para adornar o exhibir belleza en las paredes, sino meditar ante ellas. Es decir, su uso estaba más orientado a la meditación”, afirma.

Una posible ruta de esta pintura habría comenzado en Ruán, continuó por Sevilla, cruzó el Atlántico y siguió hacia los virreinatos de México y el Perú. Actualmente, en la basílica y convento de San Francisco de Asís, en el Cercado de Lima, se exhibe una copia fidedigna del lienzo original, encontrada a mediados del siglo XX en una tienda de antigüedades de Miraflores. La obra pertenece a un coleccionista privado cuya identidad se mantiene en reserva.


Dos años de investigación

El encargado de los estudios técnicos fue el restaurador y conservador de bienes culturales Fabián Martínez Fernández. Él sostiene que la atribución de la autoría al Greco es una hipótesis que no establece que la obra sea ciento por ciento de este autor, pero los resultados tras el estudio permiten suponerlo.

La pintura pasó por diferentes procesos: una reflectografía infrarroja; después, fluorescencia ultravioleta, análisis del textil y análisis cuantitativos y cualitativos de pigmentos. Cada uno de estos estudios mostró que no existe un boceto previo, que tuvo intervenciones posteriores, que presenta una tonalidad amarillenta debido al barniz y a las diferentes capas que se colocaron. También se identificó que el soporte era de lino.

“Se encontró una proporción de entre 13 y 11 hilos por centímetro cuadrado; una característica que se asocia con la pintura europea del siglo XV. También se analizó la torsión del hilo, que presenta una forma de “z”, otra característica de la pintura europea de esa época”, menciona.

En cuanto a los colores, fueron identificados el azul esmalte, el blanco de plomo, el amarillo de plomo, el laca carmín, la azurita y la malaquita (minerales), entre otros. Durante el examen infrarrojo se detectaron unas marcas que podrían indicar que la obra fue doblada o enrollada y luego colocada en un tubo.

Los estudios fueron hechos por el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, uno de los dos lugares donde se pueden hacer estos análisis en el país. Con respecto a la atribución de la autoría del maestro del Renacimiento, Martínez indica que los análisis continuarán y se buscarán certificaciones en el ámbito internacional.

“Recién comenzamos. Llevamos dos años con este trabajo, y no podemos decir que sea ciento por ciento del Greco, porque se necesita todo un estudio. Uno de los pasos sería llevar la obra al Museo del Prado [Madrid, España] para que se realicen las comprobaciones correspondientes”, finaliza.


Sobre El Greco 

Fue un artista, pintor, escultor y arquitecto del Renacimiento tardío nacido en 1541 en la ciudad de Candía, en Creta. Antes de establecerse en Toledo, donde pintó este lienzo, el Greco pasó por Venecia y Roma. Durante su estancia en estas ciudades italianas incorporó a su oficio la importancia de la iluminación y el color, características presentes en maestros como Tiziano y Tintoretto, que se aprecian, por ejemplo, en la sombra de la soga que cuelga del sayal de san Francisco.


Dato: 

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