• MIÉRCOLES 13
  • de mayo de 2026
Variedades
Ernesto Carlín UN SUPLEMENTO DE DIARIO OFICIAL EL PERUANO
ESTRELLA

Sarah Bernhardt en Lima [crónica]

La diva del cine mudo francés se presentó en el teatro Politeama para protagonizar la aclamada adaptación de ‘La dama de las camelias’.
08/05/2026 - A fines del siglo XIX el mundo vivía un tiempo de cambios. En Europa se veía una expansión urbana sin precedente debido a la revolución industrial. Nuevas tecnologías generaban cambios de costumbres. Se hizo posible que la figura de una artista pueda ser difundida para un público cada vez más numeroso.

Es lo que pasó con Sarah Bernhardt (1844-1923), una de las actrices de teatro más cotizadas de la Belle Epoque francesa y, años después, diva del naciente sétimo arte en su versión muda.

Como parte de esta globalización, la artista realizó extensas giras alrededor del mundo, presentándose en lugares tan distantes como Háwai o Egipto. Y entre esos recorridos, hizo una pascana en el Perú, en 1886.


Nace una estrella

Bernhardt se había formado en la Comédie-Française, interpretando papeles del repertorio de Jean Racine. Pronto, su talento y su talante la hicieron emigrar por otras apuestas. 

Se convirtió en ícono visual al ser fotografiada por Nadar, seudónimo del fotógrafo y periodista parisino Gaspard-Félix Tournachon; y símbolo del art nouveau gracias a los carteles del artista checo Alphonse Mucha. 

Ella no se conformó con el estilo de actuar en boga en la primera mitad del siglo XIX, en la que primaba la declamación de los textos. Tampoco optó por el realismo naturalista –ese que exhibía con crudeza los hechos– que se impondría más tarde. 


La diva temprana 

Bernhardt fue una artista bisagra, y diva desde temprano, haciendo difícil convivir con los egos de otros colegas. Se atribuye al escritor norteamericano Mark Twain la frase “Hay cinco clases de actrices… y Sarah Bernhardt”. Elogios similares poblaban la prensa internacional. 

Su fama la precedió a su llegada al Callao, el 22 de noviembre de 1886, a bordo del vapor Ayacucho. Arribaba al Perú después de haberse presentado en Santiago de Chile. Su gira continuaría por todo el continente. Era, haciendo una analogía con la actualidad, una suerte de rock star visitando a su público. Y desde el muelle, según rezan las crónicas de la época, a Bernhardt la esperaba una multitud que quería verla en persona.


Anfitriones

El Perú, en ese momento, se estaba recuperando de la Guerra del Pacífico y de su posterior inestabilidad. Moraba en ese entonces en el Palacio de Gobierno el mariscal Andrés Avelino Cáceres. 

El país, y en particular Lima, experimentaba una serie de cambios y la construcción de nuevas infraestructuras. De acuerdo con el estudioso de las artes escénicas peruanas, Rubén Quiroz, los teatros eran el lugar público de interrelación social. Asistir a una función o actividad cargaba mucho simbolismo y marcaba clases e intereses.

En las dos veladas que ofreció llenó el Teatro Politeama, ubicado la antigua calle del Sauce, actual jirón Lampa, en Lima. En la primera noche estuvo presente el presidente Cáceres y su familia. Demás está decir que quienes se consideraban parte de la élite disputaron los mejores asientos y que fue un lleno de bandera.

Eran los primeros pasos de la llamada República Aristocrática, período que se prolongaría hasta la llegada del segundo gobierno de Augusto B. Leguía. Pero ese boato era solo un lado de la moneda. En el mismo Teatro Politeama, un par de años después, el joven Gabriel Urbina leería el famoso discurso contestatario del anarquista Manuel González Prada. Ese que empieza con “Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoi(*) para dar una lección a los que se acercan a las puertas del sepulcro”.


En la pantalla 

Los peruanos que no se podían costear un viaje a Europa para volver a verla actuar, tuvieron que esperar unas décadas, cuando el cine empezó a convertirse en una industria y no en una atracción de circo. Sarah Bernhardt participó en algunos filmes mudos. Ella, que había cosechado fama con la adaptación al teatro de La dama de las camelias, hizo lo mismo para la pantalla grande. También protagonizó un filme pionero del pacifismo titulado Madre Francia. Allí se narra lo que debe sufrir una mujer al perder a su hijo y a su marido en la Primera Guerra Mundial. La biopic Sarah Bernhardt. La divina fue la encargada hace pocos días de inaugurar el Festival de Cine Francés en Lima.

(*) Nota.– Manuel González Prada formó parte de intelectuales latinoamericanos como el venezolano Andrés Bello que buscaban modernizar las reglas de escritura del español. Una de sus propuestas era prescindir de ‘y’ por ‘i’ cuando fuera posible. 

(FIN) ECG/JVV