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BATUTA

Nacido para las batutas

Carlos Ramírez Núñez suma 21 años como director musical. Está al frente de Orquestando y dirige proyectos de fusión entre lo académico y los géneros populares, donde el secreto es dar con el punto exacto.
22/05/2026 - Texto y foto: José Vadillo Vila 

 El calendario del maestro Carlos Ramírez Núñez viene recargado de compromisos musicales hasta 2027. Empezó probando sonoridades con algunos utensilios en la cocina. Luego, un profesor en el colegio reconoció sus habilidades y le preguntó, ¿no te gustaría estudiar música? Así, el niño que tocaba las ollas de mamá ingresó al segundo intento al Conservatorio Nacional de Música (hoy Universidad Nacional de Música, UNM) a la carrera de percusionista.

Otro maestro, Wilfredo Tarazona, a quien reconoce como su padre musical, al ver su desempeño en las orquestas sinfónicas, allá a inicios de los 2000, le preguntó, ¿Carlos, no te gustaría dirigir?

Viajó a Caracas, Venezuela, en 2005 donde conoció al famoso director italiano Claudio Abbado. “El Messi de la dirección de orquesta” tenía una capacidad de poder hacer las cosas de una forma extraordinaria. Le impactó tanto lo aprendido bajo su batuta que cuando regresó a Lima buscó al maestro Tarazona determinado: ahora sí quería dirigir.

Cuatro años después, Carlos Ramírez enfrentaba un programa completo. Después dirigiría la sinfonía Titán, de Gustav Mahler, participaría en conciertos con bandas sonoras de películas y un largo etcétera. En el 2020, otro hito de su carrera fue cuando dirigió a 65 músicos del Perú y Venezuela en el concierto Vibra América. Hoy suma 21 años como director musical.


El camino de la fusión 

La familia Ramírez Núñez no era de músicos; sin embargo, los padres dieron a sus hijos la oportunidad de tener instrumentos y les inculcaron a escuchar todo tipo de géneros. Años después, este dato tendría una relevancia para la carrera del futuro director, quien de adolescente escuchaba a Oscar D’León, Irakere, Fania All-Stars, Pink Floyd, Rage Against the Machine… 

“Era como una fusión de muchas músicas diferentes”, recuerda sus variopintas influencias. Con el tiempo, Carlos entendió esa diversidad. “Y cuando uno entiende la música en sus variedades puede lograr fusionarlas con respeto, pensando en la naturaleza de cada género, de cada banda”.

Hoy, Carlos Ramírez ha participado en más proyectos de fusión de música popular llevados al formato de conciertos sinfónicos en Lima, con música de Los Beatles, sinfonía 360 Abba, rock de los ochenta, de los noventa, salsa, reguetón… La génesis de esta vertiente de su carrera fue hace 18 años cuando dirigió por vez primera el espectáculo Tenores, producido por Mabela Martínez. 

“Lo de reguetón sinfónico [en febrero] fue una locura porque no solo es la sinfónica, las voces, la sección rítmica y la banda, sino que en el reguetón hay muchos sintetizadores ya grabados y eso se potencia con la orquesta sinfónica”, explica. El espectáculo fue ovacionado por los asistentes. Para el director solo hay un secreto: “fusionar es como cocinar: se busca el punto exacto”.


La labor de Orquestando 

Otra vertiente importante de su trabajo es la gestión educativa. Durante siete años, dirigió la carrera de Música de la Universidad San Ignacio de Loyola. Y desde octubre del año pasado, es director musical de Orquestando del Ministerio de Educación, creada por su maestro Wilfredo Tarazona y donde él fue uno de los primeros alumnos, que brinda talleres musicales a través de 19 núcleos en 9 regiones del país. 

“Orquestando es un hijo del maestro Tarazona que nosotros cuidamos y queremos que crezca y camine solo”, define. Carlos Ramírez conoce la realidad de cada uno de los núcleos, donde los profesores, dotados de pocos recursos y mucha creatividad, llevan adelante las clases y fortalecen el amor de sus niños por la música. 

“No buscamos que los niños sean músicos, sino que la música sea una herramienta de transformación social y que, sobre todo, contribuya para que sean mejores personas y ciudadanos”, explica. 

Él está convencido de que si todos hiciéramos música “aprenderíamos a entendernos el uno con el otro”. “Todos tenemos ideas y pensamientos diferentes, pero si queremos lograr un concierto, hacer música juntos, nos unimos. Eso puede ser una linda motivación [para la sociedad]”, reflexiona.

A sus 40 años de edad y 21 como director musical, Carlos Ramírez Núñez siente que ha cumplido varias de las metas que se ha trazado. “Pero uno de mis principales sueños es que más personas tengan la oportunidad de ser músicos cuando lo deseen ser. Estos últimos diez años ha habido un gran cambio, pero en el aspecto educativo, tanto en la educación básica regular como en el pregrado, hay oportunidades para seguir creciendo en la música”, finaliza.

Cifra:

7,000 niños y adolescentes son beneficiarios de los 19 núcleos, en 9 regiones del país, de Orquestando del Minedu.


(FIN) JVV/JVV