• MIÉRCOLES 3
  • de junio de 2026
UN SUPLEMENTO DE DIARIO OFICIAL EL PERUANO
Retrato. CIRO PALOMINO

Nacido para vender libros

Es el último librero de viejo que queda en el interior de la ciudad universitaria de San Marcos. Su historia personal es un libro por escribirse. (*)
31/05/2026 - Alumna: Milagros Quezada Gonzales 

Centro de estudios: Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Quienes hayan pasado por el llamado ‘jirón de la Unión’, que enlaza las facultades de Derecho, Contabilidad, Sociales y Letras, en la ciudad universitaria sanmarquina, en el Cercado de Lima, seguramente lo han visto ordenando sus libros sobre una mesa.

A fines de los setenta, Ciro Palomino estudió Sociología, en tiempos en que el Departamento de Sociología funcionaba en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. También fue dirigente estudiantil de la residencia universitaria, donde logró reorganizar y desechar a malos elementos que se hacían pasar por estudiantes para aprovecharse de este beneficio. 

Recibió un balazo en el fémur izquierdo cuando participaba como estudiante en el paro nacional de julio de 1977, convocado contra el régimen del general Francisco Morales Bermúdez.


Nace Librería Ciro

Se inició como librero en la década de los ochenta cuando era estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). “Antes, trabajaba medio tiempo como gasfitero, pintor y, a veces, viajaba a Piura para ayudar a los pescadores en Talara. Pero decidí vender libros porque estuve un año con la fractura de fémur y necesitaba trabajar, nadie me mantenía porque no tenía padre ni madre”, dice. 

Recolectaba libros tanto de su biblioteca personal como de los que le regalaban para venderlos en un puestecito en el primer piso de Letras, “cerca al aula 1A, al costado de un quiosco que ya no existe”. Así logró sacar adelante su primera “feria de libros” en el patio del primer piso de Letras de la UNMSM. 


Entre facultades

Sin embargo, tras algunas discrepancias con el personal administrativo de la época, Ciro tuvo que llevar sus libros al segundo piso de dicha facultad. Luego, encontró un espacio en la Facultad de Sociales, mas no tardó en volver a Letras, esta vez por la deferencia del entonces decano, el poeta Marco Martos, quien le cedió un espacio en el primer piso.

Hoy, Ciro vende sus libros sobre una mesa cerca de la Facultad de Sociales, con la venia de la actual decana, la historiadora Carlota Casalino, con quien firmó un convenio para que los alumnos puedan acceder a revistas y libros de autores clásicos. 

Casi nunca, Ciro Palomino deja de trabajar. Ni los paros ni las tomas impiden que continúe ofreciendo libros importantes. Pero todo va cambiando. Ya no estamos en los tiempos en que era imprescindible conseguir los libros impresos. “El tiempo pasa rápido y, a veces, no vendo nada”, se lamenta.

La pandemia del covid-19 significó un golpe duro para él. Dejó de ir a la UNMSM porque estuvo cerrada. Sin poder sacar sus libros para venderlos en otro lado, se las ingenió para llevar dinero a su casa. “Cambié los libros por la plomería”, explica.


Hijo de la UNMSM

Cierto día, me obsequió un escrito del periodista y profesor Issac Sánchez Moreno Bayarri y otro de la revista cultural Boletín de Lima.

–¡Llévatelos! –me dijo, estirando sus brazos hacia mí.

Ciro Palomino es un hombre enamorado de su trabajo, de los libros y de San Marcos. Su jovialidad y buen talante lo han llevado a ganarse el respeto de quienes reconocen su oficio. “La universidad para mí es como papá y mamá. Me ha dado muchas cosas, y también la he servido”.

Quizá sea el único librero de viejo perenne que queda laburando en las entrañas de la UNMSM. Ha sido testigo de los últimos 50 años de la historia de San Marcos, principalmente de las facultades de Letras y Sociales.

Fiscalizó la logística del comedor universitario a fin de mejorar la alimentación de los estudiantes cuando era miembro del comité de comensales; y en el 2010, fue miembro del consejo de Facultad de Sociales como representante de los graduados.

Es también un amante de la lectura y del ajedrez, disciplina que practica desde los 15 años. “Son mis dos vicios”, dice. A sus 74 años, sigue trabajando y le quedan fuerzas para cuidar de sus nietos. 

Una noche, vi cómo Ciro Palomino cerraba su puesto de libros. Sin apuro, empezó a desmontar la mesa de su librería. Recogió los volúmenes y los puso en cajas uno a uno hasta que todo quedó como al principio. Para él, ser librero le ha dado la libertad y la oportunidad de conocerse tal cual es. “Vender libros es mi vida”, finaliza.


(FIN) MGG/JVV


(*) El suplemento La Crónica Universitaria es una apuesta del Diario Oficial El Peruano y la Agencia de Noticias Andina para poner en valor los textos de periodismo narrativo elaborados por estudiantes de las diferentes universidades de todo el país.