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LETRAS

Ricardo Sumalavia: “el lenguaje es maravillosamente imperfecto”

Los microrrelatos del narrador limeño se caracterizan por la presencia del humor. Para el autor, el ingenio permite tocar temas profundos desde otra perspectiva.
19/06/2026 - Texto y foto: José Vadillo Vila 

Desde hace más de dos décadas, Ricardo Sumalavia (Lima, 1968) es profeta del género narrativo superbreve. Acaba de reunir sus tres libros de microrrelatos en Enciclopedias del carnaval (Lima, Fondo de Cultura Económica, 2026), con prólogos del mexicano Alberto Chimal, la chilena Pía Barros y la argentina Ana María Shua. Todos entendidos en el brevísimo género. Esta última resalta que los microrrelatos de Sumalavia son “un terreno lleno de dulces trampas”. 

-Una sociedad aquejada por la falta de tiempo debería tener más lectores de microrrelatos.

-Al tratarse de textos breves, el lector podría aproximarse con una mayor facilidad. Sin embargo, la lógica del tiempo en el microrrelato es otra: puedes leer unas 200 palabras, pero te tienes que quedar más tiempo con el texto para reflexionar. Inviertes más tiempo. La microficción, para mí, supera el ámbito de las palabras. Se acerca más a la poesía: no depende de la cantidad de palabras sino, más bien, entra a otra lógica del tiempo. Y creo que, en estas épocas de un mundo acelerado, puede costar tomar esos riesgos, el aventurarte a otras posibilidades de entender, porque también te exige una relectura. 

Entre Enciclopedia mínima (2004) y Enciclopedia vacía. El gran sueño (2024), el narrador ha afinado más sus estrategias narrativas del microrrelato. “Creo que, libro a libro, me fui despojando de la referencialidad inmediata. Hay microrrelatos que pueden ser muy buenos en su planteamiento, pero que se sostienen mucho en el conocimiento de la cultura, en referentes para que el lector pueda completar esa historia y pasarla muy bien. En mi caso, con el tiempo me fui liberando de ellos como que me fui despojando de esa materialidad, para quedarme cada vez más en lo cotidiano. Por eso, el último libro, Enciclopedia vacía..., son historias muy cotidianas, pero eso simple está entrañando algo mucho más complejo. Y puede ser paradójico”.

Sumalavia es consciente de dónde surge su vocación por el microrrelato. Fue un temprano lector de poesía, de Martín Adán y de José María Eguren, este último andaba por el mundo tomando fotografías en miniaturas, en una cámara que él mismo se construyó. “Eguren en su poesía muchas veces hablaba de saber mirar lo que los ojos no quieren ver”, recuerda. 

-Tu narrativa es cercana al humor. A veces, es uno corrosivo, como en la novela Croac (2022); otras, es uno más edulcorado. 

-He tenido etapas para entender el humor. En mis primeros libros pensaba la literatura de una manera más solemne. Por fortuna, descubrí que el humor te podía permitir profundizar mucho más; que nos manejamos en estructuras de la vida cotidiana tan rígidas que las únicas maneras de romper con ellas es a través de la risa. Debemos aprender a reírnos de nosotros mismos para poder entender a los demás. He aprendido del budismo que incluso una carcajada podría iluminarte. En ese sentido, ese humor muy negro o muy sublime en mis textos, son estrategias para buscar ese despertar. En lugar de darte una bofetada para que llores, prefiero darte una para que rías. 

-En tus microrrelatos asumes diversas búsquedas estéticas. También reflexionas sobre el lenguaje.  

-Lo vengo pensando en las últimas décadas: el lenguaje es maravillosamente imperfecto. No busco, como Gustave Flaubert, la palabra exacta, porque creo que no existe. En realidad, buscamos las palabras pertinentes en un momento, espacio y tiempo determinado. Esas palabras pueden alterarse y dejaron de ser exactas. Creo que lo que sostiene a la creación en general, al arte, es la insatisfacción. La perfección es solo una ilusión; la podemos seguir como una estrategia, pero es inalcanzable. 

-¿Cierras con Enciclopedia del carnaval un ciclo con la microficción?

-Creo que sí cierra, porque en el último libro trabajo mucho el humor y también el duelo: la escritura de Enciclopedia vacía... me sirvió frente a la pérdida de mi padre y de dos hermanos. Todo en un lapso de dos años. El duelo lo trasladé a la literatura. No quise dialogar con la muerte, sino con ese más allá, con esas reencarnaciones, con los ausentes. Y eso, claro, me hace cerrar ciclos.

Datos:

  • El autor tiene en preparación un libro de cuentos que ha acumulado los últimos 10 años, y un proyecto de novela con vasos comunicantes entre Corea y América Latina.
  • Tiene publicados una decena de libros, entre novelas y colecciones de cuentos y microrrelatos. Sus ficciones han sido traducidas al inglés, francés, búlgaro, chino y turco.  
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(FIN) JVV/JVV