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ARTE

Julia Codesido: el derrotero de un pincel del siglo XX

Muestra en el Museo de Arte de Lima permite redescubrir a Julia Codesido: en más de seis décadas de trayectoria, la artista transitó por distintos movimientos artísticos del siglo XX.
09/07/2026 - Escribe: José Vadillo Vila 

En el imaginario colectivo, el nombre de Julia Codesido (1883-1979) se resume en un dato: fue la alumna más destacada de José Sabogal, cuya influencia marcó parte importante de su derrotero creativo. Los curadores Luis Eduardo Wuffarden y Ricardo Kusunoki se proponen con la muestra Julia Codesido. Retrospectiva brindarnos una lectura más amplia de la artista, acercándonos a las diferentes facetas de su pincel.  

Codesido fue una de las artistas peruanas que desde 1919 hasta la década de 1970, a diferencia de otras pintoras de su generación, se preocupó por exponer, por sostener una obra. Hoy, las paredes del Museo de Arte de Lima (Mali) nos permiten recorrer una trayectoria en la que convergen estéticas distintas, pues para la pintora la exploración fue su timonel.

Ella conoció de primera mano las vanguardias europeas y luego buscó otros caminos. Cuando a su padre lo nombraron cónsul en Europa, Julia y su familia radicaron en el Viejo Continente. En 1910, ganó un premio del concurso de artistas aficionados en Londres. Y en 1919, de regreso a Lima, formaría parte de la primera promoción de la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA). Es a partir de esta etapa que se tiene registro de su producción. 


ENBA conservadora 

En la producción de esa primera generación de alumnas de la ENBA sobresalen las representaciones femeninas. Esto se debe a una sociedad peruana más conservadora. En la escuela, este decoro se traducía en talleres diferenciados para hombres y mujeres. Así, las señoritas solo podían estudiar la anatomía y pintar cuerpos de sus congéneres. 

Codesido tenía más de 35 años cuando empezó a estudiar. Traía de Europa un gran bagaje, y su forma de plasmar los desnudos a inicios de los años veinte hablan, para los curadores, de su interés por indagar en otros aspectos en la pintura.

“La mayor parte de las mujeres que estudian en la ENBA vienen de familias importantes. A pesar de que pueden haber tenido una buena crítica, se casan y dejan la pintura. O se dedican a la enseñanza. Otra de las grandes figuras del siglo XX del arte peruano, Elena Izcue, se dedicó al diseño porque la pintura no le permitía sostenerse”, recuerdan Wuffarden y Kusunoki.


Rasgos indígenas 

Por esos años, la corriente nacionalista toma fuerza en el arte peruano, la define. “Julia Codesido se conecta con la intelectualidad peruana que comparte la idea de que la nación tenía que definirse como una autenticidad cultural. Y lo más auténtico es la imagen y el legado del indio”, dicen los curadores. 

Wuffarden y Kusunoki anotan que sus nuevos modelos tienen rasgos étnicos indígenas y llevan trajes tradicionales, pero la formación académica de la artista está en los volúmenes y otros elementos de la composición.

Codesido era pupila de Sabogal, quien será el vaso comunicante con José Carlos Mariátegui. En 1928, la artista hará un retrato del pensador, ilustrará dos carátulas de la revista Amauta y creará la famosa portada del libro 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. En ella, la vanguardia local dialoga con elementos prehispánicos y la cerámica Chiribaya.

En 1931, Codesido presenta su segunda exposición individual. Se puede hablar de la definición de un estilo más personal, inspirado en los murales mexicanos y los mates burilados del valle del Mantaro. Ella desarrolla grandes lienzos narrativos de distintos aspectos de la vida en los Andes. Wuffarden y Kusunoki destacan que ella es la primera artista nacional que trabaja en el campo de la pintura con estos elementos que hoy denominamos “de arte popular.”


Grandes formatos y Amazonía

En los años treinta, Codesido labora junto a Sabogal en el Instituto de Arte Peruano y en la creación de las colecciones del Museo Nacional de la Cultura Peruana. En abril de 1935, presenta sus trabajos en la Galería de Exposiciones del Palacio de Bellas Artes de México. Algo muy importante para ella porque llegó a un país imbuido en el boom del muralismo, y se convertirá así en la primera artista peruana que se confronta con el muralismo mexicano. A su retorno, pinta en un lienzo de gran formato la cabeza de Simón Bolívar. Lo caracteriza por sus rasgos estilizados y recios. En este estilo, elabora en 1957 un retrato póstumo de Sabogal.

Otro momento de su carrera es su exposición de 1938, en la cual incluye algunas composiciones amazónicas como resultado del viaje que realiza con una etnóloga norteamericana por la selva sudamericana. Una década más tarde, trabaja imágenes supersintéticas.

Para Wuffarden y Kusunoki, estos retratos forman parte de una etapa “intermedia” de su producción, en la cual ella fue influida por los modelos modernistas del mexicano Rufino Tamayo y del español Pablo Picasso e incluso el expresionismo alemán. Abandona de esta manera la levedad la temática localista para acercarse a este tipo de composiciones.

En la década de 1960, a sus 80 años, Codesido continuará exponiendo y dialogando con las tendencias de la pintura. Viajó a la India, practicó yoga y se acercó a lo abstracto desde su propia idiosincrasia. Prácticamente desaparecen los referentes localistas andinos, dicen los curadores. 

Un apunte en papel nos recuerda su preocupación por los temas de actualidad en el arte. Por ejemplo, en la discusión en los años sesenta acerca de si Los Beatles hacían o no música, su voto fue siempre por los vivos. Tuvo una mente muy abierta y una capacidad de dialogar con ese mundo tan cambiante. Julia Codesido continuó pintando hasta 1979, poco antes de morir.


Datos:

• La exposición Julia Codesido. Retrospectiva se puede visitar hasta el 1 de noviembre en el Museo de Arte de Lima (Mali), en el Centro de Lima. Entradas en boletería. 

• Son 160 obras, entre 100 pinturas, unos 50 objetos en papel, grabados, dibujos preparatorios, entre otros. A partir de 1940, la artista trabajó también en témpera y en la década siguiente, en papel. 

• La exposición incluye algunas piezas importantes de su colección de arte popular, administrada por la Fundación Julia Codesido, cuya presidencia está a cargo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) desde 2004.

• Es la segunda gran retrospectiva del Mali dedicada a mujeres. La primera fue de la obra de Elena Izcue (1889-1970). Izcue y Codesido son figuras claves de la escena peruana de la primera mitad del siglo XX.

(FIN) JVV/JVV