• LUNES 31
  • de agosto de 2026
UN SUPLEMENTO DE DIARIO OFICIAL EL PERUANO

Agroexportaciones enfrentan un gran reto ante presencia del Fenómeno El Niño.

El objetivo es sostener su expansión en el segundo semestre

Desafíos climáticos y logísticos en el agro

El Midagri señala que la estrategia sectorial debe virar hacia una actitud firmemente propositiva, anticipatoria y articulada entre el sector público y la empresa privada.
31/08/2026 - 08:30 El primer semestre del presente año confirmó una vez más la formidable capacidad expansiva del agro peruano, que registró un valor exportado de 5,637 millones de dólares, lo que representó un crecimiento interanual de 3.5%, equivalente a un incremento de 191.3 millones de dólares frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con el informe oficial del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).

Sin embargo, más allá de la solidez mostrada en los primeros meses, la verdadera prueba de fuego para la economía nacional se concentra de manera categórica en el segundo semestre, periodo que tradicionalmente canaliza el mayor volumen de despachos al exterior y que constituye, por ende, el ciclo de mayor exposición económica, asimetría logística y vulnerabilidad estructural del modelo agroexportador moderno en el Perú.

Acciones

Frente a este escenario de alta exposición, la estrategia sectorial debe virar de forma inmediata hacia una actitud firmemente propositiva, anticipatoria y articulada entre el sector público y la empresa privada, según el Midagri.


Lejos de asumir la desaceleración observada al cierre del primer semestre, marcada por caídas mensuales consecutivas en mayo y junio de 2% y 4.3%, respectivamente, como un mero bache coyuntural de carácter transitorio, los actores económicos deben estructurar un plan de choque integral que blinde toda la cadena de valor, desde las parcelas de cultivo ubicadas en los valles costeros y andinos hasta los complejos terminales portuarios de exportación.

Las advertencias técnicas y los boletines emitidos por el Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) exigen una respuesta institucional rigurosa que neutralice el impacto potencial de las anomalías térmicas y salvaguarde la continuidad operativa de la industria.

Defensa fitosanitaria

El análisis pormenorizado de la canasta exportadora subraya con absoluta claridad la urgencia de diversificar y robustecer los mecanismos de defensa fitosanitaria y gestión comercial en el país, según las estadísticas sectoriales del Midagri.

Mientras que la palta fresca demostró un desempeño sobresaliente al escalar hasta los 949.5 millones de dólares con un avance de 14% en valor FOB y un volumen equivalente a 507,000 toneladas, otros productos clave de la oferta agroexportadora enfrentan desafíos severos que amenazan la estabilidad de los ingresos de divisas del país.

El caso del cacao en grano ilustra con crudeza la peligrosa exposición a la volatilidad de los mercados externos: a pesar de expandir su volumen en 5.7% hasta alcanzar las 39,000 toneladas, su valor experimentó un desplome drástico de 58.2%, situándose en 151 millones de dólares debido a correcciones profundas en las cotizaciones internacionales de la materia prima.

Paralelamente, las contracciones registradas en los volúmenes de mangos frescos y congelados, de 10.8% y 24.1%, respectivamente, confirman que los daños fisiológicos asociados al estrés térmico ya han comenzado a erosionar la capacidad exportable de estas líneas productivas.

Para blindar con éxito este periodo de máxima exposición macroeconómica, el sector agroexportador debe priorizar la ejecución de soluciones técnicas concretas y de alto impacto financiero y operativo.

La mitigación del estrés nocturno y térmico en cultivos perennes de alta rentabilidad comercial –tales como los arándanos, las uvas de mesa y los mangos– requiere la adopción masiva y disciplinada de protocolos de manejo nutricional especializado, fundamentados en el uso estratégico de calcio, boro y bioestimulantes de última generación orientados a proteger los órganos florales y vegetativos de las plantas ante condiciones climáticas adversas, detalla el informe del Midagri.

Asimismo, resulta imperativo fortalecer de manera prioritaria la infraestructura de conectividad vial y portuaria para evitar cuellos de botella operativos durante los meses de mayor presión de oferta exportable.

La ejecución inmediata de obras preventivas de descolmatación de cauces hídricos, el reforzamiento técnico de defensas ribereñas y la protección integral de las vías de acceso a los principales centros de acopio agrícola constituyen pilares fundamentales para garantizar la fluidez ininterrumpida de la cadena logística nacional.

Los gremios empresariales y las autoridades gubernamentales deben mantener canales de comunicación permanentes, eficientes y transparentes para monitorear en tiempo real la evolución de los mercados internacionales y la disponibilidad de contenedores refrigerados, asegurando de este modo que los compromisos comerciales pactados con los principales socios estratégicos en el exterior se cumplan rigurosamente y sin contratiempos mayores que afecten la competitividad del país.

Oportunidades

Por lo tanto, el segundo semestre no debe visualizarse bajo ningún concepto únicamente como una etapa de riesgos incontrolables o amenazas climáticas inminentes, sino como la oportunidad institucional definitiva para demostrar la madurez, adaptabilidad y resiliencia de la agroindustria peruana frente a los choques externos.

Si el Estado y los gremios privados ejecutan con absoluto rigor los planes de contingencia multisectorial, potencian de manera decidida la innovación tecnológica en campo y optimizan la trazabilidad comercial en los mercados de destino, el país no solo superará con éxito la actual encrucijada macroeconómica, sino que consolidará de manera irrefutable su posición de liderazgo global en el comercio internacional de alimentos de alta calidad.

Mercado laboral en el sector

La expansión agroexportadora consolidó un profundo impacto transformador sobre el mercado laboral formal, convirtiéndose en el núcleo de absorción de empleo descentralizado más relevante de la economía nacional.


Durante los periodos de alta demanda operativa, las regiones agroindustriales de la costa y la sierra experimentan una intensa captación de mano de obra, elevando de manera sustancial los ingresos de miles de familias vinculadas directa e indirectamente a la cadena de valor agrícola. 

Este dinamismo ocupacional no solo reduce los índices de vulnerabilidad social en las zonas rurales, sino que también impulsa la formalización laboral mediante contratos estables y la incorporación progresiva de coberturas de seguridad social y salud para los trabajadores agrarios.

Sin embargo, las alteraciones climáticas proyectadas para el segundo semestre introducen una preocupante vulnerabilidad sobre la estabilidad de estos puestos de trabajo. 

Las mermas en los rendimientos productivos y la contracción de los volúmenes cosechados en cultivos intensivos en mano de obra amenazan con desacelerar la contratación en momentos cruciales del calendario agrícola. 

Proteger la productividad de los campos frente al estrés térmico y las contingencias hídricas no constituye únicamente una prioridad macroeconómica orientada a salvaguardar las divisas del país, sino también un imperativo social indispensable para evitar la precarización del empleo rural y sostener el poder adquisitivo en las economías regionales del interior peruano.

DATOS

- El liderazgo agroexportador peruano en los mercados internacionales enfrenta una creciente presión competitiva que exige repensar urgentemente las estrategias de diferenciación comercial y diversificación de destinos.

- Mientras los productores locales lidian con el encarecimiento de los insumos y los severos riesgos climáticos asociados al fenómeno El Niño, potencias agrícolas emergentes en el hemisferio sur aceleran su penetración en los segmentos de alta gama en Estados Unidos, Europa y Asia.

- Esta intensa disputa por la cuota de mercado global evidencia que la ventaja comparativa basada exclusivamente en ventanas estacionales favorables resulta insuficiente frente a la actual volatilidad climática.