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  • de setiembre de 2026
UN SUPLEMENTO DE DIARIO OFICIAL EL PERUANO

El agua es un derecho para todos los peruanos.

SUNASS PRESENTÓ ESTUDIO SOBRE ACCESO A VITAL RECURSO

Agua, instrumento eficaz contra la pobreza

n el Perú aún hay muchas personas que no tienen acceso a agua y saneamiento, lo que complica sus probabilidades de desarrollo y de mejorar su calidad de vida.
07/09/2026 - 07:00 El acceso al agua, elemento esencial para la vida, puede tener una gran influencia sobre el bienestar de las personas. En nuestro país, contar con el líquido elemento es un factor fundamental para determinar si una persona se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

En ese sentido, la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) elaboró el estudio Pobreza multidimensional en el Perú y su relación con el acceso al agua potable 2004-2025.

“El agua es un elemento importante para determinar la diferencia entre lo que es la pobreza unitaria y la pobreza multidimensional. Debemos entender a la persona viendo múltiples dimensiones en las que se desarrolla. No solo es ingreso, que es la forma tradicional de medir la pobreza, considerada como pobreza monetaria, sino también hay que medir y entender cuáles son las condiciones de vida de la población y una de esas condiciones es tener acceso al agua potable y alcantarillado”, afirmó el presidente de la entidad reguladora, Mauro Gutiérrez.


Aseveró que muchas personas tienen la suerte de contar con este importante servicio, pero hay otros millones que no tienen acceso al agua. “No obstante, se presentó una reducción de la pobreza multidimensional de aproximadamente cinco puntos porcentuales, pasando de 44.4% en 2024 a 39% en el 2025. Estos  resultados nos dicen que, cuatro de cada 10 peruanos sufre todavía algún tipo de limitación. Por ello, era fundamental determinar cuáles eran estas limitaciones, siendo una  de las identificadas la falta de acceso al agua”, manifestó.

Impacto

En lo que se refiere a pobreza monetaria, el año pasado se produjo una reducción al 25.7%; sin embargo, comparado con la pobreza multidimensional, estos resultados dicen que muchos peruanos que son catalogados como no pobres monetarios, sufren de pobreza multidimensional.

“Este  tipo de medición hace que las políticas públicas se dirijan a estas personas; estamos hablando de aproximadamente 2.6 millones. Por eso es que debemos analizar qué impacto tiene el hecho de no contar con agua”, refirió Gutiérrez.

Agregó que en las personas pobres es casi una condición innata el hecho de no tener acceso al agua. “De acuerdo con nuestras estimaciones, si una familia pudiera tener acceso al agua y alcantarillado, su probabilidad de ser pobres se reduciría en casi 40%. Por eso, el agua es muy importante, ya que el acceso al agua se vincula a otros aspectos importantes para la vida como la salud, la posibilidad de desarrollar actividades económicas, la educación, entre otras”, subrayó Gutiérrez.

Precisó que una familia que no tiene acceso al agua potable tiene mayor probabilidad de que sus niños contraigan enfermedades estomacales agudas.


“Además, tendrá un efecto negativo sobre su capacidad cognitiva. Por ello, debemos entender que el agua es un elemento esencial, habilitador y un catalizador de desarrollo y que si no solucionamos los problemas  de acceso que tienen muchas personas, seguiremos en este ciclo vicioso de la pobreza”, aseveró.

De acuerdo con el estudio, el nivel de ingresos en el Perú no está directamente relacionado al bienestar de los hogares y las privaciones que estos enfrentan.  Un claro ejemplo se evidencia en el acceso al agua potable, pues 2.6 millones de personas (9.9% de la población considerada no pobre bajo el enfoque monetario) no tienen acceso a este servicio básico.

Ello sugiere que, para comprender integralmente las condiciones de bienestar de los hogares, resulta necesario analizar las privaciones que estos enfrentan, más allá de su posición respecto de una línea de ingreso.

El estudio de la Sunass establece que la incidencia de pobreza multidimensional (aquella que refleja las carencias que se enfrentan para una vida digna, como el acceso al agua potable, saneamiento, salud, educación, vivienda y empleo) se reduce en 4.7 puntos porcentuales entre 2024 y 2025; mientras que el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) disminuye de 21.3% a 19% en ese mismo período.

“A pesar de que una persona puede ser considerada no pobre, hay una carencia. No se puede decir que las personas que tienen ingresos necesariamente cuentan con todos los servicios adecuados. Dos personas pueden trabajar en el mismo lugar, en la misma oficina, desempeñar las mismas labores, en el mismo horario, tener el mismo esfuerzo y las mismas capacidades; sin embargo, su bienestar será diferente si una tiene acceso a diferentes servicios, en este caso, el agua potable”, refirió Gutiérrez.

 Además, precisó, el agua tiene impactos en diferentes dimensiones. “Las personas que no cuentan con este servicio tienen mayores probabilidades de enfermarse en sus hogares y esto repercute, por ejemplo, en la salud de los niños, en su rendimiento escolar, y puede generar un gasto adicional en la familia. Por ello, que tenga el mismo nivel de ingreso monetarios no necesariamente significa que esa persona tendrá el mismo nivel de bienestar. Ello dependerá de las condiciones dentro de las cuales se encuentra inmersa”, aseveró.

Probabilidades

Según el estudio del ente regulador, en 2025, un hogar con acceso al agua potable presenta una probabilidad de ser pobre multidimensional de 32.5%, frente al 69.3% que tendría ese mismo hogar sin el servicio, es decir, una diferencia de 36.8 puntos porcentuales. Sobre la pobreza monetaria, el efecto es de 11.6 puntos.

Asimismo, al 2025, el 88% de la población nacional tiene acceso al agua y el 69.9% a saneamiento. En el ámbito rural, las brechas son considerablemente mayores, pues el 21.8% de la población carece de agua y el 75.2% de saneamiento, frente a 8.8% y 12.1%, respectivamente, en Lima y Callao.

“Esta reducción de la pobreza ha pasado principalmente en Lima  y Callao. Ahora, si bien la pobreza multidimensional ha caído, no significa que haya una disminución de las privaciones. Se debe, entre otros factores, a que en Lima y callao se encontraban las personas que estaban más cerca del umbral para ser consideradas no pobres multidimensionales”, precisó Gutiérrez.

Y es que, conforme lo establecido en el estudio, de cada 100 personas sin servicio, 17 dejan de ser pobres multidimensionales al conectarse.

En el ámbito rural, la carencia de agua se acumula con privaciones en vivienda, empleo y educación, y los hogares se sitúan muy por encima del umbral.  Por ello, refiere el estudio, retirar una sola privación mejora sus condiciones, pero rara vez modifica su clasificación, y solo ocho de cada 100 logran cruzarlo.  “El cierre conjunto de agua y saneamiento, en cambio, sí produce el mayor efecto en el ámbito rural, precisamente porque retira dos privaciones a la vez”, precisa el documento.

La estimación del impacto del acceso al agua potable muestra la asociación robusta de esta dimensión del bienestar sobre la pobreza multidimensional.  Un hogar sin conexión tiene una probabilidad de 69.3% de ser pobre. El acceso al servicio reduce esta probabilidad en 36.8 puntos porcentuales.

Los resultados refuerzan la importancia de acelerar el cierre de brechas en agua y saneamiento, especialmente en las zonas rurales y en los departamentos que históricamente presentan mayores niveles de pobreza multidimensional. El desafío no se limita a ampliar la cobertura de conexiones, sino también a garantizar servicios seguros, sostenibles y de calidad.