Los hermanos Rodríguez continuaron el legado de Don Walter.
Los hermanos Rodríguez continuaron el legado de Don Walter.
“Mi padre compraba los pollos vivos, los beneficiaba y los vendía a las pollerías. Es así como se comienza a familiarizar con el negocio de los pollos. Después de muchos años, decide incursionar en este mercado e instala, en el jardín de su casa de Santa Clara, un horno para preparar pollos que le había dado un cliente como parte de pago”, comentó Diego Rodríguez, hijo de don Walter.
Así, la naciente empresa comenzó cocinando entre seis y siete pollos al día hasta que, en 2005, Diego y su hermano deciden implementar en la casa de sus abuelos, la cual se encontraba al costado de la casa de su padre, una pollería.
“Empezamos prácticamente de cero; no teníamos freidoras y las papas las freíamos en peroles y solamente contábamos con seis mesas que nos habían prestado. Ese fue el inicio de nuestro restaurante, al que, como un homenaje al esfuerzo de nuestro padre, lo llamamos Donde Walter”, explicó el empresario.
Sazón peculiar
Como cualquier negocio, los inicios no fueron sencillos; sin embargo, Donde Walter se caracterizaba por contar con una sazón muy peculiar, la que lo diferenciaba claramente de sus cercanos competidores. “Trabajamos con una receta muy propia. Nuestro padre cocinaba los pollos a la leña y solo los maceraba con sal y cerveza. No usamos ningún otro tipo de condimento. La maceración en cerveza se hace de un día para otro y el pollo se cocina a leña. Esto tuvo una gran acogida entre nuestros clientes”, aseveró Diego.
Posteriormente, con el incremento de la demanda, Donde Walter fue añadiendo nuevos platos a su carta. “Incluimos el chancho, la panceta, la parrilla, luego vino la caja china y ahora ofrecemos platos tradicionales como el lomo saltado y también incluimos chaufas de diversos tipos”, detalló el ejecutivo.
Hoy, Donde Walter es una de las cadenas de restaurantes más representativas del sector, pues cuenta con tres locales: Santa Clara, Santiago de Surco y Chaclacayo.
“Actualmente empleamos a 150 personas. Tenemos bien armada y consolidada nuestra área administrativa, con jefaturas, control de calidad y, hace aproximadamente año y medio, implementamos nuestra propia planta de producción en Santa Clara, en un terreno que adquirimos específicamente para este propósito”, refirió Rodríguez.
En esa planta, aseguró, se producen casi todas las recetas base, como la maceración de los pollos, los cuales son enviados a los restaurantes de Santiago de Surco y Chaclacayo.
“En esa misma planta también producimos nuestra mayonesa, crema de rocoto, salsas y cremas que son utilizadas en nuestros platos. Además, contamos con una máquina empacadora para la elaboración de sachets personales de cremas”, manifestó.
Donde Walter no quiere dormirse en sus laureles y ya está pensando en la apertura de su próximo local, posiblemente en La Molina.
“Queremos descentralizar las funciones para reducir costos y ser más eficientes; el nuevo local nos permitirá cumplir con esos objetivos”, enfatizó Diego Rodríguez.
Franquicias
Uno de los proyectos que Donde Walter impulsa es la franquicia de la marca. “Ya tenemos armado nuestro plan de franquicia; son 16 manuales, entre los que destacan el manual de marca, el manual de servicios, el manual de atención al cliente, manuales de cocina y de bar, gestión de recursos humanos, es decir, todos los manuales necesarios para que la franquicia tenga éxito”, detalló Diego Rodríguez. Agregó que si un inversionista se muestra interesado en el negocio y quiere adquirir la franquicia, se le hará una presentación y se le ofrecerá un plan financiero a cinco años.
“Si el inversionista acepta las condiciones del negocio, se le brindará el acompañamiento y asesoría que requiere para la puesta en marcha y desarrollo del local”, comentó.
El gerente general de Donde Walter sostuvo que este proyecto ya se encuentra listo.
“No hemos participado en ferias para vender nuestra marca porque no queremos ser masivos. Buscamos que el inversionista que opte por nuestra franquicia cuente con un perfil que se acomode a nuestros objetivos como empresa. Recordemos que la marca es el nombre de mi padre y es lo que más queremos cuidar”, aseguró el ejecutivo.
Sostuvo que lo importante es no tener miedo a la inversión. “Nos hemos equivocado muchas veces, pero ello nos ha enseñado y nos hemos ido adaptando a la demanda y creciendo como empresa. El secreto es ser persistente y eso nos ha permitido estar 21 años en el mercado”, puntualizó.