• VIERNES 13
  • de marzo de 2026

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La peregrina de los pueblos

José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Son textos tejidos con hojas de la chambira, como lo hace doña Francisca Orosco, de la comunidad kukama-kukamiria, en Amazonas-Río Marañón; teñidos con yacushcapana, caoba y barro, tal como enseña Zenaida, de los kakataibo del valle de Shambillo, Ucayali; tinta escrita y amasada en hojas de bejuco y brazos de cangrejo, con los que da forma a la arcilla la artesana Noemí Chuin, de la comunidad awajún de Nayap mientras canta ayayaymama y bebe masato del amámuk, en Nieva, Amazonas. Historias, por supuesto, bendecidas por la Virgen del Carmen de Llata, por santo Toribio de Tayabamba, por san Juan Bautista de Chota y los jircas.

Costumbres: el verdadero espíritu de los peruanos (Lima, Artífice Comunicadores, 2020) reúne 10 textos, escritos en clave de crónica, por la periodista amazonense Sonaly Tuesta. Se puede adivinar en el ADN escritural el coraje de la heroína Matiaza Rimachi, quien guerreó mejor que los hombres en la batalla de Higos Urco hace 199 años. Sí, el primer paso para narrar sobre los pueblos es autoidentificarse.

Avanzamos

Cuando en el 2000, Sonaly y su equipo empezaron a reportear por todo el país y Costumbres se emitió por vez primera por las ondas hertzianas de la tele local eran tiempos desemejantes. Tiempos de los vladivideos, de la caída de Alberto Fujimori y la esperanza democrática en Valentín Paniagua. También de otra mirada al Perú provinciano, de raíces, de tradiciones, de cultos y hombres de a pie.

“Salíamos de un proceso de violencia, había mucho temor en las poblaciones. Si los prejuicios, estereotipos y racismo nos carcomen hasta hoy, muchos sectores de la sociedad han madurado y estamos en una época más integradora con respecto al 2000. No te digo que ganamos, pero hemos avanzado. El camino recorrido ha servido: fuimos los grandes transformadores de la identidad. Es genial que hoy salgan propuestas que sean más respetuosas con la vivencia de cada uno de los pobladores, con el saber de la población”, dice la periodista.

El primer paso que dio Sonaly, antes de viajar seguida de una cámara por los linderos del país y ejercitarse en las artes del aprender y aprehender, fue reconocerse como mujer peruana, “con raíces en varios pueblos de la región Amazonas” y que hoy cultiva “ciertas prácticas de diferentes poblaciones del Perú, de las que me siento orgullosa”.

Pueblos de mi Perú

Una forma de celebrar las dos décadas de vigencia en la pantalla chica es el libro Costumbres, de 172 páginas, donde cada crónica se acompaña de infografías con datos sobre los lugares descritos, el tiempo vía aérea o terrestre desde Lima hasta ese punto, cómo vestir y qué encontrará en esos lares. Sin embargo, Sonaly advierte: “Lo que no hay [en el libro] es objetividad. No puedes hablar de algo sin involucrarte. El periodismo es una profesión de bien común, de involucrarse, y proponer y criticar con alternativas. El periodismo no es enumerar detalles, sin compromiso”.

Confesión de travesías

¿Pero acaso se trata de crónicas de viaje, como llaman los periodistas cuando con su mochila y su camarita suben pájaros de acero o navegan en pequepeques? La conductora de TV prefiere denominarlas “crónicas vivenciales”. “En estos viajes de reconocimiento del Perú te vas a encontrar con historias que se transmiten oralmente. Y de esas personas, que registro en imágenes y audio, me quedan sus conocimientos”, comenta.

Aunque es uno de los rostros más reconocidos de la televisión de señal abierta, Sonaly tuvo un romance previo con el periodismo literario. En 1998 publicó su primer libro, El rescatador y las vírgenes; después, la escritura creativa ha continuado en los guiones de su programa. Su pasión escritural es permanente: decenas de cuadernos y blocs, en los que anota todo lo que ve, dan fe de tinta y vivencias.

Relación con la gente

Sonaly tiene reticencias de denominar a sus textos “crónicas de viaje”. “Un viaje no es solo recorrer un lugar específico, diagramar una geografía, definir el paisaje, la historia de una iglesia o los atractivos de tal lugar. Para mí, la vivencia es mucho más importante porque te relaciona con la gente. En mis crónicas aparece siempre gente que dice algo, que tiene un vínculo conmigo, utilizamos nuestras formas de hablar”.

Hay una empatía indudable de la autora con sus personajes. Ella es un pez en el agua en el uso de términos de los lugares a donde llega. Sonaly viaja con el oído afinado, en sintonía y respetuosa de los saberes de los pueblos. Se presta sus términos para narrar con propiedad y no con los ojos del mochilero foráneo. Por eso también, sus textos son vivos, fragmentados, negándose a la narración lineal… como es la vida. “Puedo empezar una crónica por distintos lados, no hay un orden. La historia te envuelve de maneras diferentes. Es como una gran conversación. El lector lo sentirá así”, explica.

¿Temerá la gran viajera que el coronavirus mande a la papelera de reciclaje tradiciones de pueblos enteros, que con un clic elimine las celebraciones del mundo prepandémico? “No soy nostálgica en el tema. Lo que va a pasar, pasará, de acuerdo con el propio sentimiento de los pueblos. Ahora se están internalizando nuevas maneras de comunicarse y expresarse: la gente asume lo virtual. Ya he participado en varias celebraciones virtuales que evocan sus fiestas. En la del Señor del Qoylluriti, mucha gente de las ‘naciones’ ha hecho un altar en su casa y los danzantes, en grupos de tres o cuatro, le han bailado para mantener el vínculo. Si en algún momento se pensaba que hay cierto fanatismo por alguna imagen o fe, creo que nos hemos dado cuenta de que no es así; que todo se ha dado de la manera más respetuosa. Se ha encontrado la manera de festejar en casa porque está en el ADN de los pobladores. Tengo la sensación de que ellos se preparan para lo que pueda pasar más adelante, para cuando se pueda volver a salir”.

Sonaly prefiere utilizar el término pobladores. No lo siente peyorativo. “Todo depende del tono que le des. Lo de ‘ciudadano’ lo siento un poco frío. Nuestra identidad en el país es mayúscula, es extremadamente diversa y rica. Y la diversidad no puede quedar como una alegoría para cuando se celebran las Fiestas Patrias o el Día de las Poblaciones Indígenas, sino que se debe poner en práctica en el plano ciudadano, con nombres y apellidos, no como ‘poblador’ de la sierra o la Amazonía, sino específicamente como asháninka, yanesha, shipibo”.

Antes de la pandemia, la periodista estaba preocupada en promover la celebración del Bicentenario de la Independencia, internalizándolo como vivencia de los pueblos del Perú, ya que “la costumbre y tradición de los pueblos se han mantenido a pesar de todos los tipos de extirpación y el ninguneo”. “En medio de la crisis, creo que hoy resulta más urgente mirar a los pueblos porque se ha desnudado la precariedad que existe en el país, las enormes brechas entre Lima y las poblaciones del Perú. El gran tema del bicentenario es poder reconocernos en la diversidad y, en el plano ciudadano, que todos tengamos el mismo derecho a salud y educación”.

Datos:

Costumbres: El verdadero espíritu de los peruanos se presentará en la Feria Internacional del Libro de Lima el sábado 5 de setiembre, a las 12:00 horas, por YouTube Live.

Las crónicas se refieren a saberes de las culturas kakataibo (Ucayali), awajún (Amazonas) y kukama (Loreto); los milagros del barro negro (Áncash) y las propiedades de la quinua (Puno), entre otras. 

Sonaly Tuesta fue designada Personalidad Meritoria de la Cultura por el Ministerio de Cultura desde el 2015.

Es autora de los libros Fiestas. Tradiciones y costumbres y ¡Ya endulzó la coca…! De agua, tierra y polvo. Dirigió la revista bimensual Costumbres.

TV Perú ha lanzado el programa Los 20 de los 20 por los aniversarios de Costumbres y Reportaje al Perú (este último conducido por Manolo del Castillo).