• JUEVES 9
  • de abril de 2026

Opinión

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El aporte de los ichmas

Sergio Salas

Abogado, Músico criollo

Cuando revisamos el cancionero criollo, vemos que muchas de las canciones dedicadas a la ciudad de Lima contienen una añoranza a la Lima virreinal. Balcones, azulejos, zaguanes, faroles, pregones, plazuelas y esa romántica imagen señorial que hemos imaginado de la época en que el Perú era regido por el Virreinato español. La verdad es que ninguno de los autores criollos conocidos podría haber atestiguado de primera fuente cómo era Lima en aquella época porque tendría que haber nacido (y haber tenido conciencia) antes de 1821. Algo imposible.

Sin embargo, antes de la llegada de Francisco Pizarro en esta extensión geográfica donde se erigió la Ciudad de los Reyes ya existían pobladores, y muy bien organizados. Me refiero a la cultura Ichma.

No sé por qué cuando estaba en el colegio no llegamos a estudiar a esta importante cultura prehispánica. Recuerdo haber estudiado a Chavín, Huari, Tiahuanaco, Chimú, Paracas, Nasca y, por supuesto, a la Inca, pero no a los ichmas, pese a que yo vivía y estudiaba en Lima. Fue recién cuando viajé al Cusco, hace cinco años, en que quedé sorprendido con la Ciudad Imperial y tomé conocimiento de que los incas habían llegado en su expansión hasta Lima. Como lo explican diferentes autores, los incas eran guerreros, pero también sabían negociar. Algunas de sus guerras se realizaban con el fin de ganar territorio sometiendo a los pueblos que se oponían a ellos. Sin embargo, también fueron excelentes negociadores. Es así como cuando llegaron a territorio ichma (hoy Lima) no hubo guerra. Por el contrario, hubo acuerdo.

Los ichmas aceptaron anexarse al Tahuantinsuyo cumpliendo con los impuestos y las reglas que imponían desde el Cusco, pero mantuvieron a sus mismas autoridades, solo que ya bajo la supervisión del inca. Otro punto trascendental de esta incorporación fue que los incas respetaron a los dioses de los ichmas. Como se sabe, los incas tenían como dios principal al Sol. Los ichmas tenían dos dioses: Pariacaca y Pachacámac (si recuerdan, en la inauguración de los Panamericanos Lima 2019, en el escenario había un cerro como escenografía. Muchos pensaron que era una escenificación de Machu Picchu, pero no. Era el Pariacaca, el antiguo dios limeño.)

Los incas mostraron respeto por estos dioses y los mantuvieron dentro de su cultura. Recuerden lo importante que era la religiosidad para las culturas prehispánicas. Los ichmas no eran la excepción.

Pero si hay algo que es realmente impresionante es cómo fue que los ichmas hicieron verde el desierto. Porque Lima es un desierto. Eso de la Ciudad Jardín no se debe a la corona española. Lima era verde antes de la llegada de los conquistadores. Lo que sucedió es que los ichmas fueron estupendos ingenieros hidráulicos. Este territorio contaba con tres ríos: el Chillón, el Rímac y el Lurín. De estos ríos diseñaron una red impresionante de canales de irrigación que comunicaban todo el territorio, pasaban por los centros poblados, las huacas, y terminaban en el mar.

Había personajes especialmente encargados de abrir y cerrar las tomas de agua para surtir de este elemento vital a las tierras limeñas, y fue gracias a esta magnífica obra que Lima pasó de ser desierto a ser valle.

Conforme fue avanzando la modernidad, esta obra fue ocultándose de la vista del gran público. Sin embargo, si observan bien, todavía pueden encontrar algo de ella. En mi niñez, yo viví en la avenida del Río, en Pueblo Libre, y cada cierto tiempo la avenida aparecía inundada. ¿A qué se debía? Que por debajo aún existía un antiguo canal que bajaba originalmente por el jirón Aguarico y el jirón Morona, en Breña. Pero tal vez el canal más famoso que aún se mantiene en actividad es el llamado río Surco, que es un canal que sale del río Rímac y atraviesa varios distritos, como San Borja, Surco y Chorrillos, terminando en La Chira. Lamentablemente, la gente no valora en su real dimensión esta obra y muchas veces se ve llena de desmonte que impide la circulación del agua, lo cual ocasiona el consecuente desborde.

Volviendo a la música, ¿por qué no existen valses haciendo referencia a los ichmas si ellos también ocuparon Lima? La respuesta no la tengo yo, pero lo que sí tengo es un pedido para reivindicar la memoria de esta zona del Perú, y que su trascendencia e importancia sea valorada en su real dimensión, y que, así como los balcones coloniales quedaron plasmados en canciones, también se les cante a los canales de irrigación, a las huacas, a Pariacaca y Pachacámac.


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