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  • de abril de 2026

Cultural

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Ernesto Carlín

ecarlin@editoraperu.com.pe

Cristóbal González, escritor y músico chileno, pasó su infancia y adolescencia en Venezuela. El recuerda que fue especial cuando vio a Los Prisioneros tocar en Caracas. “Era como ver a tu selección jugar en el extranjero”, contó al Diario Oficial El Peruano.

Sin embargo, cuando regresó a Chile a mediados de la década de 1990, descubrió que muchos compatriotas suyos desconocían del éxito que habían tenido este grupo en el exterior. Ese fue uno de los motivos que lo empujaron a escribir Latinoamérica es grande.

En esta obra reconstruye las giras internacionales y su impacto en cada país. “Tenía contactos gracias a mi banda Santa Feria”, relató González. En el Perú, por ejemplo, recurrió al escritor Martín Roldán, autor de Generación Cochebomba.

De acuerdo con el investigador chileno, el suceso de Los Prisioneros en el exterior fue silenciado en su propio país por la dictadura militar de ese entonces.

No obstante, ellos se presentaron en varios escenarios de América Latina en repetidas oportunidades. Indicó que uno de los lugares donde tuvieron más éxito fue en el Perú, dónde establecieron una conexión muy cálida con el público.

“El Perú fue muy generoso con ellos, y Los Prisioneros también fueron regalones con ese público”, indicó el estudioso chileno.

El prisionero peruano

Cristóbal González también destaca la participación del arequipeño Robert Rodríguez en la gira del disco Corazones, el último de su primera etapa. “Fue un buen soldado que cumplió lo que tenía que hacer”, explicó.

Rodríguez fue reclutado por Jorge González, líder de Los Prisioneros, de la movida underground de Santiago. Él tocaba en La Banda 69, grupo poco conocido fuera de Chile, pero se adaptó a las exigencias de viajar por América Latina para dar conciertos.

Cristóbal González mencionó que el peruano liberó un poco al vocalista de la banda para que se luciera más en el canto.

En ese momento se había alejado el guitarrista original Claudio Narea, lo que permitió al cantante tomar ese instrumento y dejar el bajo. “Es muy complicado tocar el bajo y cantar. No siempre van al mismo ritmo”, añadió Cristóbal González.

En esa época también se había integrado Cecilia Aguayo en los teclados.

Para el autor, la presentación del disco Corazones en el Perú significó uno de los momentos más icónicos de la banda: la tensa entrevista con Jaime Bayly. “Es ya un clásico de Youtube”, remató el investigador chileno.

Cifra

3 décadas se cumplen de Corazones, último disco de la primera etapa de Los Prisioneros.