Opinión
La pandemia del nuevo coronavirus generó una demanda de atención médica sin precedentes en la mayoría de países, incluyendo el nuestro. Uno de los principales problemas en ese contexto fue el número insuficiente de camas en los hospitales para asistir a todas las personas infectadas, especialmente a aquellas con un cuadro clínico más grave. Miles padecieron un real viacrucis para conseguir asistencia especializada, mientras que otros lamentablemente perdieron la vida.
No obstante, el Gobierno peruano comunicó una buena noticia el miércoles pasado: por primera vez desde el inicio de la emergencia sanitaria hay en el Perú más camas disponibles que ocupadas por enfermos del coronavirus. El presidente de la República, Martín Vizcarra, informó que de las 19,270 camas hospitalarias, 9,616 están ocupadas, mientras que 9,654 permanecen disponibles para recibir a nuevos pacientes infectados por la peligrosa cepa viral.
Es pertinente señalar que ese superávit en el número de camas es consecuencia del descenso lento y sostenido que desde hace semanas registra la curva de contagios en la mayoría de regiones del país como resultado del esfuerzo del Gobierno y la mayoría de la población. Al haber menos infecciones, hay una cantidad más baja de personas que procuran atención médica en los hospitales, lo cual alivia la fuerte presión que agobiaba a estos centros de salud.
También es justo reconocer el enorme trabajo desplegado por el Poder Ejecutivo, mediante los órganos competentes del Estado y con apoyo del sector privado, a fin de incrementar la cantidad de camas al servicio de la salud de los peruanos.
Por ejemplo, debemos recordar que al inicio de la pandemia, en marzo pasado, en el Perú solo existían 3,000 camas hospitalarias y ahora pasan las 19,000. Es decir, en pocos meses se logró subir en más de 500% el número de estos implementos a disposición de las personas atacadas por el nuevo coronavirus y es seguro de que esa mejora ha contribuido a salvar miles de vidas. Asimismo, en lo concerniente a las camas en unidades de cuidados intensivos (UCI), estas pasaron de 100 al inicio de la pandemia a 1,600 aproximadamente y el compromiso del Ejecutivo es que en julio del 2021 esa cifra llegue a 3,000.
Si bien el virus aún permanece activo en nuestro entorno y está lejos de dejar de representar una amenaza, que los servicios sanitarios cuenten con capacidad e infraestructura suficiente es una esperanza de vida para las personas que tengan la desventura de contagiarse en el futuro.
La pandemia está dejando muchas lecciones que deben ser asimiladas por nuestras autoridades a fin de solucionar los problemas del sistema de salud y optimizarlos con miras al futuro. En lo que respecta al número de camas es un logro importante haberlo incrementado en pocos meses. Confiamos en que ese trabajo prolijo continuará y se garantizará que la capacidad de respuesta sanitaria mejore cada día, con el firme propósito de brindar un servicio de calidad a toda la población.