• MIÉRCOLES 29
  • de abril de 2026

Deportes

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Soldado del paradeporte

Juan Sánchez Ortega

jsanchez@editoraperu.com.pe

Carlos Felipa ha cambiado la zona de batalla. El Estadio Atlético de la Videna reemplazó los patrullajes por el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), pero mantiene su principio de defender al Perú con honor y lealtad porque jamás dejará de ser un soldado de la patria. 

Felipa no se da tregua en los entrenamientos. Desde que se reanudaron las actividades en el deporte se entrega al máximo para perfeccionar su lanzamiento de bala porque desea estar en un excelente nivel para cuando se reabra el calendario de competencias del paraatletismo, paralizado por la pandemia del coronavirus. El objetivo es hacer la marca mínima clasificatoria para los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, que se efectuará el próximo año. Se siente optimista y asegura que está muy cerca de consolidar esa ansiada plaza. En la actualidad, su mejor lanzamiento es de 10 metros 50 centímetros y no se encuentra lejos de la marca que piden (11.20 metros) para asistir al certamen magno.

Recuperar el tiempo perdido es un trabajo arduo al que está sometido el paraatleta si se tiene en cuenta que en su disciplina se necesita un campo abierto para ejercitarse y no un espacio reducido como en el que permaneció desde marzo hasta mediados de julio para cumplir con la inmovilización estricta impuesta por el Gobierno.

Hace un mes y medio, el paraatletismo regresó a los trabajos presenciales en la Villa Deportiva Nacional (Videna). Por el momento, entrenan dos exponentes (uno de campo y uno de pista) debido a que cada paradepotista posee discapacidades diferentes y eso los hace ser más vulnerables que otros a contraer el coronavirus.

“Se ha priorizado a paraatletas que tenemos movilidad particular y los que viven en la Videna. En mi caso, tengo una discapacidad que me permite movilizarme sin problemas y no me hace tan vulnerable”, asegura Felipa, de 39 años.

No obstante que el gran objetivo de Carlos Felipa es ganar una medalla en los Juegos Tokio 2020, su propósito más importante es ayudar y brindar motivación a personas que pasan por una adversidad tal como la que él experimentó en el 2010, cuando durante un patrullaje en una operación contrasubversiva en el Vraem perdió la pierna izquierda al pisar una mina sembrada por terroristas.

“El paraatletismo me permitió demostrar a todo el país que la discapacidad no define a una persona; al contrario, brinda una fortaleza diferente que te permite superar los problemas de la vida “, menciona.

Cree que la celebración de los Juegos Parapanamericanos 2019 en Lima ayudó a las personas con discapacidad y sin ella a convencerse de que se puede lograr lo imposible cuando se lucha por alcanzar metas y objetivos.

Motivación

A diferencia de muchos paradeportistas, a Carlos la discapacidad no lo motivó a entrar al deporte. Antes de la tragedia era un buen taekwondista; incluso llegó a ser campeón nacional de su categoría. Luego, al no poder practicarlo, debido a su discapacidad, optó por el atletismo. Probó con el salto de longitud y luego en los 100 metros planos. Ninguna lo llenó tanto como lo hizo el lanzamiento de bala, ya que contaba con las cualidades físicas ideales para practicar esta disciplina.

Lo que sí experimentó es depresión por quedarse sin uno de sus miembros inferiores. Sintió que todo acabó.

“En un primer momento pensé lo mismo porque todos transitamos por esa idea de que la vida se acaba cuando nos ocurre algo o sufrimos un accidente. Yo creía que jamás iba a ser el mismo y fue un proceso que debí asimilar de a pocos. Lo importante es aceptarlo y saber en qué momento te encuentras. Pude superarlo, pude acomodar las piezas de mi vida para comenzar a construir el primer escalón”, enfatizó.

Carlos dejó en el 2012 de pertenecer al Ejército peruano, institución que lo adoptó durante 11 años y en donde aprendió amar al Perú y a defenderlo con valor. Hoy, esas mismas agallas las expone cada vez que representa al país en torneos internacionales.

“Desde que estuve en el Ejército siempre fui el comando Felipa que está en operaciones combatiendo por la pacificación del país y la soberanía. Ahora que estoy en el deporte, cambian el escenario, las herramientas y muchas cosas, pero continúo siendo el comando Felipa batallando y compitiendo para engrandecer el nombre del Perú”, dice.

“Así no esté en actividad, me siento un soldado para el país. Sigo batallando ahora en el deporte. Creo que guerreo más que cuando estaba en el Ejército”, concluyó el lanzador que anhela hacer historia en Tokio 2020.