• DOMINGO 5
  • de abril de 2026

Opinión

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Precisiones

La ética por encima de todo

Rubén Quiroz Ávila

Profesor Universitario


Entre tanta situación triste y dura por la pandemia, hemos dejado a un lado la reflexión sobre la ética en las empresas. Sabemos que en nuestro país la corrupción es un errado modo de vida para aquellos que han perdido el horizonte moral. Varias veces han guiado equivocadamente las acciones, incluso en los espacios en los que niveles de formación educativa son altos y completos. Eso es un indicador de que los cartones universitarios pueden estar reñidos con la distinción entre el bien y el mal. Como toda organización, las empresas tienen objetivos de sostenibilidad, tanto cultural como financiera. La ruta del emprendimiento es una característica humana. Es así como hemos avanzado. Pero recordando que la idea esencial es mejorar la vida de las personas.

Sin embargo, hay quienes confunden rentabilizar los proyectos con ganancias sin ninguna consideración. Para ello, saltan todo tipo de normativa y rompen el pacto básico de obtener ganancias dentro de los marcos morales. La fascinación por las ganancias en sí mismas hace que el rumbo se extravíe. Ante un sistema que no calibra adecuadamente las distorsiones sociales y poco hace por reducir los comportamientos corruptos, el individuo inmoral se reproduce. Encuentra una red que lo soporta, hace metástasis en el cuerpo social. La impunidad promueve las acciones de corrupción.

Entonces, se debe asumir que toda empresa tiene que reflexionar sobre aquello que requiere diferenciar lo correcto de lo que no lo es. Esto incluye tanto a las grandes corporaciones como a una start-up o una pyme. Y tiene que estar interiorizado de tal manera que los integrantes de una organización empresarial autorreflexionen, eso implica poner límites, si fuera el caso, cuando haya dudas de su accionar. Esto es un signo de responsabilidad real ante la sociedad. Por ello, considerando la dimensión de sus organizaciones, es recomendable que incorporen unidades o direcciones de ética empresarial. Y esta área debe diseñar y vigilar, en todas las capas de su organigrama, el cumplimiento irrestricto de la ética.

Una empresa tiene que incorporar en su organización los valores que benefician al país. No solo con fines meramente declarativos que adornen su web o sus paredes, sino asumidas como formas de interpretar el mundo. Un ethos. Un marco ético. Es que toda organización se trata de personas, por si lo han olvidado. Eso significa que desde el reclutamiento y selección de sus trabajadores hasta la desvinculación deben regirse estrictamente por patrones de absoluto respeto. El trabajo es un espacio donde se comparte tiempo y experiencias. Se crea cultura. Si un jefe comienza a interpretar caprichosamente y saltando la moral, por resultados, ya hay un problema. Si ello no se detiene, crecerá. No se puede separar lo profesional de un comportamiento consistente con la conducta ética.

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