Editorial
En la víspera se conmemoró el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, efeméride cuyo objetivo es generar conciencia sobre la importancia de difundir este acto de solidaridad en todo el orbe, con el propósito de salvar a miles de personas con la salud quebrantada y cuyas vidas dependen en gran medida de encontrar un donante compatible.
Lamentablemente, en el Perú esta práctica no se ha difundido como en otras naciones. De acuerdo con las estadísticas, nuestro país registra 1.6 personas dispuestas a donar por cada millón de habitantes, una cifra bajísima si se compara, por ejemplo, con las 23.78 personas de Uruguay, 20 de Argentina, 16.3 de Brasil, 9.6 de Chile, 8.9 de Colombia y 7 de Ecuador. En el continente europeo, por su parte, España ocupa el primer lugar con 47 donantes por cada millón de personas.
Resulta preocupante que en el ámbito local haya tan pocas personas dispuestas a donar un órgano o tejidos, especialmente si se tiene en cuenta que actualmente hay cerca de 7,000 compatriotas en la lista de espera para un trasplante y que de dos a tres peruanos mueren al día en las listas de espera. Es decir, al año, al menos 700 personas perecen por esta razón. Según el Ministerio de Salud, el año pasado solo 62 personas consiguieron recibir un trasplante.
Especialistas en este tema explican que las causas del déficit son una escasa cultura de donación entre la población, creencias religiosas contrarias, costumbres decimonónicas, prejuicios, temores e información errónea, entre otras.
Además, se debe anotar que el núcleo familiar de la persona que ha ingresado a la condición de posible donante usualmente se impone y frustra el proceso aun cuando el ciudadano haya expresado en vida la voluntad de brindar sus órganos a quienes lo requieran. Hasta hace poco, el 76% de familias rechazaban facilitar los órganos de alguno de sus integrantes. No obstante, un aspecto positivo es que esa cifra ha bajado a 56%.
Por consiguiente, sería conveniente que los organismos del Estado competentes en este tema inicien una campaña de concienciación y educación cuyo propósito sea combatir la información equivocada, los prejuicios y las costumbres contrarias al acto solidario de salvar una vida por medio de la donación de órganos.
La campaña tiene que fomentar que más peruanos expresen su voluntad de participar en esta acción altruista y establecer dicho compromiso en su documento nacional de identidad o por medio de la inscripción en cualquier centro del Ministerio de Salud.
El objetivo debe ser aumentar paulatinamente el número de donantes por millón de habitantes y acercarnos a la media de América Latina. No será fácil y tomará tiempo vencer los prejuicios, pero urge empezar cuanto antes, sobre todo al considerar que alcanzar esa meta permitirá evitar los fallecimientos de cientos de personas que pasan por la angustia de necesitar un nuevo órgano o tejido.