Cultural
Los amantes de las letras contemporáneas saben que a Haruki Murakami le apasionan tanto la música moderna y el jazz como la música clásica. Esta pasión no solo le llevó a regentar en su juventud un club de jazz, sino también a impregnar de referencias y vivencias musicales la mayoría de sus novelas y obras.
En esta ocasión, el escritor japonés más famoso del mundo comparte con sus lectores sus querencias, opiniones y, sobre todo, sus ansias de saber sobre un arte, el musical, que hermana a millones de seres humanos en el mundo. El título de esta singular obra es Música, solo música.
Llevando el ritmo
Para ella, a lo largo de dos años, Murakami y su amigo Seiji Ozawa, antiguo director de la Boston Symphony Orchestra, mantuvieron estas deliciosas conversaciones sobre conocidas piezas de Brahms y Beethoven, de Bartok y Mahler; sobre directores de orquesta como Leonard Bernstein y solistas excepcionales como Glenn Gould; sobre piezas de cámara y ópera.
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Así, mientras escuchan discos y comentan distintas interpretaciones, el lector asiste a jugosas confidencias y curiosidades que le contagiarán el entusiasmo y el placer de disfrutar de la música con oídos nuevos.
Sobre su relación con la música, el escritor nipón afirma en unas líneas recogidas en el libro que “escucho música desde la adolescencia y, últimamente, me parece que ahora la entiendo un poco mejor que antes”.
Punto x punto
Haruki Murakami (Kioto, 1948) es autor de libros como Sputnik, mi amor; Kafka en la orilla; 1Q84; y La muerte del comendador.
Su novela más famosa, bautizada como Tokio Blues en el mundo hispanohablante, se tituló internacionalmente como Norwegian Wood por una canción de los Beatles.
Seiji Ozawa (Shenyang, 1935) ha dirigido la Boston Symphony Orchestra durante 30 años, así como la Toronto Symphony Orchestra y la San Francisco Symphony, entre otras.