• JUEVES 14
  • de mayo de 2026

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Niñas, ¿STEM o no STEM?

Valeria Quevedo


Docente e investigadora de ingeniería de la Universidad de Piura

Susana Vegas


Docente e investigadora de Ingeniería de la Universidad de Piura

La participación de mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés) continúa siendo significativamente menor que la de los varones en la mayoría de los países, incluyendo a los países desarrollados (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos-OCDE, 2016). En Estados Unidos, por ejemplo, menos del 20% de los ingenieros son mujeres. En el Perú, según cifras de la Sunedu (2016), solo el 32% de los egresados en carreras vinculadas con el grupo de ciencia, tecnología e informática son mujeres. Se sabe, además, que solo el 34% del total de investigadores registrados en el Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA) son mujeres.

Esta disparidad no solo afecta a las mujeres, sino también a la sociedad en general. Primero, incrementa la brecha de ingresos entre varones y mujeres (Beede et al, 2011; Ortiz-Ospina and Roser, 2018); asimismo, se traduce en poca participación femenina en posiciones de liderazgo (AAUW, 2016). En segundo lugar, tiene consecuencias negativas en el progreso de la ciencia, tecnología y crecimiento económico debido a la pérdida de talentos (Hsieh et al., 2019).

Un gran número de estudios ha mostrado que los equipos de proyectos interdisciplinarios y diversos, que involucran a varones y mujeres, son más exitosos y con mayor número de ideas innovadoras puesto que cada uno, desde su naturaleza femenina o masculina, brindan diferentes visiones que enriquecen la resolución de problemas.

Son varios los factores que se han identificado como causas de esta poca participación de mujeres en carreras relacionadas con STEM. Uno de los más fuertes es la influencia de estereotipos relacionados con la poca habilidad de las mujeres para las matemáticas, que induce a las niñas a ver las asignaturas de matemáticas y ciencias como difíciles. Al finalizar su vida escolar, simplemente no tienen entre sus opciones el estudiar una carrera STEM.

Hemos sido parte del equipo de investigación conformado por seis profesionales de la Universidad de Piura, de Virginia Tech y del Banco Mundial, cuyo objetivo es analizar si algunas señales de aptitud académica (por ejemplo, el puntaje obtenido en matemática y ciencias en el examen de aptitud) pueden cambiar la decisión de una postulante y matricularse en una carrera STEM.

Para ello se aplicó un diseño de regresión discontinua a data de aptitud académica de aproximadamente 30,000 estudiantes peruanos que rindieron exámenes de aptitud escolar para diversas carreras STEM y no STEM entre el 2008 y el 2017. Para mayor detalle sobre la metodología y resultados se puede consultar el artículo de investigación en este link: http://www.limase.pe/descargas/workingpaper/Working%20paper%20008.pdf.

Se encontró que aquellas postulantes que habían rendido examen de aptitud para una carrera no STEM, al saber que obtuvieron puntajes altos en el área de matemática y ciencia, aumentaron su probabilidad –entre 10 a 12 puntos porcentuales– de matricularse en carreras STEM. Este comportamiento, sin embargo, no se observó en los varones. El estudio también determinó que aquellas postulantes con preferencias en carreras STEM, al obtener altos puntajes en áreas tradicionalmente llamadas de letras, estuvieron menos dispuestas al cambio de carrera.

Esto resalta la importancia de la validación externa relacionada con la aptitud en áreas de matemática y ciencias, que puede ayudar a determinar la participación en carreras de STEM, especialmente en contextos donde no se incentiva la participación femenina en ellas y tiene implicancias importantes en políticas de promoción.

Es importante que los padres, educadores y las instituciones gubernamentales alienten a las niñas a incrementar sus aprendizajes en dichas áreas, y que les hagan saber que sí es posible para una mujer estudiar una carrera STEM y que su aporte es necesario. No podemos seguir perdiendo talentos ni aumentando la brecha existente.

En nuestro país aún hay un déficit de profesionales de carreras STEM que necesitamos cubrir y que juegan un rol clave en el progreso de cualquier nación. No se trata tampoco de llevarlo todo al extremo y buscar que todos los niños sigan una carrera STEM. Lo importante es no ponerles barreras para su desarrollo. Cada niño tiene distintas habilidades; la tarea de todos es descubrirlas y apoyarlos para que alcancen a su máximo desarrollo y que las tengan en cuenta al momento de elegir un oficio o profesión. Unida a una formación en valores, tendremos la fuerza laboral que necesita el Perú para un desarrollo sostenible.

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