• MIÉRCOLES 1
  • de abril de 2026

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Cambio o continuidad: Estadounidenses eligen el martes a su próximo presidente


Editor
Fabián Vallas Trujillo

Editor de Mundo

fvallas@editoraperu.com.pe



La campaña del 2020 se recordará por ser la más atípica de las últimas décadas o, tal vez, el último siglo. Quién podría dudar de que la pandemia del coronavirus torció el destino electoral. Hasta diciembre del año pasado, Donald Trump vislumbraba, con toda nitidez, un segundo período presidencial. Pese a sus polémicas decisiones, la economía crecía y la generación de empleos, también.

De acuerdo con el Departamento de Comercio, el PBI anual se expandió 2.3% en el 2019. Si bien es cierto que es una cifra más baja que las reportadas en años anteriores de la administración republicana, hoy luce envidiable si la comparamos con la caída récord de 31.4% en el segundo trimestre del presente año. Igual el desempleo, la tasa de paro, cayó a 3.5% tras crearse 2.1 millones de puestos de trabajo en el 2019.

Desacierto

El sueño de la reelección era realidad para Trump hasta que llegó la pandemia que se originó en la ciudad de Wuhan, China, en enero. El gran error del presidente estadounidense ha sido subestimar al peligroso virus, que solo ayer dejó más de 90,000 infectados en un solo día.

Pocos entienden cómo en la administración republicana, Estados Unidos, que cuenta con apreciables recursos científicos y médicos, contabiliza hoy cerca de 9 millones de contagiados y 228,660 muertos, según datos de la Universidad Johns Hopkins. Esto es, una de cada cinco víctimas en el mundo.

La única respuesta es la mala gestión de un gobernante que continúa cometiendo la equivocación de infravalorar el virus y de haber politizado el uso de la mascarilla, uno de los recursos más valioso para prevenir su contagio.

El presidente, la primera dama y su hijo menor no solo se infectaron de covid-19, sino que también se pidió a la población que no le tuviera miedo al virus, mientras que los centros de salud comenzaron a sentir la presión de una segunda ola de contagios por el covid-19.

Impacto tecnológico

Las grandes concentraciones fueron escasas. Solo la obstinación del postulante republicano y sus devotos seguidores ensayaron algunas peligrosas concentraciones masivas, algunas de las cuales no tomaron las medidas sanitarias adecuadas.

Lejos la población de las reuniones de nominaciones y mítines de cierre de campaña, la tecnología irrumpió con fuerza en esta competencia electoral. Las transmisiones en streaming o en directo se pusieron de moda. Más ciudadanos podían presenciar estos eventos, pero al mismo tiempo se perdió el calor popular de estos tradicionales eventos en espacios públicos.

Para cumplir con la distancia social, los estadounidenses concurrieron masivamente a los correos postales para emitir su voto. Se calcula que más de 70 millones de estadounidenses, cerca de la mitad de la masa electoral, habrán ejercido su deber cívico antes de los comicios.

Debido a la amarga experiencia de las elecciones del 2016, en la cual la consultora Cambridge Analytics utilizó indebidamente la información personal de Facebook para hacer sus estudios de microsegmentación del mercado, en esta oportunidad las famosas redes sociales han estado en alerta.

Y la amenaza de la divulgación de noticias falsas ha sido uno de los constantes conflictos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y los responsables de las redes sociales.

El uso de información no verificada por parte del mandatario estadounidense le costó la censura en Twitter. La furibunda reacción del líder republicano terminó con la firma de una orden ejecutiva para que se establezcan nuevas normas que impidan la censura de cualquier opinión; fue la respuesta más visible en esta campaña electoral.

En concreto, pidió cambiar la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones para que las compañías no tengan una “inmunidad legal”, que las protege y les otorga la responsabilidad sobre el contenido que los usuarios publican en sus plataformas.

Trump acusó a Twitter y Facebook de ser “un pequeño monopolio de redes sociales que controla una gran parte de las comunicaciones privadas en Estados Unidos, que pretende censurar, restringir, editar, alterar cualquier tipo de comunicación entre ciudadanos privados y grandes audiencias” y asegura que con su decisión solo está “defendiendo la libertad de expresión”.

El incidente de la censura ocurrió cuando el presidente republicano señaló que el voto por correo era un fraude, sin ningún tipo de evidencia. Hace solo semanas, otro incidente similar se produjo cuando Trump continuó comparando el contagio del nuevo coronavirus con un simple resfrío.

Proyecciones

Todas las encuestas le otorgan un notorio favoritismo al candidato demócrata Joe Biden. Inclusive, el diario El País indica que hay un 85% de probabilidades que gane el demócrata contra solo 15% de Trump. La cifra lo obtiene de un promedio obtenido por expertos de predicción cuantitativa, un reconocido modelo estadístico de Nate Silver, el seminario Economist y las casas de apuestas.

Sin embargo, tras la experiencia del 2016, cuando el aspirante republicano ganó pese a que 15 de los 16 sondeos daban por ganadora a Hillary Clinton, nadie se atreve a asegurar que dicha experiencia no se repetirá. ¿Tendrá Trump un nuevo conejo escondido en su sombrero? ¿Los resultados serán observados por la Corte Suprema, como prevén algunos analistas?

Sistema ayuda a republicanos

Miles de simulacros por computadora indican una leve inclinación a favor de Donald Trump por el sistema de Colegio Electoral, aunque en grado menor que en el 2016, según un artículo que publicó Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

La elección presidencial en EE.UU. no resulta del voto directo de los ciudadanos, sino que el Colegio Electoral, de 538 miembros, distribuidos en proporción a la población de cada estado, decanta la victoria de un candidato.

Hace cuatro años, aunque Trump recibió unos 3.2 millones de votos menos que Hillary Clinton, obtuvo la victoria al acaparar más votos en el Colegio Electoral.

Robert Erikson, un profesor de ciencias políticas, y Karl Sigman, profesor de ingeniería industrial de la escuela de Ingeniería de la Universidad de Columbia, examinaron la forma en que los resultados del Colegio Electoral están condicionados por la manera en que los estados votaron en elecciones previas.

Los autores examinaron resultados electorales desde 1980 y, después de efectuar miles de simulacros, concluyeron que si el voto popular es muy parejo, las probabilidades de victoria en el Colegio Electoral se inclinan a favor de Trump y en detrimento del demócrata Joe Biden.

Los autores sostienen que “el punto de inflexión entre una probable victoria demócrata o republicana en el Colegio Electoral no está en el voto popular 50 a 50, sino más bien en el rango de 51% demócrata y un 49% republicano”.

“Notamos que lo ocurrido en el 2016 fue extraordinario”, señaló Erikson, quien recordó que Trump salió airoso del Colegio Electoral debido a su victoria por márgenes muy estrechos en Wisconsin, Michigan y Pensilvania. “Si la elección del 2020 es igualmente pareja, esos resultados podrían ser diferentes”, agregó.

“Estados, como Arizona, Florida, Georgia y Carolina del Norte, que también podrían tener peso en el 2020”, dijo el investigador. (Efe)