• LUNES 6
  • de abril de 2026

Central

FOTOGRAFIA
Memoria e historia

Segunda vida del mármol


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


I. 

Se podría jurar que el Cristo Adyacente, de la cuarta puerta del Museo Cementerio Presbítero Matías Maestro, hasta contempla la eternidad distinto. El mes pasado empezaron a removerle el polvo del olvido y el dióxido de carbono –cortesía este último de micros, mototaxis y colectiveros, que pasan raudos por el jirón Áncash.

Se juraría que la figura pétrea, desde su urna y bajo la cruz, siente alivio en su materia granítica ahora que le removieron las partículas extras, oscuras, esos cuerpos ajenos como los clavos del Cristo de 2,000 años. Ahora, otea en gracia nuestro cielo color panza de burro y sus gallinazos.

Especialistas trabajando

La prominente escultura alba –único vestigio de una capilla demolida en el mismo espacio– es la primera de las 40 tumbas, mausoleos y esculturas del Presbítero que pasarán por un proceso de limpieza superficial y profunda por la Beneficencia de Lima.

Es un proyecto de la BL para salvaguardar su patrimonio, mirando el bicentenario de la independencia.

“Queremos tener un cementerio presentable para el 2021, cuando se realicen varias ceremonias frente a las tumbas de algunos personajes”, explica Roxana Ayvar, encargada del Área de Museología y Conservación de la BL.

Sobre la conversación

El trabajo de conservación del Cristo Adyacente, por ejemplo, es básicamente “preventivo y curativo”, no de restauración, enfatiza Ayvar, porque eso lo tiene que hacer un especialista en modelación de mármol.

Los dos especialistas del BL y una voluntaria de Bellas Artes realizan la conservación de los monumentos manteniendo los protocolos de bioseguridad. Para la limpieza sistemática del mármol, utilizan agua desmineralizada y jabón neutro.

Luego, con brocha y pinceles, retiran las partículas de polvo y remueven las “costras negras” con cepillos y escobillas. Si son muy rebeldes, se procede a utilizar bisturíes de hojas delgadas. Lo que buscan los especialistas es la no afectación del material.

Ayvar cuenta que los trabajos de conservación de la figura emblemática del camposanto están avanzando en un 60%. La recuperación incluye a la estructura del monumento, que cuenta con pedestal y piso de mármol.

Este año, el equipo también avanzará con obras similares de algunas esculturas que se ubican en la famosa Calle de la Muerte, sístole y diástole de la necrópolis limeña que abrió sus puertas a la eternidad en 1808.

Otros monumentos que este plan de salvaguarda en el Presbítero incluye son los espacios donde aposentos eternos de expresidentes de la República, algunos literatos, historiadores y científicos, que dieron prominentes de nuestra vida republicana.

Figuran las tumbas del Cantor de América, José Santos Chocano; el autor del ‘Discurso del Politeama’, Manuel Gonzales Prada; y los de expresidentes como Óscar R. Benavides, Luis Miguel Sánchez Cerro, Manuel Prado, José Balta y Ramón Castilla.

Los únicos nichos previstos en el proyecto son los de la soprano Rosa Merino, la primera en interpretar el Himno Nacional, y el del historiador sanmarquino Raúl Porras Barrenechea. Los trabajos de recuperación incluirán las zonas adyacentes las concavidades donde reposan sus huesos.

Recuperación

Con la recuperación de la Calle de la Muerte, la BL inició hace dos años la de las esculturas, a un ritmo de una cada medio año. Tras los primeros meses de la pandemia, en octubre se reinició esta labor especializada.

En tiempos de las autopistas informáticas, a los no iniciados sorprende el tiempo que toma estos trabajos. Ayvar comenta que se debe al tamaño de las obras. Por ejemplo, el mausoleo de Castilla tiene tres pisos, y a la enorme proporción se le suma la presencia de esculturas en bajo y alto relieve.

II. 

En la otra vera de la cuadra 17 del jirón Áncash, en el cementerio de El Ángel, también hay hombres trabajando.

Desde el 2017, la BL, en alianza estratégica con el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima), recupera los elementos arquitectónicos adyacentes al óvalo El Ángel.

La Beneficencia aporta con los materiales y la mano de obra es del Prolima. Ayvar comenta que desde el año pasado ya se recuperaron el mural de Fernando de Szsyslo, a la entrada del camposanto inaugurado en 1959, las esculturas de Roca Rey y el famoso Ángel de la Resurrección, que domina el óvalo de la capitalina ciudad de los muertos.

En la actualidad, los especialistas de Prolima se llevaron el mes pasado la Cruz de los Improperios, para trabajar la conservación y restauración de su madero, de característico color verdoso.

La icónica cruz, donde siempre se depositaban flores, velas y oraciones, en tiempos prepandémicos, volverá remozada, en un máximo de 60 días, a su ubicación, entre la puerta principal y los puestos de las floristas de El Ángel. Es el espacio que ha ocupado por más de un siglo, ya que fue entronizada por los vecinos de El Agustino antes de la construcción del cementerio. Palabra de los especialistas.

Datos: 

La BL presentará al Minsa su plan y protocolo de trabajo ante el covid-19 para que el Presbítero reabra sus puertas al público en el 2021.

Para el bicentenario con las esculturas, mausoleos y tumbas puestos en valor se reiniciarían las visitas diurnas y nocturnas a la necrópolis.

El material de las tumbas es de mármol, granito y bronce. El trabajo de conservación más complicado se da con las de bronce.