• MARTES 17
  • de marzo de 2026

Política

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afirma que urge luchar sin divisiones ante enemigos del país

Presidente pide dejar atrás odios y trabajar en unidad por el Perú

“La Batalla de Ayacucho nos recuerda lo indispensable que es trabajar juntos, dejar de lado los odios, los rencores, los resentimientos en todo ámbito de nuestra vida nacional, sobre todo en la política”, afirmó el presidente Francisco Sagasti desde el Santuario Histórico de la Pampa de la Quinua, donde lideró la ceremonia por el 196° aniversario de esta gesta histórica.

Afirmó que la independencia sellada por la Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, abrió la posibilidad de construir una república de ciudadanos con igualdad de derechos y de hacer realidad el sueño de un Perú libre y justo para todos.

El Mandatario invitó a los peruanos a renovar este compromiso y manifestó que “estamos seguros de que el 2024, cuando se celebre el bicentenario de la Batalla de Ayacucho, nuestro país estará encaminado, ahora sí de manera firme y continua, a ser más libre, más justo, tal como imaginaron nuestros padres de la patria”.

Durante su discurso, Sagasti anotó que es la primera vez que visita Ayacucho como presidente de la República y sostuvo que para él es un gran honor pisar nuevamente este histórico suelo, “para recordar, junto al pueblo ayacuchano y a todos ustedes, aquel gran acontecimiento del 9 de diciembre de hace 196 años, que marcó el fin de la larga guerra por la libertad de nuestro país y nuestra región”.

Fuerza de Ayacucho

El Jefe del Estado recordó que Ayacucho también fue escenario del terrible ataque que las fuerzas genocidas de Sendero Luminoso emprendieron contra la nación peruana. “El terrorismo quiso, malsanamente, convertir a esta región en un escenario de muerte, sangre y dolor. Literal y dramáticamente, quiso convertirla en un rincón de muertos”, señaló.

“Pero más pudo la fuerza vital de los ayacuchanos y ayacuchanas. Ante la agresión del terrorismo, el pueblo organizado logró resistir ante la cultura del odio y de muerte que representaba el terrorismo senderista y recuperar, con gran esfuerzo, la paz. Entonces, más que un rincón de muertos, Ayacucho es un escenario de la resistencia de la lucha por la vida, por la paz, por la libertad”, destacó.

Asimismo, sostuvo que es justo y necesario, en momentos como el actual, resaltar el admirable sacrificio de María Parado de Bellido, mujer valerosa que puso como prioridad sus ideales patriotas antes que delatar a sus seres queridos, a los patriotas, pagando con su vida y dando un claro ejemplo de los valores que identifican a la mujer peruana: valentía, compromiso y dignidad.

“La historia de Ayacucho nos muestra con toda claridad que lograr la paz, la libertad y la convivencia armónica no es una tarea sencilla. Debemos, a veces, luchar y hasta entregar la vida para alcanzarlas”, manifestó el presidente Sagasti.

Renovación

El presidente Sagasti sostuvo que es fundamental lograr una mayor cercanía y unión entre las Fuerzas Armadas, particularmente el Ejército, y la ciudadanía para enfrentar las amenazas y oportunidades.

Recalcó que los acontecimientos y nuevas amenazas a la seguridad que enfrenta la humanidad obligan a revisar las concepciones sobre doctrina de defensa nacional, el papel que juegan los avances tecnológicos, la pandemia, el cambio climático, las desigualdades, la polarización política y los impulsos autoritarios que se tienen que rechazar.

El Ejército, subrayó el Mandatario, está embarcado en un proceso de renovación de ideas, conceptos, gestión y manera de organizarse en su vida operativa. “Saludo el esfuerzo de poner al día la concepción sobre doctrina de defensa nacional”, manifestó.

Sagasti brindó estos alcances durante la ceremonia por el 196° aniversario de la Batalla de Ayacucho y Día del Ejército, que se llevó a cabo en la plaza Mariscal Cáceres del Cuartel General del Ejército.