• VIERNES 8
  • de mayo de 2026

Con vocación

FOTOGRAFIA
servidores públicos destacables. Aíssa Odet Portilla Jaén

Podemos generar valor público con nuestra gente


Editor
Susana Mendoza Sheen

Periodista

smendoza@editoraperu.com.pe


Perfil. Es una joven servidora pública y psicóloga ocupacional del Ministerio del Ambiente (Minam) que integra el equipo creador de Tarpukipay (Sembrando), una iniciativa que desarrolla la institución desde el 2019 para generar valor público desde sus propios recursos humanos y que ganó el premio Buenas Prácticas de Gestión Pública 2020.

Desde que trabaja en el Estado, Aíssa Odet Portilla Jaén hace docencia con sus familiares y amistades acerca de lo que significa trabajar en la administración pública. Muchos de ellos aún no entienden cómo ella, tan joven y con un futuro por delante, puede trabajar allí. Lo que no saben es que cada vez laboran más jóvenes, se busca la innovación para mejorar la atención a la ciudadanía y hay transparencia en la gestión, cuenta.

Ella es psicóloga ocupacional, y actualmente es especialista en desarrollo y capacitación de la Oficina General de Recursos Humanos del Ministerio del Ambiente (Minam). Esta experiencia de trabajo, como la anterior que tuvo en la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir), cambiaron sus paradigmas sobre el manejo de recursos humanos.

“Venía del sector privado, y me sorprendió descubrir que había mucha preocupación por las personas, se les hacía seguimiento, lo que no vi en la actividad privada que conocí. Eso cambió la visión de mi aporte, sentí que desde donde estaba, trabajaba por el Perú”, recuerda.

Revalorar la capacitación

Y como no podía ser de otra manera, Aíssa Odet, que de niña soñaba con ser secretaria como su madre, empezó a interesarse por mejorar las habilidades del personal del Minam y ver la forma de armonizar recursos financieros con necesidades de capacitación de la institución.

Hasta que una mañana, durante una reunión de trabajo en la que revisaban los pedidos de formación de otras áreas, se dieron con la sorpresa de que la actualización que pedían de una entidad prestigiosa la dictaba un funcionario del Minam. Ese dato fue una revelación y decidieron averiguar cuántos estaban en esa situación. ¡Oh, sorpresa! Encontraron a 300 trabajadores capaces de distintas áreas del Minam y organismos descentralizados, como OEFA y Sernamp, que podían volcar sus conocimientos a la institución. “Aprendimos hasta a manejar drones”, señala.

Así nació Tarpukipay, en el 2019, como una iniciativa que genera valor público, valor al trabajo de un servidor público gracias a sus propias capacidades. Y por eso el nombre, explica Aíssa Odet, porque está asociado al ambiente, pero también a lo que produce una persona en otra cuando comparte sus conocimientos y experiencias.

“Para mí, Tarpukipay es la mejor forma de hacer capacitación. Es revalorar las capacidades de los expertos, aprovechar conocimientos y experiencias valiosísimas, que si no se comparten, se pueden perder. Es enseñar y, a la vez, aprender. Es compartir porque el conocimiento se comparte. Así sembramos y luego cosechamos”.



Siempre Tarpukipay

Para Aíssa, Tarpukipay es el resultado de una convicción, aquella que confirma que desde la enseñanza se pueden generar cambios, y que las entidades públicas deben revalorar la capacitación y considerarla una herramienta estratégica para el crecimiento de su personal y la institución.

El objetivo, sostiene, es servir a la ciudadanía bien, con alegría y vocación de servicio. “Podemos generar valor público con nuestra gente. Tarpukipay representó para el Minam un gran soporte para su gestión en un contexto tan cambiante como el producido por la pandemia. Continuamos capacitando al personal, y participaron más que el año pasado. Esta experiencia transformadora ya forma parte de nuestra cultura organizacional”.