Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
Lambayeque, Trujillo, Piura, Cajamarca, Chachapoyas y otras ciudades norteñas pertenecientes a la intendencia de Trujillo proclamaron la independencia del poder español en diciembre de 1820, meses antes que Lima. ¿Por qué este proceso no se conoce con mayor amplitud en la llamada historia oficial?
“Nuestra tradición histórica oficial, la del siglo XIX, se centra en la figura de los libertadores, José de San Martín y Simón Bolívar, y sus acciones. Ellos son las efigies y eso es algo muy presente en la historia que se enseña en el colegio”, opina Víctor Arrambide Cruz, historiador del Proyecto Especial Bicentenario (PEB).
En palabras de la historiadora Piedad Pareja Pflücker, el discurso histórico independentista que domina es la versión que se construyó en el centenario de la independencia, en 1921, en la que se saltan las juras de la independencia previas al 28 de julio.
![]()
“En lo de la intendencia de Trujillo no hubo ejército ni llegó San Martín. Esto fue autónomo y civil. Se ha militarizado la historia del siglo XIX y los caudillos fueron quienes destrozaron la posibilidad de construir una república democrática”, opina.
Proceso americano
Víctor Arrambide señala que hace algunos años se da una mayor incidencia de una historia regional, la cual tuvo “un papel muy grande”. Empero, pide ver cada proceso “en su real dimensión”, sin oponer la historia oficial centralista a una historia regionalista, ya que se puede correr el riesgo de desconocer que la independencia fue, ante todo, un proceso americano.
Con respecto a la intendencia de Trujillo, Arrambide recuerda que esta parte del virreinato del Perú fue una zona de intercambio cultural y comercial, con puertos muy importantes, como Paita y Guayaquil, y la relación con la audiencia de Quito, del virreinato de Nueva Granada, fue bastante fuerte.
Importancia trujillana
Al ser capital de la intendencia, en Trujillo vivía la élite más importante del norte del Perú. La figura de su intendente, José Bernardo de Tagle, marqués de Torre Tagle (1779-1825), fue gravitante, pues es quien ordeno que los 12 “partidos” (provincias) que la integran declararan su independencia.
![]()
De los 12, el caso especial es Lambayeque, que días antes, el 27 de diciembre de 1820, ya había hecho la proclamación y luego la formaliza. Ya lo veremos.
Trujillo fue tan importante que cuando José de San Martín comenzó la hoy denominada “etapa final de la independencia”, inicia una campaña de información con el envío de cartas, panfletos y volantes por todo el Perú. Se van sumando poco a poco, pero la costa norte respondió más rápido, justamente hasta Paita había llegado, en 1819, lord Cochrane, realizando su primera incursión en la costa peruana. A ello se suma que la ciudad de Guayaquil declaró su independencia de los realistas en octubre de 1820.
El general José de San Martín no actúa solo en el territorio peruano, se amparó en el trabajo de diversos patriotas, como José de la Riva Agüero. Desde que llega a Pisco se preocupó por mantener correspondencia con autoridades y personalidades de la intendencia de Trujillo, entre ellas, Torre Tagle. Y duplica esos esfuerzos cuando se instala en Supe.
Importancia logística
El norte tuvo un papel vital durante la campaña final de la independencia. “Mientras los demás territorios estuvieron en guerra, la actividad económica en el norte no se paralizó. Tampoco tendrá movilidad de ejércitos, salvo batallas con pequeños regimientos; es la gran diferencia con el centro y sur del Perú. El norte se convertirá en la despensa del Ejército Libertador, contribuirá con alimentos, joyas, ganados, hombres”, dice Arrambide.
No se pueden obviar nombres importantes como los de José Andrés Rázuri, Luis José de Orbegoso y José Faustino Sánchez Carrión, entre otros. Luego, cuando Simón Bolívar llega, hay una arremetida realista y el Libertador venezolano establece su cuartel general en Trujillo.
Ojo en Lambayeque
Dentro de la intendencia de Trujillo, Lambayeque fue impar. La historiadora Piedad Pareja Pflücker explica que se trató de la única ciudad que fue un pueblo de indios. “El no haber tenido fundación española marcó la diferencia con todos los partidos de la intendencia de Trujillo”.
El partido de Lambayeque fue, en el norte peruano, el primero en jurar la independencia un día como hoy, el 27 de diciembre de 1820. Dos días después lo hará Trujillo y Torre Tagle dará la orden para los demás partidos.
![]()
El adelantado cabildo lambayecano estaba conformado por 5 criollos y 4 indígenas. Pareja explica que el resto de los cabildos no tenían la presencia indígena tan significativa. Cuando llega la orden de Torre Tagle, el cabildo ratifica la jura el 31, y luego, todos renuncian.
“Torre Tagle fue un político antes que nada, el intendente realista que se pasó a las filas patriotas. No es el caso de quienes lideraron la jura de la independencia lambayecana. No eran idealistas, sino hombres prácticos, comerciantes, con mentalidad diferente a la de Trujillo, más tradicional y afecta a la nobleza”, opina la doctora Pareja.
Pero si bien se habla de indígenas en el cabildo, no son gentes del pueblo, sino indígenas principales (comerciantes, empresarios), una categoría que no debe confundirse con los caciques, que no intervinieron en la independencia, acota.
Una peculiaridad adicional de Lambayeque es que el 31 de diciembre de 1820 ratificó la jura de la independencia en “cabildo abierto”, en el que participaron el pueblo “medio” y “bajo”. Fue un acto festivo, con más un centenar de personas que se desplazaron a la plaza cantando y bailando.
Esa mismo día renunció el cabildo que hizo la jura el 27 de diciembre. Lo curioso es que en el nuevo cabildo no habrá un solo indígena. “Creo que hubo temor: era un pueblo de mayoría indígena y mestiza. En Lambayeque y otros lugares se temió que los indígenas aprovecharan para retomar las riendas de su porvenir. La independencia pudo significar eso, pero los criollos tomaron el poder y decidieron en el siglo XIX. Fue desgraciadamente la peor gestión gubernativa que pudo haber en ese siglo”, dice la doctora Pareja.
Lo que viene
Debido a la masiva respuesta del público a las ocho cátedras bicentenario que se realizaron vía online durante la pandemia –en las que los especialistas tocaron temas relacionados con el proceso de la independencia y algunas problemáticas del país como las pandemias, la corrupción y la memoria–, para el 2021, el PEB ampliará la cátedra con mesas de debate, lanzará clases magistrales y una serie de pequeños conversatorios sobre temas más específicos. En enero, la primera cátedra analizará el legado de la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia. Después, se abordarán temas como el patrimonio cultural de la nación, la integración americana, las migraciones y el racismo.
El retorno de Torre Tagle
La Ley N° 15721, del 12 de noviembre de 1965, declara como Próceres de la Independencia Nacional a los patricios que proclamaron y juraron la Independencia de Trujillo y Lambayeque. Uno de ellos es Torre Tagle. Sus restos y los de su esposa, Mariana Echevarría se exhumaron el miércoles 23, del cementerio Presbítero Matías Maestro. Ayer recibieron un homenaje en la Cancillería y hoy llegan a la capital liberteña para reposar en la cripta de la catedral de Trujillo.
Datos:
“Bicentenario de las independencias del norte peruano” es el tema de la novena y última Cátedra Bicentenario del 2020.
El panel lo conformarán los historiadores Elizabeth Hernández García, Frank Díaz Pretel, Alexandra Sevilla y Piedad Pareja Pflücker.
Este año, el PEB reeditó los 13 tomos de la Historia del Perú, escrita por el prócer cajamarquino Juan Basilio Cortegana.