Opinión

Docente de la Escuela de Ciencia Política de la
Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Biden asegura que actuará “rápido y con agresividad” para poner a raya a un covid-19 fuera de control. Entre las medidas inmediatas está ordenar el uso de la mascarilla en el ámbito nacional, garantizar el acceso gratuito a las pruebas y proporcionar equipos de protección individual a la primera línea de defensa, factores básicos y elementales que Trump desdeñó.
En el ámbito económico, plantea un nuevo paquete de estímulo de “billones de dólares”, con el fin de entregar ayudas financieras a las pequeñas empresas, familias y extender el seguro del desempleo. Como medida prioritaria destaca un incremento del salario mínimo nacional de 7.25 dólares a 15 dólares la hora. Otro elemento importante es el aumento de 200 dólares en los cheques que van a la Seguridad Social. De igual forma, volver a la tasa impositiva de 28% a las corporaciones. A su vez, el exvicepresidente de Barack Obama planea subir el impuesto a la renta a los que ganen más de un millón de dólares al año, pasando de 37% a 39.6%.
Por otra parte, en el marco de su estrategia ‘Construir Mejor’, impulsará una inversión fiscal de 700,000 millones de dólares para la adquisición de bienes, servicios, investigación y desarrollo en áreas como la inteligencia artificial, telecomunicaciones, energías limpias y biotecnología.
En materia de medioambiente, Biden se autodenomina un “pionero del cambio climático” y quiere que EE. UU. alcance emisiones netas cero a más tardar en el 2050. Además, en su plan de gobierno asegura que volverá al Acuerdo de París. Sobre el rubro laboral, señala que fomentará e incentivará la sindicalización y la negociación colectiva.
En materia de política exterior, enfatiza que sus prioridades girarán en torno a tres pilares: lucha contra la corrupción, lucha contra el autoritarismo y promoción de los derechos humanos.
A manera de conclusión considero que nuestros partidos políticos y candidatos deben revisar a profundidad los puntos clave del plan de gobierno de Biden-Harris. La administración en EE. UU. ha cambiado y es necesario volver a definir prioridades y encontrar puntos en común de cara a un siglo XXI altamente volátil. Recordemos que en la nación norteamericana viven más de un millón de migrantes peruanos y, además, es un jugador clave en nuestro país en materia económica, educativa, de inversiones y turismo.
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