• LUNES 25
  • de mayo de 2026

Opinión

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Covid-19: la necesidad de escuchar a los especialistas

La Sociedad Peruana de Medicina Intensiva propone limitar la demanda de camas UCI fortaleciendo la atención en los pisos de hospitalización.


Editor
Manuel Mayorga

Director Nacional de la Facultad de Salud. Universidad Privada del Norte


La infecciosidad se refiere a la facilidad con la que el virus se puede transmitir de una persona infectada a una susceptible. Antes, una persona podía contagiar a cinco, ahora puede transmitir el virus de entre siete y nueve personas. La patogenicidad se refiere al porcentaje de infectados que finalmente se enferman: la virulencia nos indica la proporción de personas enfermas de gravedad; y la letalidad el número de pacientes que mueren.

Aparentemente, esta nueva variante solo incrementa la infecciosidad, pero tiene un impacto importante en la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios y puede hacerlos colapsar, como ha sucedido en Reino Unido y España. Al aumentar el número de personas infectadas, aumentan los casos moderados y graves que requerirán una cama hospitalaria y/o atención en cuidados intensivos (no es lo mismo el 20% de 100 que el 20% de 1,000).

En el Perú iniciamos la segunda ola con camas UCI totalmente colapsadas y con un menor número de profesionales de la salud, que están agotados y desmoralizados viendo cómo nuestros colegas de países vecinos ya fueron vacunados desde diciembre. Es imperativo que la autoridad sanitaria se deje asesorar por los especialistas. La Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (Sopemi) nos alerta de un inminente desastre sanitario y propone acciones específicas para afrontar este rebrote.

Sopemi sugiere no incrementar las camas UCI, porque no tiene sentido hacerlo si no se tiene la cantidad adecuada de especialistas. Proponen limitar la demanda de camas UCI fortaleciendo la atención en los pisos de hospitalización, utilizando alternativas terapéuticas no invasivas que pueden ser monitoreadas por médicos no especialistas o enfermeras entrenadas, como los dispositivos de administración de oxígeno de alto flujo y ventiladores no invasivos. Esta estrategia ha demostrado reducir la admisión a UCI, mejorar la sobrevivencia y reducir los costos de atención, especialmente en contextos con recursos humanos limitados.

Agregan que solo deben ser admitidos en UCI los pacientes graves en los que se utilizó sin éxito estas alternativas intermedias y que necesitan ser intubados y conectados a un respirador. Aún estamos a tiempo de cambiar la estrategia sobre la marcha (o sobre la ola) y limitar el número de muertes.

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