Convivir
Para Mary Castro, psicóloga de la clínica Ricardo Palma, estas aplicaciones resultan muy atractivas para los más jóvenes porque muestran información actualizada, tienen diseños y colores llamativos; además permiten socializar, crear lazos con personas de distintos lugares y expresar ideas y sentimientos.
“Este tipo de redes son fascinantes para los niños y adolescentes de entre 10 y 18 años porque sus intereses cambian muy rápido”, explica, luego manifiesta que lo más recomendable es que no pasen más de dos horas al día conectados a los dispositivos electrónicos.
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Sin embargo, el uso intensivo de las redes por los menores genera un grado de dependencia nada saludables, atento a lo siguiente:
Señales de alerta
• Ansiedad. Cuando el menor no tiene un teléfono o una laptop cerca siente angustia, intranquilidad, impaciencia porque necesita entrar a las redes para revisar contenido.
• Irritación. El niño se molesta o muestra ira exagerada cuando se le pide que deje de usar el dispositivo o lo pierde de vista.
• Alteración del sueño. Ocurre cuando el pequeño pasa muchas en la noche revisando las redes sociales de sus amigos y personajes públicos y ya no duerme las horas necesarias.
• Aislamiento. Se retrae del entorno familiar y social y muestra poco interés en compartir con otras personas.
• Deja de cumplir con sus responsabilidades en casa y con la familia durante el día.
• Pasa demasiado tiempo frente a una pantalla y comienza a obviar otras áreas de su vida.
El apego a las redes sociales es una conducta adictiva particularmente compleja, porque abstenerse de su total uso resulta difícil, ya que hay dispositivos con conexión a internet; incluso hasta gratuito. Al respecto, la psicóloga brinda las siguientes recomendaciones:
A los padres:
• Es necesario tener comunicación con los hijos, no se necesitan muchas horas, solo tener momentos específicos, pero productivos.
• Prestar atención a los intereses de los adolescentes. Ahora muchos contenidos los hallamos en redes sociales y la mayor parte de los padres tienen una o dos redes sociales, así que fácilmente podemos obtener información.
• Siempre hay momentos en familia, así sean pequeños. Es primordial observar a los adolescentes.
• Es importante que los padres se comuniquen y se pongan de acuerdo en la forma de educar a sus hijos
• Establecer un tiempo límite de uso del equipo tecnológico.
A los menores
• Distribuir el tiempo entre diferentes actividades de interés en las que use tecnología y otras en las que no sea necesario.
• Reconocer que se puede pasar tiempo en redes sociales o plataformas de juego, pero también existe el tiempo en que nos podemos comunicar con amistades o familiares.
• Identificar a una persona adulta responsable y de confianza a quien consultar (de preferencia los padres) para despejar las dudas sobre el uso adecuado de las plataformas digitales.
Para tratar la adicción a las redes sociales, primero hay que analizar la situación. Tanto la familia como el paciente deben admitir que existe un problema, que genera trastornos emocionales y conductuales. La terapia puede ser manejada por un psicólogo y complementada con un psiquiatra, quien puede prescribir medicinas de considerarlo imprescindible.