• JUEVES 16
  • de abril de 2026

Opinión

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PROPUESTAS

El negocio de las radios

Raro es el caso en que el propio locutor, con ayuda de un sponsor, compre el espacio.


Editor
Sergio Salas Dueñas

Abogado, músico criollo

Tener una radio cuesta. Empezando porque tiene que tramitarse una licencia ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones para el uso del espectro radiomagnético que es del Estado, pasando por adquirir los equipos para lograr la transmisión, contratar personal, etcétera. La radio es, y siempre ha sido, un negocio (o una industria).

Una constante que siempre he escuchado desde que ingresé al mundo artístico de la música criolla es “las radios siempre pasan las mismas canciones de hace cincuenta años”. Esto, dicho a manera de queja. El tema es cuánto de responsabilidad tenemos nosotros en eso.

En las décadas del cuarenta o cincuenta, en las que no existía la televisión aún, la radio era el único medio de comunicación por el cual las personas podían tener un encuentro con sus artistas favoritos. En aquella época la música criolla era el boom y, por ende, había muchísimos compositores e intérpretes. Existía competencia, y quien lo niegue, creo que no ha estudiado correctamente ese período de nuestra música. Solo los mejores y los más posicionados sobresalieron, y habiendo buenos cantantes, nunca fueron conocidos o algo faltó para que no destaquen. Sin embargo, ese repertorio que ‘pegó’ se quedó en las programaciones de las radios hasta hoy.

Desde hace treinta años, los DJ (que cada vez hay menos) ya no colocan los discos de vinilo cuando hacen sus programaciones. Lo que existe es una computadora en la cual se ha ingresado un paquete de canciones. La persona que conduce el programa se limitará por orden de los gerentes a irradiar esas y solo esas canciones. Raro es el caso en que el propio locutor, con ayuda de un sponsor, compre el espacio. Si lo hace, puede poner lo que él quiera porque él es su propio auspiciador. La radio igual gana. Pero este último caso es difícil encontrar, y si lo hay, es difícil sostener en el tiempo.

Entonces, ¿cómo hacemos para que las radios pasen música criolla actual? Fácil, creemos contenido exclusivo. Pero claro, cuando hablo de contenido exclusivo me refiero a cosas bien hechas. Desde los micrófonos con los que se graba una canción, pasando por los arreglos, los instrumentos que se usarán para lograr un sonido propio y llamativo para el público, las letras y, si se puede, la producción de un videoclip también (porque ahora las radios pasan videos en sus aplicativos y páginas web). Mientras más contenido exclusivo creemos captaremos la atención del público y lograremos que los auspiciadores, esas marcas que hoy publicitan en las radios, lo hagan directamente con nosotros, en nuestros canales de YouTube o cuentas de Instagram. Cuando las radios volteen la cabeza para ver a dónde se están yendo los anunciantes, verán nuestro trabajo y querrán tenerlo para que los anunciantes regresen, pero aquí viene el detalle. Nuestro contenido será exclusivo, y solo nosotros podemos difundirlo, a menos que lleguemos a un acuerdo contractual. Es decir, permito que difundas mi contenido bajo ciertas estipulaciones que ambos deberemos cumplir, entre ellos, un porcentaje del dinero que ingrese como anuncios. Así de sencillo.

Bueno, suena sencillo, pero si me han seguido el hilo conductor de esta idea, todo parte de nosotros los artistas y productores. Todo empieza con idear un contenido atractivo para los oyentes para atraer su atención. ¿Somos capaces de hacerlo? Yo creo que sí, solo hay que arriesgarnos.

Me encanta la música antigua, pero no puedo llegar a un público actual con la replana de los años cincuenta ni con el sonido que perteneció a otra generación. He comprobado que quien se resiste a avanzar con el cambio puede ser rebasado por quienes sí se atreven. Pasó con la máquina de escribir y la computadora, el fax y el e-mail, el VHS, el DVD y Netflix. También pasará con nuestra música si no tomamos acción. Depende solo de nosotros. Al toro por las astas.

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