• LUNES 30
  • de marzo de 2026

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NOVEDOSO INSTRUMENTO DE GESTIÓN

Sensa, la comunidad que logró un premio internacional


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Para llegar a Sensa, usted debe subirse a un bus. De la ciudad del Cusco a Quillabamba serán ocho horas de zigzagueante trajinar. O si tiene los medios, podrá ir más rápido, en miniván (5 horas). 

De la capital de la provincia de La Convención hasta la comunidad de Ivochote son otros 300 minutos por tierra. Ahí se embarcará en transporte fluvial hasta Megantoni, la capital del distrito de Camisea, famosa por sus reservas de gas natural. Sume otras 5 horas. Finalmente, de Megantoni a la comunidad nativa de Sensa serán 180 minutos adicionales, también por río.

Y Sensa acaba de ser noticia. El proyecto de desarrollo territorial que trabaja con el Programa de Desarrollo Productivo Agrario (Agro Rural) ganó en la categoría mejor proyecto financiado por el FIDA del concurso IFAD Indígena 2021, que organiza el Grupo Internacional para Asuntos Indígenas (IWGIA).

Un pueblo de jóvenes

Hitler Sebastián Pascal es el jefe de esta comunidad nativa de la etnia yine-yami (“gente del río negro”). Joven técnico industrial, de 26 años y formado en Europa, cuenta que en Sensa, la mayoría de sus cerca de 500 habitantes son jóvenes.

En los últimos años, la población de Sensa creció debido a que muchos comuneros regresaron porque no pudieron culminar sus estudios. De paso, trajeron a sus parejas.

El año pasado, con el inicio de la pandemia, la mayor dificultad fue conseguir ciertos alimentos de primera necesidad porque se cerraron los ingresos a la región Cusco y al vecino distrito Sepahua (Ucayali). Subsistieron con lo que producían en la zona, la pesca y la caza.

Lo más delicado fue la educación. Los estudiantes de secundaria no cuentan con laptops ni celulares. Y recién en el 2020 llegó la señal de un operador, pero es inestable. Y en el tema de salud exigen una infraestructura adecuada para su puesto de salud.

Los jóvenes comuneros junto con los “antiguos”, a los “sabios”, ellos y los profesionales elaboraron el “plan de vida” que les valió este reconocimiento mundial. El plan se planteó en asamblea y los comuneros decidieron cuáles serían sus propias intervenciones y qué metas querían lograr en 5 y 10 años.

El trabajo se inició antes de la pandemia, en setiembre del 2019. “La comunidad, una de las más grandes de Megantoni, pero la más olvidada, está muy agradecida porque el proyecto permite sentirnos parte del Estado”, dice Hitler.

El plan de vida que han elaborado les permite proyectarse de una manera sostenible.

Sobre el proyecto

Los de Sensa desarrollaron el plan, que es parte del proyecto FIDA-Vraem, de la mano con los técnicos del Agro Rural. Lo novedoso es que articula diversos aspectos: social, productivo y cultural.

Se hicieron en la comunidad varios concursos interfamiliares, como actividades de confección de artesanías, instalación de módulos para trabajo de residuo sólidos y jardinería en las viviendas con plantas medicinales.

“Gracias al proyecto, revaloramos nuestra cultura, compartimos los conocimientos de nuestros ancestros y recuperamos la medicina de nuestra etnia, ina-yami”, dice el jefe (cuenta que a la pandemia la pudieron “contrarrestar” con la medicina natural).

Componente productivo

En el tema productivo, el plan ha permitido a Sensa un trabajo tecnificado del plátano, maíz, algodón, cacao y arroz, que antes solo lo hacían de forma empírica. Y desarrollar su comercialización.

La directora ejecutiva de Agro Rural, Roxana Orrego, explica que lo novedoso del proyecto es su metodología: en cómo rescata los valores y conocimientos de la comunidad, implementa dinámicas de interacción, permitiendo que el plan sea fruto del diálogo. “Y esta metodología es lo que ha permitido ser reconocidos con este premio mundial”, dice.

El Proyecto de Mejoramiento de los Servicios Públicos para el Desarrollo Territorial Sostenible (PDTS-Vraem), trabaja desde el 2017 para mejorar la calidad de vida de más de 51,000 familias del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro.

El tiempo de permanencia del FIDA-Vraem varía en cada lugar. En el caso de la comunidad ina-yami de Sensa, trabajará hasta diciembre de este año.

“Con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Agro Rural tiene este proyecto y otro, Avanza Rural, que empezará a ejecutarse este año en las regiones de Áncash, Amazonas, Cajamarca, La Libertad y Lima. Tendrá un tratamiento parecido al FIDA-Vraem, con la diferencia de que no se enfocará en las comunidades del Vraem”, explica Orrego.

Guardianes de bosques

FIDA, agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas, tiene “instrumentos específicos” para el trabajo con las comunidades nativas y, por ello se les denomina “plan de vida”. “Además, como la mayor parte son comunidades de la Amazonía, están asociadas a un compromiso del Estado por la reforestación”.

Por otro lado, identifica qué comunidades, asociaciones y familias pueden migrar a un enfoque de negocio. Identifica las iniciativas más valiosas para consolidarlas buscando que sea una actividad integral.

Datos:

El lunes 15 se efectuó la ceremonia virtual de premiación organizada por la comisión de pueblos indígenas del FIDA.

El proyecto PDTS-VRAEM tiene entre sus actividades cofinanciadas el cultivo de café, cacao, papas nativas, paltos, crianza de animales (cuyes, gallinas, peces, porcinos), trabajos de fibra de alpaca, entre otros.

Impulsa la equidad de género. Más de 600 mujeres rurales ocupan cargos directivos en las comunidades y 1,479 abrieron sus cuentas de ahorro.

Su articulación con diferentes proyectos y entidades del mismo sector agrario y otros ha permitido un alto nivel de satisfacción de las comunidades.

El ámbito de intervención del proyecto incluye las zonas rurales del Vraem de Apurímac (Andahuaylas y Chincheros), Ayacucho (La Mar), Cusco (La Convención), Huancavelica (Churcampa y Tayacaja) y Junín (Concepción).

Cifra

1,614 iniciativas económicas locales apoya el proyecto PDTS-Vraem.