• DOMINGO 5
  • de abril de 2026

Opinión

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Aproximaciones

Consumo cultural y bienestar


Editor
Carina Moreno

Coordinadora del Diplomado de Gestión Cultural de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya


Nos hemos acostumbrado a ver espectáculos escénicos, conciertos, lecturas, presentaciones de libros, conferencias, charlas y, por supuesto, a recibir clases en la virtualidad. Y si bien es cierto jamás será lo mismo, el consumo del arte y la cultura son derechos ciudadanos que alimentan el alma y contribuyen a brindar bienestar.

Durante el 2020, la Unidad de Programación y Públicos del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile hizo la Consulta Online Públicos y Covid-19 y la principal razón (36.7%) por la que el público explica el consumo cultural en la virtualidad es atribuida al “bienestar mental”.

En el Perú no se ha elaborado un estudio en ese sentido, pero el consumo cultural en la virtualidad ha permitido que las propuestas lleguen a otras ciudades y a otros países. Esto ha hecho que muchas personas accedan a contenido cultural que antes les era inaccesible.

Desde Unesco (2020) se sostiene también que entre los aprendizajes que nos habrá dejado el coronavirus uno será el aporte que “representa el arte y la cultura a la sociedad, específicamente el aporte que brinda hacia la salud y el bienestar”.

Sin embargo, han sido los artistas uno de los gremios más golpeados con la crisis sanitaria y, pese a los esfuerzos desde el Estado por medio del Decreto de Urgencia N° 058 y la creación de las cuatro líneas de apoyo, aún son grandes los desafíos para amenguar la crisis. Si bien en un momento se logró tener la esperanza de la reactivación cuando se aprobó la realización de actividades culturales al 60% en espacios abiertos y a 40% en espacios cerrados, como centros culturales y teatros, la llegada de una segunda cuarentena crea una gran incertidumbre para el sector que ya había planeado desarrollar propuestas en espacios abiertos.

Lo que queda es la virtualidad y seguir generando un vínculo con el público a pesar de las enormes limitaciones del sector que busca declararse en emergencia. Algunos espacios no han logrado resistir y han cerrado sus puertas. Otros resisten estoicos buscando diversas formas para seguir produciendo y subsistiendo, superando las dificultades. Cuando sea posible, se podrá regresar a lo presencial y estamos seguros de que las propuestas virtuales continuarán más allá de la emergencia sanitaria, creando una nueva forma de consumo cultural. Lo importante es seguir.

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