• MIÉRCOLES 13
  • de mayo de 2026

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Todo sobre la piel queloide

Afortunadamente, tienen solución, pero depende de un adecuado tratamiento.

“Estos no son otra cosa que aquellas cicatrices donde se acumula tejido colágeno y que termina sobrepasando los límites de la lesión original. Generalmente son de color púrpura, o rojo, causa picazón y hasta dolor”.

“Es muy común que aparezcan tras una intervención quirúrgica, como en la cesárea, en que la cicatriz es lineal y es llamada hipertrófica, a diferencia de la cicatriz de queloide, que se forma en el hombro y puede llegar a cubrir gran parte de este, creciendo exageradamente”, explica el cirujano plástico Ricardo Ormeño, miembro de la Sociedad Peruana para la Prevención y Tratamiento de Quemaduras.

La raza influye

Pero, ¿qué tan comunes pueden ser? En el Perú predominan las cicatrices hipertróficas, pues “la presencia de queloides va de acuerdo con la raza, tal es así que en Inglaterra la encontramos en el 1% y en Zaire, el 16%. Lamentablemente en el Perú no hay una estadística exacta, la tasa no es muy alta, pero sí lo es en el caso de las cicatrices hipertróficas, pudiendo llegar aproximadamente a entre 20% y 30%”.

El especialista señala que existen diferentes tratamientos que solo deben ser proporcionados por un especialista en el tema.

Estos van desde la aplicación de pomadas hasta inyecciones de corticoides, las cuales tienen que ser recomendadas por el médico.

También existen los denominados parches de silicona que disminuyen el riego sanguíneo en la cicatriz, frenando su crecimiento. Otra opción es la cirugía.

Un caso, añade, “es el tratamiento dependiendo de la dimensión donde se realizan infiltraciones, hasta lograr ablandar la cicatriz y luego de transcurridos unos 30 días hacer una cirugía, extirpando parcial o totalmente el queloide y cubriéndolo con colgajo dermograso”.

Ceñirse al tratamiento

El tema tiene solución y sí puede curarse en poco tiempo. Por ello, el doctor Ormeño nos refiere que estos pueden desaparecer dependiendo de la magnitud y la zona.

“Todo es cuestión de aplanar y ablandar la cicatriz, puede ser en un mes o más. En algunos casos, como en los lóbulos de las orejas, el tratamiento es con una cirugía inmediata”.

Por último, como todos los casos en materia de salud, el especialista advierte que para evitar que vuelvan a aparecer con el tiempo, hay que ceñirse al tratamiento y a los cuidados recomendados por el médico tratante.