• JUEVES 7
  • de mayo de 2026

Política

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Ana de Mendoza. Representante de Unicef en el Perú

“En la campaña electoral no se pone a la niñez en el centro de discusión”

A un año de la emergencia sanitaria por el covid-19, la funcionaria de Unicef alerta que la niñez y la adolescencia en el Perú han sido los sectores más afectados, y alerta que los candidatos presidenciales no abordan esta problemática como parte de sus propuestas.


Editor
Julio Panduro

Periodista

jpanduro@editoraperu.com.pe


-Cumplimos un año de iniciada la emergencia sanitaria por el covid-19 en el Perú. ¿Qué evaluación puede hacer sobre la situación de la niñez peruana durante la pandemia? 

–Como sabemos, la pandemia, además de suponer una crisis sanitaria, supone principalmente una crisis económica y social. Lo que acentúa esta crisis son las desigualdades y las brechas que ya existen en el país. Aunque al principio mucha gente pensaba que niñas, niños y adolescentes no iban a ser vulnerados por la epidemia, aunque sanitariamente no han sido tan afectados a nivel de contagios, han sido claramente impactados cuando uno mira los niveles de pobreza, la deserción educativa, los altos índices de problemas de salud mental, y los índices de violencia doméstica por poner algunos ejemplos.

–¿Es posible que los infantes y adolescentes puedan recuperarse el impacto del aislamiento social de un año en su salud mental?

–El impacto en la salud metal ha sido muy grave y está siendo invisibilizado. En Unicef hicimos una encuesta a 12,500 familias y se vio claramente que tres de cada diez infantes tienen problemas de salud mental. No hablamos de problemas del tipo psiquiátrico, sino problemas de desánimo, depresión, ansiedad, trastorno del sueño, desmotivación, falta de atención, entre otros. Ese porcentaje aumenta cuando las personas que cuidan a esos niños y niñas, que en general son mujeres porque no está repartida bien la responsabilidad en el hogar, tienen también síntomas de depresión, y ese porcentaje aumenta del 30% al 70%. Igualmente, el porcentaje de niños y niñas con problemas de salud mental entre los que no han conseguido engancharse a la actividad educativa, pasa también de un 30% a un 70%. Por tanto, hay una conclusión clara: los centros educativos son centros de prevención de problemas de salud mental porque muchos se generan con el aislamiento.

– ¿Cómo puede enfrentarse los niveles de violencia doméstica durante la pandemia, en la que niños y adolescentes también son afectados debido al aislamiento social obligatorio?

–La violencia es un problema endémico en el Perú. Antes de la pandemia, los niveles de violencia hacia la niñez eran alarmantes, son mucho más altos que en otros países de la región, y eso tiene que ver con varios factores. Uno muy importante tiene que ver con los factores culturales que hacen que se vea a la violencia todavía normalizada. El uso de la violencia para corregir, para castigar, aunque está prohibido, sigue siendo una alternativa que muchos padres, madres y cuidadores consideran oportuna. Eso debe erradicarse: la violencia nunca debe ejercerse contra niños, niñas y adolescentes, y no es un camino para la corrección de conductas, y debemos tratar de suprimir ese uso de la violencia.

– El Perú ya se encuentra en la etapa de vacunación contra el coronavirus. ¿Cuál es la agenda poscovid-19 que se viene por delante?

–Diría que la población está mostrando una gran resiliencia, una gran paciencia. Tenemos que vacunarnos todos y todas, pero es verdad que debemos priorizar cuáles son las poblaciones prioritarias, y en eso creo que el Estado lo está haciendo muy bien.

– El país también tendrá un nuevo gobierno el próximo 28 de julio. ¿Cuál debe ser el compromiso del próximo presidente con los niños y adolescentes del Perú?

– El compromiso con la infancia y la adolescencia de un gobierno es un compromiso con el país porque no hay nada más importante para garantizar el futuro de un país que invertir en su infancia y en su adolescencia. Actualmente, el Perú tiene un importante bono demográfico que puede ser utilizado en el futuro. Por tanto, el tema de la niñez y la adolescencia no es un tema menor ni es un tema asistencialista. Es un tema central en el desarrollo que quiere Perú. A mí me llama la atención que en la campaña electoral no se pone a la niñez y a la adolescencia en el centro de la discusión. Creo que los temas de la pobreza, la violencia, la deserción escolar, y la salud también es gravísima. Un país logra su desarrollo según lo que invierta y el interés político que le ponga a la agenda de niñez y adolescencia.

Es necesario reabrir las escuelas

Para Ana de Mendoza, el enfoque de Unicef es claro: las escuelas deben reabrirse porque existe toda la evidencia científica que avala que los centros educativos no son lugares de contagio; por el contrario, los niños, niñas y adolescentes están más protegidos que en sus propias casas, centros comerciales o otros lugares. “Nos parece muy importante el esfuerzo del Estado peruano para conseguir que la mayoría de menores puedan conectarse a través de Aprendo en Casa, pero todos los esfuerzos de educación a distancia son en estos momentos, en este país y en todos, insuficientes”, expresó. Dijo que la educación a distancia nunca puede reemplazar a la educación física, no solo porque los aprendizajes son mucho más difíciles de consolidar, sino porque a la escuela no solo se va a aprender, sino también a socializar, resolver conflictos, gozar de afecto, sentirse protegido, a recibir alimento y apoyo nutricional. “Por tanto, la labor de la escuela física va mucho más allá de impartir solo aprendizajes. Entiendo el miedo que tienen los padres y madres para enviar a sus hijos, pero está altamente probado en todos los países donde han abierto las escuelas, que estas deben ser el último recurso por cerrar y el primero que debe abrir”, subrayó. “Lo que no tiene ningún sentido es que los países tengan abiertos centros comerciales, restaurantes, bares, casinos y no se puedan abrir los centros educativos. Hablamos de un impacto muy fuerte no solo en esos 400,000 niños que se calcula puedan perder el año escolar, sino también en el impacto del confinamiento en la salud mental”, anotó.