• JUEVES 7
  • de mayo de 2026

Política

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Mariana Escobar Arango. Representante de la FAO en el Perú

“Es necesario dar relevancia a la agenda del desarrollo rural”

El impulso de la agricultura familiar, el fortalecimiento de sistemas alimentarios y la continuidad de programas sociales son algunos puntos que la funcionaria de las Naciones Unidas considera pertinentes incluir en el plan de trabajo para paliar el impacto de la pandemia.


Editor
Julio Panduro

Periodista

jpanduro@editoraperu.com.pe


-¿Cómo evalúa la FAO la situación alimentaria y agrícola en el país durante la pandemia?

–El sector agropecuario ha tenido un rol central durante la pandemia porque nunca paró, ha habido disponibilidad de alimentos. También es importante entender que su continuidad ha tenido implicaciones macroeconómicas para el país. El PBI del Perú se ha contraído muchísimo en el transcurso del último año, pero el sector agrícola ha tenido un crecimiento de 0.7% en el 2020, conforme al Banco Central de Reserva. Tal vez 0.7% no nos dice mucho, pero cuando uno piensa que el PBI agrícola del Perú es de unos 13,000 millones de dólares y pesa de manera importante en el PBI nacional, ese crecimiento es positivo.

–¿Cuál fue entonces el impacto en este sector?

–No todo es alegría porque esta cifra de crecimiento no permite ver los problemas de fondo que ya venían desde antes de la pandemia y que tienen que ver con los problemas de la ruralidad peruana. Hay un sector grande, especialmente los dedicados a la agricultura familiar, que no tienen acceso a mercados; por ello, durante la pandemia, no han participado en el abastecimiento de alimentos o lo han hecho en condiciones muy precarias, es decir, vendiendo sus productos a precios muy bajos; y por otro lado, hay millones de personas en el Perú que no tienen acceso a alimentos saludables y variados porque no tienen ingresos.

–La nación peruana tuvo importantes avances en la erradicación de la desnutrición en años recientes. ¿Cómo puede recuperar esos espacios que se ganaron y ahora enfrentan las consecuencias de la pandemia?

–El Perú fue un ejemplo en el ámbito regional en la reducción de la desnutrición crónica infantil; de hecho, entre el 2008 y 2019 se logró una reducción casi a la mitad. Pero desde el 2017 esa tendencia se viene revirtiendo, entre otras cosas, porque la economía en el país empezó a desacelerar desde el 2014, y eso ha hecho que la pobreza vuelva a subir, y eso de la mano trae problemas de desnutrición crónica infantil. Lamentablemente la pandemia llega en este mal contexto económico, con la pobreza subiendo, por lo que la crisis sanitaria nos está trayendo crisis alimentaria. ¿Qué se puede hacer? Creo que deben retomarse las buenas prácticas que el Perú ha usado en el pasado para combatir la desnutrición crónica infantil, volver a usar esos mecanismos con muchísima insistencia, continuar con los programas sociales de emergencia, con la entrega de bonos y transferencias.

–La emergencia sanitaria ha obligado a tomar medidas extraordinarias en diversos ámbitos. ¿La FAO contempla canalizar esa ayuda y cooperación por medio del sector privado, o lo hará únicamente mediante las instituciones públicas?

–Es muy importante buscar nuevos socios para enfrentar los retos que nos ha traído la pandemia. El socio natural de un organismo como la FAO es siempre el gobierno de un país, pero los problemas actuales no son los mismos que teníamos hace 50 años, resolverlos es mucho más complejo y demanda otros recursos, y claramente un gobierno solo ya no puede asumir ese reto por más voluntad política que tenga. Por eso creo que la concurrencia del sector privado es fundamental, necesaria y deseable. Tampoco es el único socio que debe buscarse porque allí tenemos a la academia, a la sociedad civil.

–¿Cuánto ha avanzado el Perú en la protección de poblaciones indígenas, que viven precisamente de la agricultura?

–El Perú tiene un marco legal y programático muy avanzado y sólido si uno lo compara con el contexto regional, pero aún hay un camino muy largo por avanzar. La pandemia también nos ha evidenciado la enorme vulnerabilidad de los medios de vida de las comunidades indígenas. Tenemos que considerar a esas comunidades como un socio fundamental para el futuro climático de América Latina y el mundo porque ofrecen conocimientos ancestrales de prácticas ecosostenibles, por ejemplo.

–¿Cuál debe ser el compromiso de los candidatos presidenciales con las políticas de seguridad alimentaria?

– No es mi papel indicar el derrotero de los compromisos de los candidatos presidenciales, pero puedo sugerir que es necesario dar mucha más relevancia y visibilidad a la agenda del desarrollo rural integral porque es un tema que siempre termina en el segundo lugar. A la FAO le preocupa particularmente que en el marco de la pandemia, dado que el shock en las ciudades ha sido tan crítico y tan brutal, se siga oscureciendo el tema rural. Además, es importante fortalecer y transformar los sistemas alimentarios porque tiene implícitos todas las agendas de la agricultura familiar.

–¿Habrá algún esfuerzo de Naciones Unidas para evaluar y revertir esta situación ocasionada por la pandemia?

–En octubre de este año viene la cumbre de Naciones Unidas sobre los sistemas alimentarios. Sin duda, el Perú estará presente porque tiene mucho que aportar desde su experiencia de reducción de la pobreza, y una contribución histórica en la estrategia de combatir el hambre porque es un ejemplo a escala mundial.

En busca de un nuevo modelo

Para Mariana Escobar, el fuerte impacto del coronavirus obliga a adoptar nuevas medidas y acciones. “Un shock como la pandemia nos ha hecho retroceder diez años, en términos de cifras de pobreza, con todas las consecuencias que ello tiene. Entonces, hay que buscar un nuevo modelo económico de crecimiento que pueda incluir a las personas más vulnerables, que además es una población que se ha multiplicado en esta crisis”, sostuvo. Así como otros países, consideró que el Perú debe plantearse el proceso de recuperación de las crisis que nos deja el covid-19. “Esta situación nos puso en evidencia que décadas de políticas de protección social no son suficiente para que las personas vulnerables puedan construir resiliencia, que tengan medios de vida que les permita soportar el impacto de un choque como el que estamos atravesando en estos momentos”, subrayó. Puso en relieve que con un esfuerzo muy grande, inversiones inmensas de recursos públicos y esfuerzos institucionales impresionantes se logró una reducción de pobreza muy importante, pero lamentó que con el coronavirus se haya perdido en un solo año lo que se pudo avanzar durante una década.