• LUNES 16
  • de marzo de 2026

Con vocación

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Daniella Ruiz Núñez: Daría mi vida por proteger a las personas

Gracias al trabajo remoto se ha reencontrado con sus hijos, sostiene.


Editor
Susana Mendoza Sheen

Periodista

smendoza@editoraperu.com.pe


Perfil. Es una mujer de batalla: mamá, abuela, servidora pública y bombera. Esta emergencia sanitaria no solo le trajo estrés y preocupaciones como mujer de rojo y funcionaria de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), la satisfacción por recuperar la vida cotidiana con su familia le ha dado nuevos bríos a su vocación de servicio.

Su día comienza a las 5:00 de la mañana, cuando saca a pasear a Yaco, el engreído de cuatro patas de la familia y cómplice de su nieta, cuenta Daniella Ruiz Núñez, servidora pública con más de una década de trabajo en la Secretaría de Coordinación de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), y más de dos en el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP).

Son dos labores que se complementan, afirma, y siente que ella es una especie de bisagra entre las funciones que cumple como voluntaria de una organización civil sin fines de lucro y trabajadora de la administración pública.

Experiencias

Pero, aunque Daniella cuenta que ambas experiencias inflan como globo su vocación de servicio, cuando comparte sus vivencias como bombera, cómo empezó su servicio, lo difícil que fue para ella sacar carácter después de los incendios en Mesa Redonda y la discoteca Utopía, cuando describe sus labores durante la pandemia, recupera la memoria sin necesidad de ninguna pregunta que la estimule.

Porque todo empezó antes de que falleciera su papá, teniente del Ejército peruano, que perdió la vida en la zona de emergencia. Antes de que eso ocurriera, mientras paseaba con él cogida de su mano, siempre se detenían frente a la puerta de la Compañía de Bomberos Magdalena N°36, ubicada en la avenida Sucre, en el distrito de Pueblo Libre, sabe Dios por qué razón. Esa imagen la acompañó siempre, hasta que postuló a la CGBVP a los 18 años.

Ahora, después de pasear a Yaco, Daniella se conecta a su trabajo a las 6:00 de la mañana, labora en modalidad remota, y como abogada de la Secretaría de Coordinación de la PCM se encarga de hacerle seguimiento a las 130 comisiones multisectoriales que tiene el Poder Ejecutivo. Coordina con 130 profesionales de las secretarías técnicas de los ministerios, para ingresar a la plataforma virtual y de seguimiento online los reportes de cada sector.

“Nos estamos modernizando, gestionando conocimiento gracias a la tecnología, desarrollamos siete aplicativos multisectoriales, y hemos logrado que ya no se presenten esos largos informes porque buscamos velocidad en los trámites y la generación de documento”, comenta en su faceta de empleada del Estado que a partir de las 6:00 de la tarde se transforma para ser mamá y abuela, y a las 9:00 de la noche, cuatro veces por semana, para cumplir su servicio de guardia en la Compañía Magdalena N°36, la misma que contemplaba de niña, con su progenitor.

Al comienzo de la pandemia, en los primeros meses, sin embargo, no asistió al servicio por temor a contagiar a sus hijos de 21, 14, 13 años y su nieta de 7. Poco a poco fue retomando sus actividades al conocer que, cumpliendo estrictamente las normas de bioseguridad, no iba a llevar el virus a su hogar.

Empezaron a llamarla sus compañeros, sentía el llamado del cumplimiento del deber, de su compromiso y solidaridad hacia los otros. Ya no podía postergar su reincorporación, comenta, y eso tuvo que explicarlo a sus hijos. “Daría mi vida por proteger a las personas, ser bombera voluntaria es un sacrificio, y no es sencillo que la familia lo comprenda, pero me apasiona serlo. Le pedimos al Estado que nos proteja para seguir ayudando a los demás”, y agrega que, gracias al trabajo remoto se reencontró con su familia, y es lo mejor que le ha ocurrido.