• DOMINGO 22
  • de marzo de 2026

Con vocación

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De Ocros a Nueva York

Conozca al peruano que se convirtió en alcalde en EE.UU.

Luis Marino, primer burgomaestre hispano de Port Chester .Emigró cuando era un adolescente a Estados Unidos, donde con mucho esfuerzo supo ganarse el respeto de sus vecinos y la confianza de sus electores.
“Antes de votar hay que pensar y ver la trayectoria de las personas”.


Editor
KarinaGaray Rojas

Periodista

kgaray@editoraperu.com.pe


Con 53 años, Luis Marino Tarazona es un hombre triunfador. Aquel “niño pobre” de la provincia de Ocros, Huaraz, que partía su lápiz a la mitad para compartirlo con su compañero es ahora el flamante alcalde de Port Chester, municipio perteneciente al condado de Westchester, en Nueva York, Estados Unidos, país al que emigró cuando tenía 15 años.

El 16 de marzo, los reflectores apuntaron hacia él con sorpresa, tras convertirse en el primer alcalde hispano de dicha localidad, con algo más de 30, 000 habitantes.

Su triunfo –el de un demócrata– fue aplastante: 927 votos frente a los 505 alcanzados por su competidor republicano y de ascendencia italiana, Rocco Latella, además del independiente David Matthews, que logró apenas 64 votos.

“He vuelto a hacer historia, después de 11 años”, indica Marino, recordando cuando se convirtió en el primer concejal de origen hispano de su localidad. “El primer peruano, el primer ancashino”, agrega.

Pero esta nueva victoria no fue dulce del todo. Su hermano, médico de profesión y que había enfrentado en Iquitos la peor versión de la pandemia por el nuevo coronavirus, moría ese mismo día a causa de esa infección. Dos días después, su madre –quien radicaba en Estados Unidos junto a él– también lo hacía, debido a problemas asociados a su edad. Tenía 89 años.

Ayudar a los otros

Nada ha sido fácil. Sin embargo, nada tampoco apaga su espíritu solidario, el único que enciende su mirada, incluso en medio de estas circunstancias.

Conversamos a través del Zoom y afirma que si algo lo impulsa a seguir se resume en la posibilidad de ayudar a otros. Nunca olvida de dónde salió, las carencias económicas que vivió y por eso mismo no las quiere para nadie. Desde muy chico aprendió a ser generoso con lo poco que tenía.

“La vida aquí ha sido muy dura. No tuve chance de estudiar porque debía ayudar a mantener a mi familia, a mi madre, que era sola. Llegué como cualquier inmigrante y empecé de abajo, cortando el césped. Lo hice por un año y luego busqué algo mejor. Trabajé en la construcción por 10 años y llegué a hasta maestro albañil. Tengo 26 años trabajando para el Gobierno en mantenimiento de unas escuelas, soy el segundo jefe de unos 200 empleados”, detalla.

Venir a Estados Unidos fue como llegar a una Lima, pero más grande, sostiene. “Es igualito como cuando uno llega de la sierra a la capital. Lo único es que en Estados Unidos hay más oportunidades”. Y él las supo aprovechar por medio del trabajo.

Sus ganas de colaborar en su comunidad tienen varios frentes, en los que se destaca también su labor como bombero. Al día siguiente de su elección, no dudó en integrar la patrulla encargada de sofocar un incendio en los alrededores. Lleva 24 años como bombero, en los cuales participó tras el ataque a las Torres Gemelas, el 11 de setiembre del 2001, y durante el huracán Katrina, el 23 de agosto del 2005.

Desde pequeño, su mayor sueño era convertirse en policía, específicamente, investigador. Su hijo se encargaría de hacer realidad ese deseo, un orgullo para su familia, junto con su hija, psicóloga. Ambos son producto de su matrimonio con una ancashina como él.

Humildad

Luis Marino es un ferviente creyente de que si uno hace las cosas de corazón, siempre le va bien.

“Sigo yendo al mismo peluquero, a los mismos restaurantes, juntándome con los mismos amigos. Tener un cargo no me cambia. Soy una persona realista, los cargos son pasajeros, no son eternos. Voy a seguir luchando, para que cuando me vaya y salga por la puerta por donde entré, me vaya satisfecho de haber servido a mi comunidad. Eso es lo mejor que me puedo llevar. Eso es lo máximo para mí”.

Comenta que si bien se encuentra a miles de kilómetros del Perú, sigue de cerca la coyuntura política, más ahora que se aproximan las elecciones presidenciales.

“No tengo un partido político. Antes de votar hay que pensar y ver la trayectoria de las personas. No hay que ser un enfermo en la política porque eso no nos lleva a nada, solo nos va a destruir. Tal vez tu partido está mal y hay que aceptarlo. Vota por el que realmente crees que va a trabajar”, aconseja a los peruanos.

Indica que la mayoría de las personas culpa de los problemas del país “al presidente, al alcalde”, cuando somos nosotros, los votantes, los primeros “culpables”.

“Si no hubiéramos votado por ellos, no estarían en esos puestos. Por eso, el día de las elecciones, pongámonos la mano en el pecho y pensemos en el país. Hace un año que estamos viviendo en la pandemia y debemos sacar una conclusión y aprender: respetarnos, querernos unos a otros. Voten por quienes van a trabajar sobre todo para las personas más necesitadas”, exhorta.

Nada es imposible

El 6 de abril, Luis Marino asumirá el cargo de alcalde por un período de dos años, con posibilidad de reelegirse.

“Siempre dije voten por Luis Marino, un hombre con 11 años de experiencia en el concejo. Soy lo que ven. No les voy a ofrecer maravillas para no cumplirlas. Voy a luchar y cuando llegan quejas o solicitudes a mi despacho, las lucharé hasta el final. No soy perfecto y aprendo cada día de mis errores […], pero al llegar la noche yo me acuesto con la conciencia tranquila porque nunca he pensado en hacerle daño a nadie. Lo mío es ayudar a las personas que me buscan y me necesitan”.

El secreto de su éxito –resume– es ser humilde, auténtico, respetar las leyes y estar orgulloso de dónde se viene; como él, quien se declara un serrano feliz, el mismo aspira en un futuro no muy lejano a candidatear por su natal Ocros, localidad ubicada a 3,230 metros de altura y que cada año visita para la fiesta de Santo Domingo de Guzmán.

“Me faltan tres a cuatro años para jubilarme. Tengo planeado un sueño, ser alcalde de mi pueblo. Quiero empezar de abajo, de regidor. Quizá muchos no me conocen, pero tengo buenas ideas y Dios mediante espero llegar a esa meta. Ya me llamaron algunos partidos, pero no soy un hambriento de la política. Me dejan y tranquilito voy a seguir subiendo. Si pierdo, me iré con la frente muy limpia y en alto”.