Opinión
Docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya
El investigador Andreu Casero-Ripollés destaca que han aparecido “nuevos hábitos de consumo de noticias que están cambiando la forma en la que los ciudadanos atribuyen relevancia a la actualidad”, pero también advierte que “el auge de las noticias falsas es indicativo del colapso del viejo orden de las noticias y del caos de la comunicación pública contemporánea”.
La necesidad que tiene el público de informarse y la desinformación muestra la complejidad del sistema de medios, donde los más perjudicados son los ciudadanos, que sin alfabetización mediática y consultas a fuentes de expertos quedan vulnerables a la manipulación y las mentiras.
En la pandemia, los escenarios de la digitalización de la información y las comunicaciones son nuevos, por ello representan un desafío en la investigación, la gestión institucional y la formación de la opinión pública. En este contexto, el periodismo reaparece en el debate como el garante de la verdad; sin embargo, se evidencia que hay cada vez menos periodistas y escuelas de periodismo, lo cual limita el impacto de probables cambios a corto plazo.
El sustento de la información de calidad está en el hecho verificado. Por ello, la aparición en el contexto peruano de medios alternativos, que incluyen a periodistas y hacen investigaciones, es saludable para la producción y difusión de informaciones articuladas con las agendas públicas y el pluralismo informativo.
Los agentes mediadores (autoridades, dirigentes, líderes, especialistas y ciudadanos) son claves en la construcción de la reputación, eso lo han advertido diferentes estudios que destacan la reputación y la comunicación como estrategias claves de las que deben valerse los medios para construir confianza (Villagra, López y Monfort). En un espacio online, sin esferas públicas, los medios y estos agentes mediadores tienen compromisos éticos y profesionales para cumplir sus roles de representación y mediación en la realidad social; lo contrario a ello es la sanción del escrutinio público.
Las investigaciones sobre las vacunas contra el covid-19, sus mutaciones y los múltiples impactos en la vida de las personas representan millones de búsquedas de informaciones, que marcan día a día la agenda privada y pública.
La cura y la enfermedad continuará siendo la noticia más buscada en viejos y nuevos medios. Es parte de la convivencia en esta nueva normalidad; significa aprender a distinguir entre una buena y mala información para mantener en pie la esperanza. Esta es una tarea de pedagogía y orientación informativa en la que las instituciones deben redoblar esfuerzos para contribuir a que la ciudadanía soporte los embates de la pandemia.
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